En el evento, Rubio dijo que en la extrema izquierda “pueden llamarse anticapitalistas, antimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas”, pero su “naturaleza fundamental es siempre la misma”: “Se trata de un resentimiento ponzoñoso disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación”. Luego subrayó que la presencia de todos los países en la reunión era importante porque el problema que enfrentan es “transnacional”, y no se trata de “células aisladas” sino de una “red internacional”.
“Escuchando las palabras del secretario de Estado y de otros sobre el tema del combate al crimen organizado, estamos en las antípodas”, dijo Lubetkin el lunes 20 por la mañana. Además, destacó que la política exterior del gobierno busca eliminar el “factor ideológico” del análisis. Sobre la mención al MLN, aseguró: “Nosotros no admitimos que se trate a ninguna fuerza de este gobierno de esa manera”.
Pese a que el Ministerio de Relaciones Exteriores había intentado bajar el perfil a la participación de Uruguay, El Observador informó el martes 21 que fue el embajador Daniel Castillos quien asistió al evento. Ante esto, Preve publicó que había sido el canciller Lubetkin quien le había informado, a través de su vocero, que Uruguay había enviado a un funcionario de segunda línea.
La Mesa Política del Frente Amplio emitió el lunes 20 por la tarde una declaración en la que “repudia el ámbito promovido por la Administración Trump” y lo define “como un nuevo intento de injerencia en la soberanía de los pueblos de América Latina, al pretender encubrir en discursos contra el terrorismo su vocación imperialista de dominación”.
El principal órgano político del partido de gobierno aseguró que la reunión fue “convocada con un título engañoso”. Si bien el título del evento era Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, en el comunicado de prensa oficial, en el que se anunciaba la actividad, el Departamento de Estado expuso cuál era el eje del debate. Informaba que Rubio recibiría a representantes del gobierno para conversar sobre la necesidad de “reforzar las defensas” contra el terrorismo. En el inicio del segundo párrafo definía el problema: “El terrorismo político de extrema izquierda está resurgiendo y se manifiesta en actos terroristas violentos en todo el hemisferio occidental, Europa, Asia y otras regiones. No se trata de incidentes aislados. Reflejan una estrategia deliberada e ideológicamente motivada para desestabilizar a las sociedades libres atacando violentamente nuestros sistemas políticos y económicos, lo que incluye agresiones contra ciudadanos particulares, funcionarios gubernamentales, fuerzas del orden, empresas e infraestructuras críticas en todo el mundo. Sin embargo, durante demasiado tiempo, esta amenaza ha permanecido como un punto ciego en el enfoque de la comunidad internacional contra el terrorismo, siendo subestimada y careciendo de recursos suficientes, a pesar del peligro que representa”. En el tercer párrafo se destacaba cómo EE.UU. “está asumiendo un papel de liderazgo en la lucha contra el terrorismo de extrema izquierda”.
La reacción del Frente Amplio
“Si hay una reunión respecto de la que no se puede alegar desconocimiento de contexto, tema y objetivos, esa fue la del 16/7 en Washington DC, convocada por el Departamento de Estado”, escribió en la red X el dirigente de Fuerza Renovadora Gabriel Papa al compartir la convocatoria al evento.
Si bien la declaración del Frente Amplio no cuestionaba directamente a Lubetkin, el jerarca recibió duras críticas en el Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio el lunes 20, al punto que, según fuentes políticas, no fue respaldado por ningún sector político. “Lubetkin no da para más”, dijo una fuente del Secretariado del Frente Amplio tras la reunión. Otro sostuvo que al canciller se le está “acabando la piola”. Todas las fuentes aclararon, sin embargo, que no se ha llegado al punto de pedirle la renuncia.
En ese encuentro, el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, fue quien puso el tema arriba de la mesa y propuso zanjarlo con una declaración, que horas más tarde el propio canciller respaldó.
Lo hizo en la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Representantes, donde el martes 21 compareció para hablar de la Rendición de Cuentas. Uno de los principales referentes de la bancada oficialista, el diputado Sebastián Valdomir, pidió la palabra para referirse al tema, dijo que respaldaba el comunicado de la fuerza política y que pensaba que había sido “un error haber estado presentes en esa reunión, haber enviado a un representante político de nuestra Cancillería a escuchar y a participar de ese evento”, ya que Uruguay “no tiene nada que hacer allí”.
“Creemos que no nos sirve, que no sirve a nuestros objetivos, no sirve a la defensa de nuestros intereses nacionales y, claramente, en un momento como el actual de nuestra región, que requiere certezas y que requiere tratar de pacificar y desescalar aquellas controversias y conflictos que están en ciernes, pensamos que fue un error haber participado”, culminó.
A su turno, Lubetkin respondió la alusión. Si bien dijo estar en “sintonía” con la declaración del Frente Amplio, sostuvo: “Nuestros representantes —los que asistieron a la reciente reunión en Estados Unidos, los que fueron a La Haya y los que se encuentran en diferentes partes del mundo— siempre van a estar en los lugares que nos permitan conocer más y mejor los temas que tienen que ver con la definición de la política exterior”. Luego resaltó: “Tiene que quedar muy claro que somos el gobierno y no el partido político”.
El senador del MPP Daniel Caggiani dijo a Búsqueda que las declaraciones de Valdomir fueron hechas a título personal y no representan la opinión del sector.
En una entrevista con El País ayer miércoles, Lubetkin dijo que el tema había sido discutido en la Cancillería. Sostuvo que “al inicio, iba a ir solamente el segundo de la embajada o el tercero”, pero “como la mitad de los países fueron con representación en Washington”, Uruguay resolvió que además del “segundo” de la embajada, también fuera el embajador a tomar nota, a escuchar”. “El primer escalón es el canciller, son los enviados de Montevideo, y el segundo escalón es un diplomático”, fundamentó.
El tema también fue tratado el miércoles en la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa).
La relación entre Lubetkin y parte de la fuerza política viene tensa desde el año pasado y ha tenido como principal punto de inflexión la negativa del gobierno de declarar los ataques de Israel contra el movimiento islamista Hamás en Gaza como un “genocidio”.
El Diálogo Social y el choque con el PIT-CNT
Para el PIT-CNT no fueron buenas noticias las recibidas en una comunicación oficial del equipo económico el lunes 20. El motivo: allí no figuraba la inclusión de un organismo público que se iba a encargar de administrar de forma centralizada las cuentas de ahorro individual, punto que estaba incluido en las recomendaciones del Diálogo Social. En declaraciones recogidas por Subrayado tras una reunión con jerarcas del Ministerio de Economía y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el presidente de la central dijo que “los acuerdos son para respetarse”.
El tema fue creciendo con el paso de las horas. Por ejemplo, Nathalie Barbé, integrante del Secretariado del PIT-CNT, dijo ayer miércoles a la diaria Radio que la relación entre la central y el gobierno ahora “queda muy compleja” y “casi pendiente de un hilo”, dado el incumplimiento de la negociación en el Diálogo Social, de lo cual se enteraron a través de una comunicación pública, antes de su reunión con las autoridades del equipo económico. Tras el encuentro, el PIT-CNT emitió un comunicado en el que cuestiona la decisión del gobierno, titulado “Los acuerdos son para cumplirse”.
La decisión del gobierno también había sido compartida por el ministro de Economía, Gabriel Oddone, a la Mesa Política del Frente Amplio el lunes. El jerarca, dijeron fuentes que participaron en el encuentro, justificó la decisión en que la creación de este organismo podía “disparar el interés de los títulos” y, por lo tanto, “el peso de la deuda”. Mientras algunos participantes del Ejecutivo frenteamplista resaltaron que el ministro se fue “aplaudido”, otros matizaron afirmando que esa reacción distó de ser unánime.
Por lo pronto, la decisión del gobierno generó molestias en algunos sectores del Frente Amplio, principalmente entre los impulsores del plebiscito para eliminar las AFAP en 2024: el Partido Comunista y el Partido Socialista. El primero de estos ya comenzó a discutir internamente el tema a pedido del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, quien es parte del Ejecutivo partidario. En filas socialistas sostuvieron que hay “preocupación” por la definición del gobierno.