En el Salón de Eventos Especiales del Palacio Legislativo se brindó la charla “La tecnología interpela a la democracia: una lectura política de la reciente Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV”.
La charla se basó en la encíclica Magnifica humanitas, del papa León XIV
En el Salón de Eventos Especiales del Palacio Legislativo se brindó la charla “La tecnología interpela a la democracia: una lectura política de la reciente Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl principal enfoque de la encíclica —carta enviada por el papa a fieles de todo el mundo— está puesto en el impacto de la tecnología. En ella se sostiene que la inteligencia artificial (IA) no es moralmente neutral y que los algoritmos deben estar siempre al servicio de las personas, en lugar de quedar subordinados a intereses de lucro.



El impulsor del encuentro fue el diputado Rodrigo Goñi. También participaron el doctor en Teología e Inteligencia Artificial Gonzalo Aemilius; el doctor en Filosofía Miguel Pastorino; la doctora en Lógica y Filosofía de la Ciencia Karina Silva; los senadores Pedro Bordaberry y Blanca Rodríguez; la periodista Ana Laura Pérez; y el doctor en Teología y vicerrector de la Universidad Católica del Uruguay, Gustavo Monzón.
La exposición central estuvo a cargo de Aemilius, quien advirtió sobre el riesgo de que la política ceda su poder de decisión ante las dinámicas del mercado de la tecnología. “Las grandes tecnológicas son las que terminan por definir condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación, incluso oportunidades económicas”, dijo, e instó a evitar narrativas superficiales y a reconocer el impacto de los algoritmos en el entramado social.
Silva subrayó la necesidad de que exista responsabilidad ciudadana en el desarrollo tecnológico y la urgencia en las políticas educativas orientadas a la alfabetización digital. “La ignorancia nos hace presos”, subrayó. Por su parte, Monzón destacó el rol de la universidad en la formación de un pensamiento crítico y la importancia de la laicidad, entendida como el espacio donde todas las voces son escuchadas para construir un criterio ético común. Pérez sostuvo que, “como persona no católica”, valora la encíclica y analizó el impacto de la tecnología en el ecosistema informativo, mientras que Pastorino centró su intervención en la dignidad humana frente al riesgo de adoptar lógicas de pensamiento mecanicistas y recordó que la fragilidad y la dependencia son inherentes a la condición humana.
Blanca Rodríguez valoró la encíclica como un llamado de atención frente a la concentración de poder y riqueza en el sector tecnológico y advirtió sobre la necesidad de establecer un control social y estatal que evite que la tecnología se convierta en una herramienta de dominación y descarte social. Por su parte, Bordaberry trazó un paralelismo histórico con las respuestas éticas frente a revoluciones industriales previas y destacó la vigencia de los principios constitucionales uruguayos para proteger los derechos fundamentales frente a los nuevos desafíos.
El cierre estuvo a cargo de Goñi, quien afirmó que es deber de los representantes velar por el tipo de sociedad que se construye frente al inmenso poder tecnológico y defender la dignidad humana como base innegociable de cualquier avance.