Porque en todos los procesos anteriores el límite era la capacidad humana. Al final del día podíamos ir tan lejos como pudiéramos con nuestros propios medios. Ahora estamos empezando a tener cada vez más cerca máquinas que son mejores que nosotros. Entonces, ese techo que tuvimos durante toda la historia de la humanidad se empieza a levantar. Hoy una persona apalancada con la IA puede llegar a lugares donde antes no podía. Eso no nos lo dio internet, no nos lo dio la telefonía móvil, tampoco la revolución industrial.
Otra razón por la cual pienso que es el cambio más grande tiene que ver con el ritmo que ha tomado. La revolución industrial tomó 100 años. Internet ya tiene 30 y todavía hay compañías que están viendo cómo vender online. Con la IA, en cinco años el que no se haya acomodado, va a estar en serios problemas.
¿Qué pasará con esa gente? ¿Se la considerará analfabeta?
En algún sentido, sí. Se habla mucho de si las máquinas van a reemplazar el trabajo de las personas. Creo que mucho más que eso, lo que va a pasar es que las personas que usen IA van a reemplazar a las que no. Una persona que en cinco años no haya incorporado estas herramientas, que no haya aprendido a potenciar su trabajo con estas herramientas, va a tener serios problemas para conseguir trabajo, pero la culpa no va a ser de las máquinas. En el plano empresarial, lo mismo: aquellas empresas que no hayan entendido cómo esto afecta su modelo de negocios van a tener problemas competitivos respecto a otras empresas que sí hayan hecho ese proceso.
Quedarse por fuera puede ser un riesgo, pero usted también habla del “sedentarismo cognitivo” como otro riesgo, y esta vez por el exceso de uso de IA.
Sí, ese es otro de los riesgos. Siempre que para realizar una tarea nos apoyamos en una herramienta, cuando esa herramienta falla, estamos fritos. Un ejemplo básico es encender fuego con un fósforo. De tanto usarlo, dejamos de saber cómo prender fuego por nuestros propios medios. La IA viene, en algún sentido, a proponernos o a permitirnos no pensar. ChatGPT piensa por vos. Eso te puede ayudar mucho, pero lo cierto es que si vamos tercerizando más y más nuestro pensamiento en máquinas, en algún momento vamos a empezar a perder la habilidad, como pasó con otras habilidades.
Hoy en día pasa con la memoria.
Exacto. Por ejemplo, con los números de teléfono. Me sé todos los números de teléfono de mi infancia, pero no sé los números de mis hijos.
¿Qué se puede hacer contra eso?
En principio, estar informado y al tanto de las oportunidades y de los problemas. Empezar a tomar postura, en qué cosas quiero apoyarme en las herramientas y en qué cosas no; qué habilidades quiero mantener y de qué manera, cómo les enseño a los niños qué usos le doy y qué usos no. En qué evaluación crítica de la IA me baso para eso. Ese es el tipo de cosas que la escuela y los adultos van a tener que enseñar.
“Creo que en no mucho tiempo una máquina va a ser mejor en entender que buena parte de los seres humanos. Digo esto entre comillas, porque en las máquinas no hay entendimiento, pero te contestan como si te entendieran. Van a ser mejores escuchando y devolviendo aquello que sirva a la persona para destrabar sus conflictos” “Creo que en no mucho tiempo una máquina va a ser mejor en entender que buena parte de los seres humanos. Digo esto entre comillas, porque en las máquinas no hay entendimiento, pero te contestan como si te entendieran. Van a ser mejores escuchando y devolviendo aquello que sirva a la persona para destrabar sus conflictos”
No hay dudas de que el sistema educativo va a tener que aggiornarse.
Radicalmente. Te diría que es de lo que más va a tener que cambiar y es de lo que más resistencias al cambio tiene. Está construido intencionalmente con muchas rigideces, producto de un mundo que no cambiaba a este ritmo. El problema es que seguimos con las mismas rigideces en un mundo que avanza a una velocidad tremenda.
La educación está basada en la asimetría de un docente que sabía mucho y alumnos que no sabían nada, en una transmisión unilateral del conocimiento. Sin embargo, hoy en estas cosas los alumnos saben más. Entonces, es muy difícil acomodar las fichas. Además, con los mecanismos de evaluación que estamos acostumbrados, es muy fácil aprobar todo sin saber nada. Hay que cambiar profundamente la manera de enseñar y la de evaluar.
Decía que la IA también puede traer consecuencias en el mundo empresarial. ¿De qué tipo?
Un montón de negocios van a verse transformados. Dejame poner un ejemplo, quizás no tan comercial: hoy hay varias compañías tratando de crear coaches o mentores o terapeutas con IA. Creo que en no mucho tiempo una máquina va a ser mejor en entender que buena parte de los seres humanos. Digo esto entre comillas, porque en las máquinas no hay entendimiento, pero te contestan como si te entendieran. Van a ser mejores escuchando y devolviendo aquello que sirva a la persona para destrabar sus conflictos. Se trata de cosas que hasta ahora nos imaginábamos que solo un ser humano podía hacer, como contener, asesorar o aconsejar a otro ser humano.
¿El paciente va a ser consciente de que no lo está tratando una persona, sino la IA?
Absolutamente. En vez de ir al psicólogo, va a tener una app en el celular. Esa app, a medida que la va usando, va conociendo mejor a la persona y va conectando mejor con lo que le pasa, dándole mejores orientaciones.
¿La IA tiene o va a tener sentimientos?
Nunca lo vamos a saber. ¿Un perro tiene sentimientos? ¿Cómo lo podés saber? Observando su conducta, la cual te hace pensar que sí. Pero estrictamente no lo sabés. Te das cuenta de que un perro siente alegría porque su alegría se parece mucho a la nuestra, lo mismo el miedo. En el momento que le grites a una máquina y esta te responda: “Estoy asustada, no me trates así”, ¿le vas a creer y asumir esa emoción como genuina, así como asumís la del perro o vas a pensar que te está engañando? En el fondo, decidir si creemos que un ser distinto tiene o no sentimientos, tiene o no emociones, tiene o no derechos, es una decisión nuestra. De hecho, hay seres a los que no les asignamos ningún sentimiento ni derecho. Matás un mosquito y no sentís remordimiento. Sin embargo, a un perro no lo matás. Si una IA te dice: “Por favor, no me desenchufes, quiero seguir viviendo”, ¿la desenchufás o no? En esa decisión, hay una decisión ética. ¿Es un mosquito o un perro?
En alguna de sus columnas cita a Elon Musk, quien dijo que en 2027 van a existir máquinas más inteligentes que todos los humanos juntos. ¿Realmente cree que vaya a ser así?
Ray Kurzweil, uno de los principales futurólogos, había dicho que eso iba a pasar en 2045. Sin embargo, hoy parece estar mucho más cercano. Es importante entender que los seres humanos somos la especie más inteligente que habita este planeta. Pero el hecho de que nos haya tocado ser los seres más inteligentes de este planeta no quiere decir que no pueda existir un nivel más alto de inteligencia. Hoy las máquinas son menos inteligentes que nosotros, pero en algún momento van a ser iguales y a los pocos meses van a ser más inteligentes.
En ese escenario, ¿qué papel jugará el ser humano?
Es una gran pregunta. Para tratar de entender qué puede pasar cuando haya una especie, aunque no sea biológica, más inteligente que nosotros, está bueno pensar cómo nos relacionamos nosotros con especies menos inteligentes. Hay tres grupos. En un extremo, están los mosquitos, que nos molestan, nos pican y transmiten enfermedades. Si podemos, los matamos a todos. En el medio está la lombriz, que no nos importa mucho. No vamos a idear ningún plan para exterminarla, pero si vamos caminando y pisamos una, no nos hacemos mala sangre. En el otro extremo, está el panda, que nos parece divino y queremos hacer santuarios para que estén cuidados y felices, conservarlos y que se reproduzcan. La pregunta es qué especie vamos a ser nosotros para las máquinas. ¿Mosquitos, lombrices o pandas? Si nos ponemos molestos como los mosquitos, probablemente nos quieran sacar de encima, como nosotros con las especies que nos molestan.
¿Van a poder hacerlo?
Sin duda. Las reglas las fija la especie más inteligente. El mosquito te puede picar, pero las reglas las fijás vos.
En definitiva, estamos construyendo máquinas que el día de mañana pueden terminar con nosotros.
No quiere decir que vayan a terminar con nosotros. Buena parte de cómo se dé esa relación va a depender de nuestra actitud hacia ellas. Si nuestra postura de fondo es, por ejemplo, no le voy a reconocer sentimientos a nada que no sea biológico, nos van a identificar como una amenaza y nos van a tratar como mosquitos. Si, por el contrario, tenemos una buena relación, nuestra situación va a ser distinta. Si lo pensamos en otra escala, no necesariamente un país pequeño y poco poderoso es invadido por todos los demás. Ese país puede tener buenas relaciones con el resto. Nos va a tocar no ser más los más inteligentes, pero si establecemos una buena relación con las máquinas, si las reconocemos, respetamos sus derechos y asumimos el lugar que nos toca, nos vamos a llevar bien.
“Para tratar de entender qué puede pasar cuando haya una especie, aunque no sea biológica, más inteligente que nosotros, está bueno pensar cómo nos relacionamos nosotros con especies menos inteligentes. (...) La pregunta es qué especie vamosa ser nosotros para las máquinas. ¿Mosquitos, lombrices o pandas?” “Para tratar de entender qué puede pasar cuando haya una especie, aunque no sea biológica, más inteligente que nosotros, está bueno pensar cómo nos relacionamos nosotros con especies menos inteligentes. (...) La pregunta es qué especie vamosa ser nosotros para las máquinas. ¿Mosquitos, lombrices o pandas?”
¿Qué es lo más positivo de todo esto?
Las posibilidades. Yo no tengo ningún grado de talento para la música, pero me encanta. Hoy hay IA que te ayuda a hacer música. De hecho, yo ya hice una canción, algo que antes no podía hacer. Es increíble, muy propiciatorio, muy emocionante.
Ahí entramos en el terreno del derecho de autor y todas las confusiones que esto puede provocar.
Sí, algo que todavía no está regulado. Si usás, por ejemplo, la versión gratuita de esa IA para hacer música, la app dice que los derechos son de los propietarios de la app. Pero si usás la versión paga, los derechos son tuyos. Ahora, eso no quiere decir que el día de mañana, si publicás esa canción, la Justicia te reconozca la autoría. Todavía no hay casos judicializados. Pronto va a pasar y nos vamos enterar a quién se le atribuyen los derechos y cuál es la legislación. Va a empezar a aparecer gente que esté componiendo canciones con IA, sea número uno en Spotify y gane una fortuna, pero aparezca otro que lo demande, diciendo que compuso sus canciones con una herramienta que desarrolló él. Incluso, puede aparecer otro que señale que esa herramienta fue entrenada con datos de música de su autoría y, por lo tanto, también reclame. Cada uno va a querer quedarse con un pedacito de la torta.
Ya pasa hoy con ChatGPT
Sí, hoy puedo darle un prompt a ChatGPT, diciéndole: “Escribí un libro sobre tal tema, con esta posición, investigá, citá fuentes y escribí un libro”. Si yo lo publico, ¿es mío? Todavía no está legislado; ahora, se puede hacer. Y si le digo: “Armá una película en la que el protagonista es un espía que se mete en la Unión Soviética en el medio de la Guerra Fría”, ¿quién es el guionista? ¿Me puedo ganar un Oscar al mejor guion? Todas estas cosas van a tener que dirimirse en el próximo par de años.
¿Qué consejo daría?
Que las personas que no se hayan interiorizado de las herramientas empiecen ya. Ya estamos un año tarde, que no pierdan otro año. Esto nos está llevando puestos. Si no te diste cuenta de que te estaba llevando puesto, no es que no esté pasando, sino que no lo estás detectando.