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    Dos décadas de voz propia: Maia Castro celebra sus 20 años de carrera en el Solís

    El sábado 22 de agosto la cantante dará un concierto antológico con canciones de sus seis discos publicados, con énfasis en el último, en el que homenajea a Alfredo Zitarrosa y a Amalia de la Vega

    Un sillón, tres sillas y una mesa ratona con un mate recién hecho. Es viernes 17 a las cinco de la tarde. En un pequeño apartamento del Cordón, a pocas cuadras del parque Rodó, cuatro guitarristas se reúnen para ensayar con Maia Castro, la cantautora montevideana que el sábado 22 de agosto celebrará su 20 años de trayectoria en el Teatro Solís. Hay un denominador común que se impone al inicio de cualquier semblanza del cuarteto: los cuatro fueron formados en las seis cuerdas por el recientemente fallecido Eduardo Toto Méndez. Jacinta Bervejillo, la anfitriona, es la más joven. Con solo 26 años esta guitarrista ya es una referente en su instrumento. Además de tocar con esta cantante, también integra la banda de Ana Prada y en abril fue codirectora artística del tributo a Zitarrosa por los 90 años de su nacimiento. En torno a ella, se acomodan y desenfundan sus instrumentos Diego Oyhantcabal, Enzo Fernández y Mauro Hernández, integrante del dúo Hermanos Hernández, de interesante recorrido en la escena tanguera y milonguera. “Lo bueno de ensayar con las guitarras es que no hay que enchufar nada”, dice Maia mientras los músicos afinan las seis cuerdas. El espacio reducido del living, con sus cortinas y bibliotecas, ofrece un marco sonoro propicio para que la escucha entre los cinco sea óptima.

    Como en un coro o en un cuarteto de cuerdas, en los cuartetos de guitarras hay roles asignados. Oyhantcabal es la “primera guitarra”, Fernández es la “segunda”, Bervejillo la “octava” (toca la misma línea que la primera pero una octava más grave), y Hernández toca el guitarrón, la típica guitarra de caja más grande y con cuerdas más gruesas, que produce un sonido más grave que una guitarra convencional y que está a cargo de las notas más graves de los arreglos.

    “Cuando ustedes digan”, dice Maia, y el guitarrón toca las ocho notas que introducen la versión milonguera de La bestia pop, de Los Redondos, tema presente en el primer disco, Maia Castro, publicado en 2007. Pero ella no canta. Interrumpe a sus guitarristas y corrige una nota del guitarrón. Le canta a Hernández la entrada correcta. Ta-ta-ta-ta, ta-ta-ta-ta, tararea, y pone énfasis en el penúltimo ta. El músico ejecuta la intro con la variación marcada y, ahora sí, comienza el ensayo. A su tiempo, canta Maia Castro: Mi héroe es la gran bestia pop, / que enciende, en sueños, la vigilia, / y antes que cuente diez, dormirá. Como siempre durante estos últimos 20 años, la voz de Castro suena limpia, nítida, afinadísima y con su clásico vibrato que cultivó en su juventud, cuando cursó canto lírico algunos años.

    Maia Castro se presentará por tercera vez en el Solís.

    Maia Castro se presentará por tercera vez en el Solís.

    Luego de la primera pasada de la icónica canción, Maia corrige ahora algunas notas del leitmotiv, esa frase melódica en la que el público de la banda argentina corea Vamo Lo Redondoooooo. En la segunda pasada ya no hay nada para corregir. La siguiente canción es Totora, una canción de Amalia de la Vega que comienza a ritmo de vals milongueado. Rancho que en la cerrazón / de mis pupilas marchitas, canta, y pide volver a comenzar. Algo no sonó como ella esperaba. “¿Vamos de vuelta?”, propone. Van de vuelta y ahora sí, todo fluye. Solés prender la chispita / de tu recuerdo dulzón, se completa el verso. Su voz tiene el perfume tímbrico de la excepcional cantora oriental que brilló en los años 50 y 60 y que influyó, entre otros, al propio Zitarrosa, por ejemplo, en la elección del cuarteto de guitarras como marco instrumental para sus canciones. En la entrevista, Maia dirá que de su repertorio ha elegido las canciones más emocionales y ha preferido obviar las que hablan de las cosas de campo. “Soy demasiado citadina”, dice.

    La tercera canción que ensayan también es del repertorio Amalia: Como yo lo siento, una milonga del argentino José Larralde (el mismo de Cosas que pasan) con una letra de fuerte tono sociopolítico, un potente alegato principista que ilustra en bellas palabras el arraigo a un pedazo de tierra. No venga a tasarme el campo / con ojos de forastero, / porque no es como aparenta, / no como yo lo siento. / Yo soy cardo de estos llanos, / totoral de esos esteros, / ñapindá de aquellos montes, / piedra mora de mis cerros. / Y no va a creer si le digo / que hace poco lo comprendo.

    Termina el ensayo para el cronista y sigue para los músicos.

    El sábado 22 de agosto Maia Castro celebrará sus 20 años de carrera solista (entradas en Tickantel). Su trayectoria en la escena musical es aún mayor. Antes de convertirse en una de las voces más destacadas del tango, la milonga y la canción uruguaya, la cantautora e intérprete había pasado por la Antimurga BCG, donde según ha contado se formó como cantante, y por la banda Antena, proyecto rockero experimental liderado por Francisco Lapetina.

    Con seis discos editados, nueve giras europeas, un extenso camino recorrido en los países escandinavos y numerosas presentaciones en Uruguay, Argentina, Brasil y Colombia, su propuesta combina una estética actual y personal que dialoga con las raíces de la música rioplatense. Ha compartido escenario con voces estelares como Joan Manuel Serrat, Liliana Herrero, Jorge Drexler y Laura Canoura, y es, por citar uno de sus grandes logros, una de las pocas artistas que estuvo presente en los dos grandes homenajes a Zitarrosa (Z80 y Z90), en el Estadio Centenario en 2016 y en la plaza Fabini este año.

    Maia Castro.

    Maia Castro.

    Con un programa especialmente diseñado para la ocasión, el concierto del sábado 22 recorrerá dos décadas de música y reunirá a músicos que han acompañado distintas etapas de su trayectoria, conformando una gran banda que dialogará con el cuarteto de guitarras que la acompaña en los últimos años. El repertorio abarcará desde las primeras canciones publicadas en su álbum debut, Maia Castro, hasta su último trabajo, titulado Maia Castro canta Zitarrosa y Amalia de la Vega, que como indica su nombre es un homenaje a dos de las voces más emblemáticas de Uruguay.

    Tal como en el disco (publicado por Bizarro) la cantante estará acompañada por el mencionado cuarteto —formación clásica de tres guitarras y guitarrón—durante aproximadamente la mitad del concierto. En la otra mitad, Maia estará al frente de su banda completa —ampliada para la ocasión—, integrada por Horacio Di Yorio (piano), Checo Anselmi (contrabajo eléctrico), Abril Farolini (bandoneón), Matías Craciun (violín), Martín Ibarburu (batería) y Diego Oyhantcabal (guitarra). Además, se anuncia entre los invitados a Tabaré Cardozo, Mario Carrero, Alfonsina y Juan Pablo Chapital.

    Toto, Amalia y Manuel

    A sus 46 años, Maia acaba de ser mamá por segunda vez. Con Manuel, su bebé de dos meses dormido en sus brazos, la cantante conversó con Búsqueda el viernes 24 en su casa en Parque Batlle, una semana después del ensayo de guitarras. Al inicio, Maia cuenta cómo la ampliación del hogar ha influido sobre sus rutinas de trabajo y las de su pareja. “Emma, la mayor, ya tiene dos años y medio y este año comenzó a ir al jardín”, cuenta, y en ese momento Manuel se despierta como corresponde: llorando. Cinco minutos después reina la calma en el living del apartamento y se retoma la charla. “Antes ensayaba más tiempo, ahora ensayo menos pero mejor”, sentencia, y se explica: “Ya no hay tiempo para el divague. Llegamos y ensayamos. En este momento la vida impone las condiciones. Hay que optimizar los tiempos”, dice entre risas. “Cuando nos juntamos con la banda los ensayos rinden porque los músicos traen estudiadas sus partes, pero con el cuarteto de guitarras es distinto porque es todo bastante más intuitivo. Entonces necesitamos dedicarles más horas a los ensayos”.

    La cantante ya conoce muy bien el aplauso del Solís lleno. Y dice que no podía celebrar en otro teatro sus dos décadas de carrera: “Cantar en el Solís es muy especial, es un gran anhelo, es el teatro más importante no solo de la ciudad, sino del país. Por más que haya otros más grandes, el Solís es el teatro”. De inmediato aparece el recuerdo de su primer Solís: “Si bien he cantado allí muchas veces como invitada de las orquestas o en conciertos colectivos, esa vez estaba muy nerviosa pero pensé: ‘Este es un momento superimportante en mi vida, tengo que vivirlo a pleno’. Y así fue, lo recontradisfruté. El segundo ya fue distinto porque ya lo conocía. Desde arriba del escenario la vista es incluso más linda que desde la platea. Es un teatro superlindo, lo que ves es un muro de gente iluminado con esas lucecitas hermosas. Además, es un teatro que suena muy bien para todos, para la gente y para los artistas. Por eso quería volver una vez más para estos 20 años”.

    Además de celebrar los 20 años, este recital será la primera presentación del reciente disco guitarrero con temas de Zitarrosa y Amalia de la Vega. “A veces los proyectos empiezan al revés. Antes de grabar ese disco fuimos fogueando en vivo estas canciones con el cuarteto. Una vez que estaban bien maduras en escena, entramos al estudio y las grabamos tocando todos juntos, como se graba con este tipo de instrumentación. Tocar primero, mostrar las canciones, ver qué pasa, cómo son recibidas, y grabar después es algo que me gusta hacer y lo he hecho siempre”.

    Castro habla del respeto que se debe tener por la sonoridad del cuarteto de guitarras: “Este es un sonido que viene de antes, es un sonido tradicional, que viene de los cuartetos de Zitarrosa y antes, de Amalia de la Vega, y antes, de Gardel. Se da la particularidad de que mis cuatro guitarristas fueron alumnos de Toto Méndez. De los cuatro que grabaron en el disco, el único que no va a estar es Santiago Peraza, que fue padre recientemente. La escuela de Toto está muy presente en todos y especialmente en él y en Jacinta (Bervejillo), quienes tocaron en el grupo de Toto en sus últimos años de vida. Esa sonoridad está presente en la forma de armar los arreglos y en la forma interpretativa, en el sonido del cuarteto. Esa manera de tocar siempre es un homenaje a esa impresionante escuela de guitarristas, de la que Toto fue un gran abanderado, y que es tremendo patrimonio de la música uruguaya. Y está buenísimo esto que sucede, que las nuevas generaciones la siguen alimentando, más allá de las pérdidas como la de Toto”.

    Este trabajo implicó un profundo acercamiento de Castro a la figura de Amalia de la Vega, a quien se dedicó a escuchar y estudiar. “A Amalia la conocí mucho después que a Alfredo. La escuché por primera vez gracias a Fede Lima, Socio, que me la mostró en unos vinilos cuando produjo mi disco De saltos y otros vientos. Él me decía que tenía que escuchar a Amalia porque sentía que había algo en la forma de cantar de ella que le recordaba a mi canto. Cuando la escuché por primera vez me fascinó, pero no le encontré nada parecido (ríe). Después de eso varias personas empezaron a decirme lo mismo y empecé a tomármelo en serio. Es una semejanza vinculada a lo tímbrico y no tanto a lo interpretativo. Es una voz grave, con un registro bastante agudo. De hecho, las canciones de ella las canto en la misma tonalidad y me siento muy cómoda. Y también está el color lírico de ella, aunque en mi caso es menos presente”.

    Al principio el abordaje de Amalia que hizo Castro fue enfocado en lo musical. “Empecé a ir a Tristán (Narvaja) a buscar sus vinilos porque su obra no está tan presente en formatos digitales, y hay muchos discos que están solo en sus versiones originales en vinilo. La escuché mucho, hasta que en determinado momento decidí no escucharla más y empezar a versionarla a mi manera. De su vida me fui enterando después, por la curiosidad que me generaban sus letras y por el misterio de por qué se había generado ese bache, esa grieta con sus colegas de generación, ante la llegada de la dictadura. El gran dilema del artista, entre su vida y su obra. Y para mí su obra es impresionante, por eso la canto”.

    Dos décadas de voz propia

    El sábado 22 de agosto Maia Castro celebra sus 20 años de carrera en el Solís