La enfermedad meningocócica es producida por una infección de la bacteria meningococo (Neisseria meningitidis). Puede generar meningitis, infecciones en varias partes del cuerpo y ocasionar, por ejemplo, neumonía, o puede desencadenar un shock fulminante, conocido como púrpura fulminante, que puede ocasionar en pocas horas la muerte.
Es una enfermedad endémica en Uruguay, siempre hubo, aunque la incidencia ha sido baja: ronda el 0,65 por cada 100.000 habitantes. Desde 2009 hay menos de 30 casos por año y con una letalidad menor al 20%, lo que desde el MSP evalúan como un “buen resultado”. En el mundo la tendencia es también al descenso. Afecta más a los menores de cinco años. Esto ocurre porque los niños de estas edades aún no han madurado su sistema inmunitario, que permite luchar contra los antígenos capsulares, bacterias con cápsulas, como la del meningococo. Puede ocurrir por brotes, por ejemplo, dentro de una familia, centro educativo o de reclusión.
La enfermedad meningocócica es producida por una infección de la bacteria meningococo. Puede generar meningitis, infecciones en varias partes del cuerpo y ocasionar, por ejemplo, neumonía, o puede desencadenar un shock fulminante que puede ocasionar en pocas horas la muerte.
En los últimos meses se ha extendido el temor por un supuesto aumento de casos que coincidió con el ingreso al mercado de la nueva vacuna. Pediatras consultados que prefirieron no ser identificados hablaron de que podrían existir “presiones” de la industria farmacéutica ante la llegada de la nueva vacuna; porque si está en el mercado, es para venderla. En lo que va de 2018 hubo dos fallecidos, una persona de 41 años y una niña de un año y ocho meses.
“Es un tema muy sensible” y “la comunidad médica está preocupada y alerta, es una enfermedad grave, potencialmente letal, que en general tiene una letalidad alta”, dijo a Búsqueda Gustavo Giachetto, director de la Clínica Pedrátrica C del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Udelar. “Si miras el último año, parece que en 2018 hubo un recrudecimiento de casos, pero hay que ver la tendencia. Respecto al 2000 estamos muy por debajo de las cifras que teníamos”, analizó.
Al observar los números desde el 2000, el pico máximo se registró en 2003 con 59 casos en Uruguay. Con altibajos fue bajando y el más bajo fue 2013 con 11 casos. En el año 2017 fueron 22 casos y en lo que va de 2018, con datos al 24 de octubre de 2018, han sido 23 casos, según el registro del MSP al que accedió Búsqueda.
El MSP tiene un equipo que está “constantemente” actualizando el estado de situación en tiempo real, ya que la enfermedad es de reporte obligatorio ante sospecha.
Vacunas sí o no
Hay varios tipos de meningococo que circulan en el mundo y Uruguay no es la excepción. En el país predomina el llamado serogrupo B (en 70% de los casos aproximadamente), pero también están el A, C, Y y el W-135. Según datos brindados por el MSP, ocho de los casos este año fueron B, tres fueron W y dos del serogrupo C. En los demás casos no se logró determinar a qué serogrupo correspondía la bacteria.
En Uruguay hay dos vacunas para meningococo, una para el serogrupo B (de reciente ingreso al país), y otra de mayor antigüedad en el mercado para los serogrupos A, C, Y y W.
La estampida de usuarios de los seguros hacia la vacunación se puede explicar por un tema de precios. Mientras que en casi todas las mutualistas la nueva vacuna (para el serogrupo B) oscila entre $ 3.500 y $ 4.000 cada dosis (dos dosis es lo solicitado), en el Hospital Evangélico y en los seguros médicos es menor. En Summum está entre los 2.200 y 2.800 pesos la dosis, según el relevamiento realizado por Búsqueda, que incluyó nueve prestadores de Montevideo.
Por otro lado, la vacuna de mayor antigüedad en el mercado que actúa para los serogrupos A, C, Y y W tiene un costo menor, que va desde los 1.600, siendo la Asociación Española la que cuenta con un menor precio y Cosem y Casmu los que tienen el precio mayor. En el Hospital Evangélico en 2017 hubo ocho vacunas administradas y en 2018 solamente dos. En la Asociación Española este año fueron 27. En el Hospital Británico se registraron 145 dosis y en lo que va de 2018 el número ascendió a 961. En MP dieron 39 dosis entre agosto y noviembre.
Desde 2009 hay menos de 30 casos por año y con una letalidad menor al 20%, lo que desde el MSP evalúan como un “buen resultado”.
El MSP asegura que no es necesaria la vacunación para meningococo por la baja incidencia de la enfermedad en Uruguay y solo lo recomienda a los grupos de riesgo, como los enfermos de VIH o que posean otros problemas de inmunodeficiencia. “Una de las características de estas bacterias es que no enferma a quien quiere sino a quien puede. Muchas personas que tienen esta bacteria no necesariamente desarrollan esta enfermedad”, explicó Raquel Rosa, directora general de Salud del MSP.
La recomendación del MSP es clara, pero “si la persona igual dice que se quiere vacunar, en última instancia están los derechos del usuario y la libertad de prescripción del médico”, planteó Giachetto.
El asunto se trató en noviembre durante una jornada de actualización de la Clínica Pediátrica C en el Hospital Pereira Rossell. “Es un tema muy sensible que había generado bastante polémica con el uso de las vacunas para prevención”, justificó Giachetto. El pediatra e infectólogo Daniel Johnson, profesor de Pediatría de la Universidad de Chicago, tras conocer estos números coincidió con el MSP en que la no obligatoriedad es lo correcto en este caso.
Dudas
“Tenemos algunas dudas” con respecto a las vacunas disponibles, planteó Giachetto. ¿Hay que revacunar? ¿Dentro de cinco años hay que volver a darse las dosis? “Es importante que la gente lo tenga claro”, no hay estudios que permitan saber a ciencia cierta cuánto dura la inmunidad de estas vacunas, planteó. No es el único caso en que se lanzan al mercado sin este dato, suele ocurrir y por eso la autoridad sanitaria cuenta con un equipo que analiza el tema periódicamente. Ocurrió, por ejemplo, con el caso de tos convulsa, que con el paso de los años se observó que la vacuna no duraba para siempre y llegaron las indicaciones de revacunar.
El MSP asegura que no es necesaria la vacunación para meningococo por la baja incidencia de la enfermedad en Uruguay y solo lo recomienda a los grupos de riesgo, como los enfermos de VIH o que posean otros problemas de inmunodeficiencia.
El MSP maneja la misma información. “Nos decían los laboratorios que no está claro cuánto dura la inmunidad de la vacuna (en referencia a la más nueva para el serogrupo B). Creemos que es un momento oportuno para esperar más datos, porque ninguna vacuna es inocua 100%. Para incorporar algo hay que tener mayores certezas que dudas”, dijo Rosa a Búsqueda.
“El tema de las vacunas es muy relativo”, la consulta particular con el médico es “muy importante” y “después hay momentos en que la gente se asusta” y recurre a ellas, planteó la directora general de Salud del MSP. “El año pasado había surgido que iba gente que se iba a dar la vacuna en Argentina. Nos daba mucha pena porque no había una situación de riesgo. Lo bueno es que ahora está disponible en el país y en caso de necesitarla podemos acceder más rápido”, agregó.
“Es bien interesante, nosotros recomendamos fuertemente la vacunación antigripal, la tenemos hace mil años. Sabemos que después pueden venir otras enfermedades graves, incluso la meningocócica, porque es una infección respiratoria que debilita y favorece la colonización del meningo. Sin embargo, los propios pediatras no recomiendan la vacuna de la gripe. Es un fenómeno bien complejo”, planteó Giachetto.
Nueva tecnología
En 2016, de manera tibia comenzó a incorporase la tecnología conocida como PCR a la salud uruguaya, en 2017 aumentó y en 2018 siguió creciendo, según los datos de que dispone el MSP. La autoridad sanitaria está evaluando si el hecho de poder detectar casos con mayor precisión con esta tecnología podría relacionarse con un pequeño aumento, aunque no significativo, en las cifras de 2018 de enfermedad meningocóccica con respecto a años anteriores. Estudian si es un aumento “real” en el diagnóstico.
El PCR permite estudiar un panel de gérmenes todos a la vez. “Hay casos que no hubiéramos detectado por cultivo, ni sospechado” y sin embargo por PCR aparece, destacó Rosa. El método tradicional es el cultivo y un resultado preliminar no demora menos de 24 horas. Además, puede ocurrir que el germen de meningococo no se logre aislar porque había muy poca cantidad de él, pero que igualmente haya estado ahí, mientras que por PCR “si está, se identifica”, explicó Giachetto.
Según el relevamiento de Búsqueda, la incorporación de la tecnología PCR al servicio de las instituciones de salud ha ocurrido sobre todo en los últimos dos años. El Hospital Pereira Rossell tiene PCR y hace un año que se utiliza más frecuentemente. Incluso desde allí realizan estudios para otras dependencias de ASSE en otros puntos del país. “Se hacen paneles de virus, bacterias, se buscan varias cosas”, y esto puede explicar que al buscar al barrer se detecte un meningococo que no se esperaba encontrar en ese momento, comentó Giachetto.
En el Casmu, aunque no la utilizan en todos los casos de sospecha de meningococo, tienen la técnica de PCR disponible cuando amerita. En el Hospital Evangélico el diagnóstico se realiza por cultivo tradicional, aunque si lo solicitan, las personas pueden pagar por uno con PCR. El Hospital Británico utiliza desde 2017 la nueva tecnología que busca los 14 agentes más frecuentes de meningoencefalitis. En la Asociación Española el diagnóstico de meningoencefalitis por la bacteria Neisseria meningitidis se realiza por cultivo tradicional y el estudio de susceptibilidad antibiótica mediante método automatizado.
Salud, Ciencia y Ambiente
2018-11-22T00:00:00
2018-11-22T00:00:00