• Cotizaciones
    martes 23 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    La ciencia antártica pasa por una etapa de cambios en Uruguay en busca de una estrategia y de una “mirada global” que no tenía

    Atardecer sin viento en el Puerto de Montevideo. La delegación de científicos uruguayos está maravillada, suben y bajan angostas escaleras, recorren con guía los laboratorios, las cubiertas, y comentan por lo bajo su sorpresa. Los recovecos del barco de investigación inglés, el rompehielos RRS James Clark Ross, tienen todo lo que sueñan: equipamiento, seis laboratorios, alojamiento para hasta 80 personas entre investigadores y tripulación, y condiciones apropiadas para navegar por aguas congeladas.

    La situación de Uruguay dista mucho de lo que los científicos ven allí. El laboratorio de la Base Científica Antártica Artigas en la Isla Rey Jorge está en construcción, pero los fondos son escasos y el alojamiento y cupos de traslado, acotados. Además, la segunda base uruguaya y única en el continente, la Estación Científica Antártica Ruperto Elichiribehety (Ecare), requiere un trabajo de logística mayor y no es posible abrirla todos los años. De todos modos, los científicos auguran tiempos de cambio.

    “Estamos en una etapa en la que se está repensando cómo mejorar el trabajo y tener impacto en ciencia, y para eso tenemos que desarrollar una nueva política nacional antártica”, anunció el biólogo Álvaro Soutullo, coordinador científico del Instituto Antártico Uruguayo (IAU), rodeado de científicos uruguayos e ingleses en el bar dentro del RRS James Clark Ross. Esto incluye “decidir qué ciencia es clave y queremos desarrollar”, añadió.

    Soutullo ocupa su cargo desde setiembre de 2016 y tras culminar el trabajo de coordinación de la campaña de verano, que finalizó en abril, ha comenzado a tejer los primeros hilos para definir una estrategia que el país no tenía. Cuando culmine esta semana, el representante del IAU se habrá reunido en los últimos cinco días con la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar), la Dirección Nacional de Minería y Geología (Dinamige), el Centro Universitario Regional Este (CURE), la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE). “Todo está ocurriendo muy rápido”, comentó.

    El diálogo con la Academia Nacional de Ciencias también se ha iniciado y el IAU espera una propuesta para considerarla en los planes de cambios que se avecinan. Entre las modificaciones que están evaluando, se encuentra la idea de reformar la manera que funciona el Instituto Antártico. “Estamos trabajando y repensando la estructura y el funcionamiento del IAU”, informó Soutullo a Búsqueda. Adelantó que estudian crear una comisión asesora de ciencia, en donde estén representadas las instituciones académicas involucradas con el tema.

    La investigación en la Antártida se definía principalmente mediante la aprobación de proyectos presentados al IAU y no había una estrategia nacional. Los ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa y Vivienda trabajan desde hace meses para revertir esa falencia.

    “La presencia de Uruguay en la Antártida es una iniciativa país, requiere de la ejecución de distintas instituciones”, destacó Soutullo. “Los ministros están de acuerdo en que es importante potenciar la presencia de Uruguay en la Antártida, estamos haciendo reuniones regulares” para definir los cambios, ya que el IAU es solo el administrador de un programa nacional antártico que involucra a muchos más, explicó.

    Uruguay es firmante del Tratado Antártico, que establece que la ciencia debe ser condición central y necesaria para la presencia de los países allí.

    Para Soutullo el mensaje es claro: “Tenemos que jerarquizar la ciencia que hacemos y eso implica integrar la investigación antártica en el sistema de ciencia y tecnología del país, porque hasta hoy no ha estado fuertemente integrado, y no hubo una estrategia”.

    Importante.

    “Tenemos claro que lo que pasa en la Antártida nos afecta a nosotros y tenemos que explicarlo con ciencia. El mundo se está calentando y podemos entender acá lo que está pasando”, dijo durante el encuentro el capitán Tim Stockings, director de operaciones del buque inglés.

    De los barcos destinados a investigación marina, el James Clark Ross es uno de los más preparados del mundo con capacidad, por ejemplo, para lanzar un equipamiento que permite perforar y tomar muestras de hasta 30 metros de profundidad bajo el lecho marino. Es uno de los barcos más sofisticados del mundo destinado para investigación marina. El programa antártico inglés denominado British Antarctic Survey tiene a su servicio esta y otras dos embarcaciones y ocho bases en el continente helado y sus alrededores.

    La Antártida es un sitio apropiado para estudiar el pasado e intentar comprender los cambios actuales. En ese continente hay unos cinco lugares en los que al analizar el hielo y subsuelo es posible observar qué ha ocurrido hasta 800.000 años atrás. Además, los organismos resistentes a bajas temperaturas que habitan en la Antártida pueden ser útiles para la industria. Los intereses son numerosos y en un territorio tan inhóspito, los costos son elevados, aunque necesarios.

    El decano de la Facultad de Ciencias, Juan Cristina, recurrió a cifras concretas para mostrar lo lejos que está Uruguay en esa área. Chile, por ejemplo, invierte en investigación unos cinco millones de dólares, mientras que destina presupuesto aparte para logística y funcionamiento de sus bases. El presupuesto del IAU, en cambio, es de U$S 1,3 millones, con los cuales debe financiar los viajes en avión, los costos de operación en la base, sueldos, el funcionamiento del instituto y la ciencia.

    Soutullo comentó que la idea no es restringir la investigación a los fondos disponibles del IAU, que cuenta con un “magro presupuesto”, sino que el Instituto se encargue de brindarles las condiciones de logística, alojamiento y trabajo a los científicos. “Tenemos que lograr que haya más capacidad para investigación, y eso implica mejorar la infraestructura, que pueda viajar un número apropiado de investigadores y que si tienen que subirse a una lancha para ir a tomar muestras, lo puedan hacer”, destacó.

    Otra de las líneas de trabajo está dirigida a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Ahora los investigadores presentan proyectos, pero los temas antárticos no tienen una prioridad o consideración especial. “Estamos trabajando con la ANII para fomentar la investigación antártica porque la ANII no tiene una estrategia” específica ni un “plus” para estos temas. “Es la primera instancia, estamos en conversaciones y hay una sintonía general de que para ahí vamos. La intención no es crear un fondo antártico de investigación, sino que los investigadores puedan acceder a fondos a través de los llamados que ya existen”, comentó el coordinador del IAU.

    Al continente.

    “Tenemos que avanzar hacia el continente, hacemos la mayoría de nuestros trabajos en la isla Rey Jorge”, dijo Soutullo. “Necesitamos repensar cuál es el rol de la base Artigas y queremos pensarla como un punto de escala hacia el continente”.

    La isla Rey Jorge se encuentra a 3.000 kilómetros del Polo Sur y es una de las áreas con mayor densidad de bases y presencia humana. “El potencial de contribuir con aportes novedosos y originales se ve disminuido, es más bien como un buen lugar de salto para desarrollar investigación y analizar fenómenos y procesos que tienen lugar más hacia el continente”, indicó el coordinador científico del IAU. “Es como querer estudiar los pastizales de todo Uruguay trabajando solamente con algún pastizal de Santa Lucía”, comparó.

    Ecare abrió este verano, aunque no es sencillo para Uruguay hacerlo todos los años. La presencia de hielo frena a los buques uruguayos que no tienen capacidad para soportar estas grandes masas congeladas.

    Otro de los planes es extender la longitud de la campaña de verano, entre diciembre y marzo principalmente, que es el momento en el que viajan los investigadores a la base. “Queremos expandirla a seis meses, tenemos la posibilidad de hacerlo”, destacó Soutullo.

    Privilegiada.

    Encerrarse en las bases uruguayas es algo que se quiere evitar. De hecho, el nuevo plan de trabajo incluye vínculos de investigación con otros países que tienen sus bases también en la isla Rey Jorge. Este verano ya hubo un grupo de investigadores que trabajó en la base china. Además, Soutullo informó que se está en conversaciones con España para generar un memorando de entendimiento para realizar investigación conjunta, mientras que también se ha iniciado un diálogo —incipiente aún— con Inglaterra.

    Por otra parte, quieren ubicar a Montevideo como escala de los barcos que se dirigen a la Antártida, dada su “posición privilegiada” y la posibilidad de que su puerto les brinde apoyo logístico. Soutullo comentó que esto también permitiría pensar en subir a investigadores a estos buques. Entre los planes está además, entrenar a las nuevas generaciones de investigadores antárticos.

    “Estamos en un proceso de integrar mejor a la investigación antártica, insertarla en el sistema de ciencia y tecnología del país, y empezar a trabajar de manera articulada con otros, con una mirada global. En la Antártida “hay 14 millones de kilómetros cuadrados con un montón de actores” además de Uruguay, indicó.

    Salud, Ciencia y Ambiente
    2017-06-01T00:00:00