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    Problemas de “fragmentación” y falta de información afectan políticas de cambio climático en Latinoamérica, según estudio

    El proyecto Latino Adapta incluye a Uruguay, Argentina, Brasil, Paraguay, Chile y Costa Rica

    Que los latinoamericanos cambian con frecuencia la integración de sus gobiernos no es novedad. Y que en el proceso se pierde la continuidad de proyectos, líneas de trabajo, y los vínculos generados con otros sectores de la sociedad, tampoco. Pero que todo esto tiene un impacto en la ejecución de las políticas vinculadas al cambio climático sí lo es.

    En diciembre, durante la 24ª Conferencia de las Partes de Cambio Climático, se presentaron las principales conclusiones derivadas de los Diagnósticos Nacionales realizados en seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Paraguay y Uruguay) sobre las brechas de conocimiento que limitan la implementación de planes y acciones para la adaptación al cambio climático.

    Los diagnósticos fueron elaborados entre la academia y los gobiernos dentro del proyecto Latino Adapta, ejecutado por el Centro Regional de Cambio Climático y Toma de Decisiones, liderado por la Fundación Avina y financiado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC, por sus siglas en inglés) de Canadá.

    Tras el Acuerdo de París, firmado en 2015, los países presentaron ante las Naciones Unidas documentos llamados Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), en las que detallan qué medidas llevarán adelante para hacer frente al cambio climático. Incluyen diferentes tipos de acciones, entre ellas de adaptación al cambio climático, que apuntan a disminuir el impacto de fenómenos cada vez más frecuentes e intensos, como las inundaciones y sequías.

    Ahora el trabajo de Latino Adapta toma en cuenta las propuestas de adaptación que esos seis países definieron en sus NDC y se comprometieron a cumplir para identificar las dificultades y carencias que enfrentan en su implementación.

    En Uruguay uno de los componentes de adaptación es el plan de trabajo sobre la costa (definido además en el Plan Nacional de Respuesta al Cambio Climático), que está en marcha y apunta a promover la adaptación y resiliencia al cambio climático en los departamentos costeros, con una gestión integrada de toda la zona y la gestión de riesgo de desastres, por mencionar solo una de las líneas de trabajo.

    Atender problemas

    El trabajo de Latino Adapta se hizo para identificar y atender los problemas y los “déficits de conocimiento” que están afectando la toma de decisiones relacionadas con las medidas de adaptación al cambio climático, explicó Enrique Maurtua Konstantinidis, coordinador ejecutivo de Latino Adapta, en la conferencia de prensa que se realizó en Polonia durante la 24ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP24) el 12 de diciembre.

    Durante el primer año de trabajo, que acaba de culminar, monitorearon y evaluaron el estado de desarrollo de las políticas públicas en adaptación tanto a escala nacional como subnacional y municipal en estos seis países.

    “La falta de capacidad de los Estados para atender los problemas de diversificación y fragmentación de la información, y cómo sostener en el tiempo los procesos de cogeneración” ha sido un denominador común, planteó Konstantinidis.

    “Los países latinoamericanos cambian constantemente sus estructuras de gobierno y eso muchas veces atenta contra la continuidad de los procesos, que quedan cortados en el tiempo”, agregó durante la conferencia titulada Brechas de conocimiento en adaptación para la toma de decisiones en América Latina, en Polonia.

    En Uruguay uno de los componentes de adaptación es el plan de trabajo sobre la costa, que está en marcha y apunta a promover la adaptación y resiliencia al cambio climático en los departamentos costeros.

    Por otra parte, existen problemas en el lenguaje, ya que la documentación que se produce sobre los impactos del cambio climático y las posibles medidas de adaptación a ellos muchas veces circulan en un ámbito demasiado técnico y científico. Para Konstantinidis, debería haber un cambio “para que pueda llegar a los tomadores de decisión y al mismo tiempo desfragmentarse en plataformas más accesibles”.

    “No falta información dura o sobre la ciencia, falta muchas veces información sobre la práctica, sobre la implementación, sobre medidas”, agregó. Estas son solo algunas de las conclusiones preliminares de un trabajo comparativo de los resultados que será publicado en 2019.

    El proyecto busca además que las instituciones académicas se acerquen a las delegaciones que negocian en el ámbito internacional los temas de cambio climático y que toman decisiones en el ámbito nacional sobre los planes de acción.

    Brasil

    Hay brechas en el uso de la información disponible y problemas en la interpretación de los datos, pero “lo más difícil es que los tomadores de decisión logren usarlas”, explicó sobre Brasil Mariana Xavier Nicolletti, integrante del equipo de investigación de Latino Adapta y del Centro de Estudios en Sustentabilidad de la Fundación Getulio Vargas.

    Ese país cuenta con información sobre los escenarios futuros del clima. Algunos países como Brasil ya lo tienen a escala municipal “pero están en un lenguaje muy técnico y hay que ser especialista para usarlas”, algo que a los políticos les complica, planteó Xavier.

    “El análisis costo-beneficio fue muy mencionado por los tomadores de decisión pero no saben cómo utilizarlo, necesitan capacitación y entrenamiento”, planteó Xavier.

    Según el informe, hay preocupación en Brasilia respecto a que las inversiones realizadas (medidas, acciones proyectos e infraestructura) sean resilientes al cambio climático.

    Los consultados evaluaron que hay datos observacionales y una percepción histórica de cómo estos temas han cambiado con el paso del tiempo pero no están sistematizados en una base de datos. Hacen falta “narrativas accesibles en un mismo canal para hacer el acceso y el uso más fácil”, concluyó Xavier.

    Uruguay

    “Al igual que en Brasil y en otros países estudiados, uno de los principales vacíos de información tiene que ver con realizar análisis de costo-beneficio. La medición y valoración económica del costo y los beneficios en políticas de adaptación es un desafío importante”, concluyó tras estudiar la disponibilidad de conocimiento sobre el tema en Uruguay Juan Francisco Rosas, integrante del equipo de investigación de Latino Adapta y del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y docente de la Universidad ORT.

    Estas y otras conclusiones se obtuvieron a partir de entrevistas, un taller de diálogo y una encuesta a 38 personas involucradas en el tema en Uruguay.

    También hay déficit de información y conocimiento sobre la efectividad de las políticas de adaptación que se trazó Uruguay, lo cual dificulta su “evaluación y su monitoreo”, dijo Rosas.

    En Uruguay se encontró que existen dificultades para llevar adelante proyectos por períodos prolongados, para mantenerlos en el tiempo, y para reunir a los diversos actores con perspectiva de largo plazo, planteó Rosas. Por ejemplo, cuando trabajan juntos gobierno y academia surge el vínculo pero es difícil mantenerlo.

    En Uruguay se encontró que existen dificultades para llevar adelante proyectos por períodos prolongados, para mantenerlos en el tiempo, y para reunir a los diversos actores con perspectiva de largo plazo.

    Las dificultades para contar con los fondos necesarios es otro punto negativo que figura en el informe.

    En cuanto al uso del conocimiento que se produce, también se detectó “un problema de traducción” entre quienes lo producen y quienes lo tienen que usar.

    “Uno de los principales desafíos” es contar con indicadores “adecuadamente generados y con una historia suficientemente larga” para poder llevar adelante procesos, reportarlos, monitorearlos y verificarlos “de manera consistente”, dijo Rosas.

    Del diagnóstico surgió también que hay una necesidad de contar con más información de acceso libre.

    Otros países

    En un país tan vasto como Argentina los vacíos de información no son uniformes. Hay una “fuerte asimetría regional y sectorial en el conocimiento disponible para adaptación” y, según la revisión, la mitad de los estudios están en la región pampeana, que es la que tiene mayores indicadores de desarrollo económico. Además, un tercio se focaliza en el sector agropecuario.

    En el caso de Costa Rica, “se ha reconocido en todos los sectores la existencia de brechas de conocimiento; sin embargo, las causas son diversas y dependen de la posición de cada actor y de su contexto. En muchos casos hay posturas contradictorias y determinar qué variable afecta primero a la otra requeriría de una investigación exhaustiva”, detalla el informe.

    En Chile uno de los desafíos es cómo bajar a tierra las políticas con la información disponible. Aunque “se produce un esfuerzo para transversalizar el tema de cambio climático en la institucionalidad pública a escala nacional, aún falta profundizar dicho proceso e instalar la misma dinámica de transversalización en las escalas subnacionales”, según el informe de ese país.

    La situación de Paraguay “con relación al riesgo ante el cambio climático y en el conjunto de países de América Latina y el Caribe es alarmante. Muchas de las respuestas dadas en estas entrevistas desnudan un país que debe enfrentar el cambio climático sin cifras, y las pocas que existen no son robustas ni sistemáticas, por lo que urge la incorporación de nuevas metodologías, para producir escenarios más realistas que permitan acelerar las acciones de adaptación requeridas para enfrentar la irreversibilidad del cambio climático en la región”, concluye el estudio sobre ese país.

    Pasos a seguir

    “La idea es que sean insumos para tener identificado dónde están los vacíos de información y dónde pueden ser atendidos”, resumió Konstantinidis.

    En el caso de Uruguay surgen del informe tres propuestas: un espacio de diálogo, plataformas para reunir conocimiento disperso y una plataforma de vacíos de información.

    Los pasos a seguir serán estudiados caso a caso y todos apuntan a mejorar el diálogo entre todas las partes. Por ejemplo, en Uruguay se propone buscar mecanismos para aceitar el diálogo entre los tomadores de decisión y la academia “para que se mantenga en el tiempo de manera consistente, ordenada, con objetivos claros a corto, mediano y largo plazo”, explicó Rosas.

    Salud, Ciencia y Ambiente
    2019-01-03T00:00:00

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