Además, el plan para la disposición final de residuos que adopte el gobierno deberá implicar un gasto menor al que se destina en la actualidad a la disposición final de los residuos, afirmó una fuente del gobierno. “Hay mucha expectativa de dar un salto importante en ese tema” en lo que queda del período de gobierno, aseguró el informante.
Informe.
La Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) encargó a un experto norteamericano —el profesor Nickolas Themelis, director del Earth Engineering Center (EEC) de la Universidad de Columbia y responsable de Themelis Associates— la realización de un estudio de pre-factibilidad para explorar la posibilidad de construir una o más plantas de generación de energía a partir de residuos (waste to energy, WTE) que procese los residuos sólidos urbanos (RSU) del área metropolitana, que incluye los departamentos de Montevideo, Canelones y San José.
El estudio se llevó a cabo a lo largo de 2011 y finalizó en enero de este año. Concluye que la tecnología de tratamiento térmico de residuos más ampliamente adoptada a nivel mundial es la “combustión controlada en parrilla móvil con recuperación de energía eléctrica mediante una caldera y turbina”. Esta tecnología se emplea en más de 600 plantas a nivel mundial, añade.
Los sistemas de tratamiento de gases (Air Pollution Control, APC) para la planta WTE deberían estar diseñados para que las emisiones se encuentren por debajo de los límites establecidos por la Unión Europea y la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU, se indica en el informe.
Esto implicaría una ventaja desde el punto de vista ambiental en comparación con la forma actual de disposición de residuos, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la planta serían inferiores a aproximadamente una tonelada de CO2 por tonelada de RSU procesado.
Otra ventaja de las plantas WTE desde el punto de vista ambiental frente a la disposición en relleno es que se concentran las impurezas, como los metales pesados y compuestos orgánicos, en una pequeña fracción de cenizas volantes (inferior al 3% del peso del RSU), que puede ser tratada y dispuesta de forma segura.
En sus conclusiones, el informe recomienda como principal alternativa la instalación de una planta generadora de energía a partir del procesamiento de residuos en el sitio de disposición final que funciona actualmente en Montevideo, Felipe Cardozo.
Se evalúa que este predio es adecuado porque es accesible con camiones, no implicaría cambios en las rutas de recolección de residuos en Montevideo y se estima que tendría menor resistencia social.
Energía.
La cantidad de residuos dispuestos en los rellenos del Área Metropolitana es de aproximadamente un millón de toneladas por año. En base a ello, se calcula que las plantas WTE que se instalen en el Área Metropolitana contribuirían con un porcentaje que equivale a entre 4% y 6% de la energía total producida en el año 2010 en Uruguay.
La consultoría recomienda también la construcción de una planta de recuperación de materiales adyacente a la planta WTE, en la que se podrían emplear clasificadores, para aumentar los índices de reciclaje y asociar de ese modo “la construcción de la planta con un apoyo y aumento del reciclaje”.
Según se estima en el estudio a pedido de Dinama, la energía eléctrica generada en la planta podría ser vendida a U$S 100 cada megavatio (MW) la hora. Menciona que también se podrían obtener ingresos a partir de la venta de créditos de carbono por el ahorro en emisiones de gases de efecto invernadero, que equivaldrían a unos U$S 12 por tonelada de residuos.
Descomposición de los residuos.
Una de las empresas interesadas en la gestión de la basura para su disposición final es Sanitas Partners, de capitales norteamericanos y uruguayos.
La empresa propone un plan que incluye la transferencia, el transporte y la disposición final de los residuos urbanos de todo el país e implica una inversión de unos U$S 40 millones a cargo de la empresa.
Para eso se instalarían unas 31 plantas de transferencia repartidas en los 19 departamentos, donde las Intendencias depositarían el residuo que recogen de la ciudad.
En estas plantas el residuo se compacta y se coloca en grandes contenedores, y luego se transporta en trenes o camiones hasta el sitio de disposición final, que estaría ubicado en Durazno.
Allí los residuos se colocan en celdas debidamente protegidas para evitar que tengan contacto con el suelo. Una vez enterrados, se aíslan del ambiente con una capa de tierra compactada para que no queden a cielo abierto.
Cuando las celdas se llenan, se cierran en forma hermética, y se las hace trabajar como un biodigestor. “Dentro del residuo hay mucho material que se descompone naturalmente y produce gas. Ante la ausencia de oxígeno, las bacterias que actúan en el residuo producen una descomposición anaeróbica, que en vez de producir dióxido de carbono, produce gas metano. El metano se quema y produce calor, y así se usa para producir energía”, explicó a Búsqueda el director de Sanitas Uruguay, Diego Moyano.
Este sistema es un “aliado natural del reciclado” porque los residuos que se entierran son aquellos que “ya no tienen más vida útil, porque ya se les extrajo todo lo que podía aprovecharse”, explicó. Los materiales como el plástico no se descomponen, por lo que no son necesarios para producir la energía, añadió.
Si este proyecto funcionara a escala nacional, se podría producir energía para abastecer a 120 o 150.000 viviendas a partir del décimo año de funcionamiento, aseguró Moyano. Al comienzo produciría 5 megavatios por hora (MW/hora) de energía, pero esta potencia se incrementaría a 35 MW/hora luego de unos diez años.
El costo para el gobierno sería de un promedio de 30 dólares por tonelada de residuos que ingresa al sitio de disposición final. Sin embargo, este monto podría ser más bajo según el acuerdo que se establezca con UTE por la venta de la energía producida.
Otra de las ventajas de la propuesta de Sanitas, destacó Moyano, es que se contrataría los servicios de los ferrocarriles de AFE por al menos 20 años, por un valor aproximado de U$S 350 millones, lo que impulsaría el desarrollo del ente.
Termovalorizador.
En febrero una delegación integrada por los intendentes Marcos Carámbula (Canelones), Carlos Enciso (Florida), Marne Osorio (Rivera) y Ana Olivera (Montevideo), junto a delegaciones de los ministerios de Economía, Industria y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, viajaron al municipio de Brescia, en Italia, a conocer la propuesta de una empresa italiana, A2A, de capitales públicos y privados.
El proyecto de A2A implicaría replicar el programa que se utiliza en Brescia e implica la construcción de un termovalorizador, que es una planta donde se quema el residuo para obtener energía. Este tipo de mecanismo se conoce con el nombre de Waste to Energy (WTE) porque implica producir energía a partir de los residuos.
El termovalorizador tiene capacidad para incinerar 2.500 toneladas de basura por día.
Según explicaron a Búsqueda fuentes de la empresa, la planta produciría energía eléctrica a una potencia de 75 MW por hora, lo que según los cálculos de la empresa permitirá abastecer el consumo de energía de unas 200.000 personas. Además, se suministraría agua caliente para 40.000 familias.
La inversión que requiere la instalación del termovalorizador ronda los U$S 600 millones. El desembolso correría por parte de la empresa italiana, explicaron las fuentes consultadas.
La contraparte económica que obtiene A2A está en la venta a UTE de la energía producida. Por eso, para que el proyecto sea factible, la compañía necesita acordar con el gobierno uruguayo la compra por parte de UTE de la energía obtenida por un plazo de al menos 20 años, y el suministro de los residuos de las intendencias durante ese período.
Este proyecto no incluye el traslado de los residuos, que sigue siendo responsabilidad de los gobiernos departamentales.
Desde la empresa explicaron que la planta que produce energía funciona las 24 horas y cuenta con instalaciones “dobles” para que el mantenimiento o reparación de algún desperfecto no implique detener la producción de energía.
Otra factor clave para la viabilidad de este proyecto es la participación de la Intendencia de Montevideo, donde se producen gran parte de los residuos de todo el país (1.500 toneladas por día).
En principio la planta atendería el área metropolitana y los departamentos más cercanos. El transporte de los residuos desde el norte del país hasta la planta puede tener un costo demasiado elevado —explicaron las fuentes— aunque la utilización de ferrocarriles para trasladar la basura puede abaratar los montos y viabilizar que la planta reciba residuos de todo el país.