En octubre, los “moderados” volvieron a perder la discusión en la Mesa Representativa y esta vez el paro fue por 24 horas.
En noviembre, el presidente dijo en su espacio de la emisora M24 que algunos reclamos sindicales eran “infantiles” y Castillo lo mandó callar, aunque de una forma más diplomática que el rey Juan Carlos I con el presidente de Venezuela Hugo Chávez en la cumbre de Santiago de Chile en 2007.
“El compañero presidente de la República Pepe Mujica habla mucho. Tiene derecho, pero opina de todos los temas, sabe de todos los problemas”, dijo entonces Castillo en Telemundo 12. El dirigente portuario agregó que “la mayoría de los reclamos de los trabajadores son justos” y opinó que el presidente haría mejor en “alinear al gobierno para que en un Ministerio no nos digan lo contrario que en el otro”.
Mujica no las tenía todas consigo entre la dirigencia sindical cuando fue designado como candidato. Castillo quería como postulante a la Presidencia al exministro de Industria Daniel Martínez, el dirigente comunista de la salud privada Jorge Bermúdez se había definido por Danilo Astori en las internas y otro de los coordinadores sindicales, Fernando Pereira, sobre todo al comienzo, nunca ocultó su nostalgia respecto a Vázquez.
Estos cruces, sin embargo, lejos de enfriar, terminaron por fortalecer el vínculo de Castillo y Pereira con el presidente.
El propio Castillo y otras fuentes del movimiento sindical confirmaron a Búsqueda que la buena comunicación entre los tres se forjó en muchas reuniones “clandestinas”, distendidas y sin prensa, en boliches, viajes, casas particulares, la chacra de Mujica en Rincón del Cerro y otros escenarios, que dieron sus frutos sobre todo en el último año.
Gracias a este vínculo se estableció una especie de “teléfono rojo” entre el presidente y estos dos coordinadores, al punto que en ocasiones Mujica se comunica con alguno de ellos en medio de la reunión de secretariado del Pit-Cnt.
“Con Tabaré también hubo una serie de reuniones que se hicieron sin que se enterara la prensa y eso permite conversar sin encuadrarnos”, reconoció Castillo a Búsqueda.
“Compañero presidente”.
Poco después que fuera presentado por su partido como candidato a la Presidencia del Frente Amplio, este dirigente sindical comunista recibió el jueves 15 a Mujica en el salón de actos del local de la central con un “bienvenido, compañero presidente”.
“No me estoy equivocando ni agrandando la letra. Entiendo que hacía muchos años que muchos compañeros añoraron poder decir algún día compañero a un presidente de la República. Así que gracias, Pepe”, dijo durante el encuentro que trató sobre el libro de Ignacio Martínez acerca del proceso de reeducar a jóvenes e incorporarlos al mundo del trabajo.
“Venimos de 20 años de gobiernos neoliberales y ahora tenemos que aprender un nuevo tipo de relacionamiento. También nosotros hemos aprendido, pero no hay libros para eso, aunque los sindicatos de base se encargan de que no seas ‘amarillo’”, declaró Castillo a Búsqueda, y advirtió que en este gobierno “hay cosas que se están haciendo bien y otras son errores” y muchas veces, por prisas, sin consultar con los trabajadores.
Ejemplos de relacionamiento complicado entre el gobierno y los sindicatos son el caso de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) con los bancos oficiales, un conflicto sin resolver, y los criterios para el estatuto del funcionario público a negociar, entre otros.
Para el presidente del sector Banca Oficial de Aebu, Gonzalo Pérez, los problemas para acordar con el gobierno de Mujica no ocurrirían con Vázquez.
Pérez dijo a Búsqueda (Nº 1.629) que se está ante “un problema ideológico, porque no se toma en cuenta por parte del gobierno que los sindicatos son verdaderos agentes de cambio”. Para este sindicalista del Partido Socialista, “con el gobierno de Tabaré Vázquez, que a diferencia de este tenía una matriz marxista, no existió ese problema, porque no hubo un ninguneo de la negociación colectiva”.
Para Castillo, es evidente que en la enseñanza media, las autoridades dejaron pasar el verano y no adoptaron las medidas tal como había advertido el sindicato. Por ejemplo, explicó, pretendían que 1.000 estudiantes concurrieron a clase sin baño en el liceo de Playa Pascual (San José).
También reflexionó acerca de la percepción negativa que tiene la opinión pública respecto a los sindicatos, que “hacen demasiados paros a este gobierno y ponen palos en la rueda”, mientras que los “radicales” consideran a esta dirigencia como “entreguista y burócrata”, como ocurre por ejemplo con el caso de los trabajadores en conflicto de la panificadora multinacional mexicana Bimbo.
Ayer miércoles, Castillo y Pereira informaron al secretariado de la central acerca del viaje que ambos realizaron el lunes 19 a Buenos Aires, para establecer contactos con dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) buscando entre otras cosas un diálogo con la presidenta Cristina Fernández, que alivie las trabas comerciales que ponen en riesgo la producción de varias industrias.
El árbol, el bosque y el ritmo. Si bien el diálogo con el gobierno del Frente Amplio es parte indiscutida de la agenda sindical, no todos los dirigentes están dispuestos a tender tantos puentes.
Para Castillo, Pereira y otros dirigentes de Articulación como Fernando Gambera (bancarios) y Héctor Castellanos (comercio), el diálogo con el Poder Ejecutivo ha dado sus frutos, aunque a veces se quejan de que deben sacar demasiadas veces la cara por un gobierno que no es estrictamente el suyo.
Gambera, un integrante del secretariado que se ocupa de la integración regional, está satisfecho con el nivel de información que aporta la Cancillería desde 2005 para que los sindicatos puedan adoptar decisiones y destacó que fue el gobierno del Frente Amplio el que incorporó a los trabajadores en los viajes oficiales, que hasta ahora estaban reservados solamente a empresarios.
Sin embargo, aun en esta corriente más afín con los gobiernos del Frente, existen opiniones críticas.
“Una cosa es el diálogo y otra las coincidencias, pero el árbol no te puede impedir ver el bosque. Con muchos ministros hay una larga historia en común e incluso zonas de amistad, te ves en los cumpleaños”, dijo un dirigente de Articulación.
Por otro lado, el dirigente ferroviario Ricardo Cajigas es uno de los tres representantes de la nueva corriente “clasista e independiente” surgida en el último congreso de la central. Junto a Cajigas integran la pequeña “bancada” en el secretariado compuesto por 15 miembros el dirigente municipal del interior Ruben Lazo y la representante de los funcionarios de Salud Pública Beatriz Fajián.
Cajigas dijo que más allá de las diferencias con los trabajadores públicos, las críticas al gobierno son la velocidad y profundidad con que se realizan los cambios y puso como ejemplo la distribución de la riqueza.
“Hasta ahora hubo una mejora en la distribución de la riqueza, pero del dinero de los trabajadores; el IRPF es una buena medida, pero no alcanza y el impuesto a la tierra daría 60 millones de dólares en un sector que solamente por el valor de la tierra creció 30.000 millones”, opinó.
Un ejemplo reciente de relacionamiento entre el gobierno y los sindicatos es el caso de los asesinatos en el Hospital Maciel y la Asociación Española. Ayer miércoles, la Mesa Representativa del Pit-Cnt aprobó una declaración en la cual, al tiempo que condenó los asesinatos cometidos por dos trabajadores de la salud, calificó de “horror” los delitos y se solidarizó con la familia, pero censuró la “campaña” que realizan “algunos sectores” para obtener beneficios políticos de una situación que se prevé pueda tener nuevas derivaciones.
Pese a las críticas en otros puntos, la nueva corriente, que incluye a la federación de los trabajadores de Salud Pública, hizo frente común con el gobierno en este tema tan delicado.
Por otra parte, la corriente gremial del Movimiento de Participación Popular (MPP) enfrenta dos situaciones críticas: por un lado quisiera acelerar los cambios y por otro ha comprendido que, como oficialismo, no puede confrontar tanto con el presidente.
Eso sin contar con que la incidencia de este sector en el movimiento sindical es baja. No gravita aún en ningún gremio y solamente cuenta con dos representantes en la dirección nacional: Ruben Hernández, del pequeño sindicato de la prensa y la propia Fajián, de Salud Pública, aunque algo alejada del sector.
Edición 1655
2012-03-22T00:00:00
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