Boston, Estados Unidos, enero de 2020. Los ingenieros uruguayos Leonardo Loureiro y Juan Pablo Pignataro estaban en una de las mecas de la tecnología: el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT, por sus siglas en inglés).
Empresarios locales buscan expandirse en el exterior y necesitan unos 700 ingenieros más formados en el área
Boston, Estados Unidos, enero de 2020. Los ingenieros uruguayos Leonardo Loureiro y Juan Pablo Pignataro estaban en una de las mecas de la tecnología: el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT, por sus siglas en inglés).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAmbos integrantes de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) asistieron a la primera Cumbre Latinoamericana de Inteligencia Artificial en el MIT Media Laboratory, un evento con apoyo de Unesco. Durante el encuentro los uruguayos se adentraron en la situación de la inteligencia artificial en Perú, Argentina, Chile y Colombia. Mientras representantes de diferentes países hablaban, ellos pensaban para sus adentros: “Uruguay está bien posicionado”.
Poco después llegó lo que sospechaban, los resultados de dos estudios que confirmaban que Uruguay es uno de los líderes en la implementación de inteligencia artificial en América Latina. El país se encuentra en el puesto 35 en el mundo y segundo en América Latina, solo detrás de México. El trabajo realizado durante 2019 desarrolla un índice de implementación de la inteligencia artificial a nivel de gobierno. Fue realizada por Oxford Insights, con el apoyo del Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo de Canadá (IDRC, por su sigla en inglés). Toma en cuenta 194 países y territorios evaluando sus servicios públicos.
Para Pignataro, coordinador de la mesa de inteligencia artificial de la CUTI y gerente del Área de Gestión del Data Center de Antel, esto refleja el impulso de todo el sector de inteligencia artificial en Uruguay, que está en crecimiento en el ámbito público y privado y también en expansión hacia el exterior.
La inteligencia artificial es una industria en auge que se prevé que siga creciendo. “La inteligencia artificial tiene el poder de transformar la forma en que los gobiernos brindan servicios públicos” con mayor eficiencia, menos dinero y mejor calidad de los servicios públicos, según el informe.
El análisis regional del estudio de Oxford Insights muestra que en América Latina la inteligencia artificial es “prometedora para los gobiernos y las sociedades”, aunque también implica riesgos vinculados, entre otros temas, a la transparencia. Son México y Uruguay los que más han desarrollado sus políticas y estrategias de inteligencia artificial, que han tenido un derrame en la industria local.
Otro estudio sobre inteligencia artificial y el nuevo paradigma del empleo realizado, entre otros, por Enzo María Le Fevre Cervini de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fue presentado en Boston en el evento del MIT. También demuestra que Uruguay lidera en Sudamérica en el desarrollo de la inteligencia artificial según diferentes características analizadas.
El informe aborda temas como el desarrollo de nuevas habilidades y el avance sobre tareas mecánicas y rutinarias. Cita el ejemplo uruguayo de GenLives, que descompone el ADN humano para obtener información que permite diagnosticar enfermedades poco frecuentes.
Como resultado del evento en Boston, los ingenieros de CUTI continúan conectados con el grupo de MIT explorando propuestas de trabajo conjunto, entre las que se incluye las de educación e investigación. Es que el MIT ya tiene un vínculo en el área educativa con Uruguay. El país es el único que lleva adelante un piloto de una maestría conjunta en Data Science entre el MIT y la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec). Ambas partes están muy conformes con su funcionamiento, según las consultas realizadas por Búsqueda a representantes de las dos instituciones.
El rubro de inteligencia artificial y data science en Uruguay está en permanente crecimiento y enfrenta un cuello de botella en una industria que requiere alta especialización. “La cantidad de personas involucradas está estimada en unas 700, pero justamente el déficit principal que tenemos está en el sector. Necesitaríamos 700 o 1.000 más”, dijo a Búsqueda Loureiro, presidente de la CUTI y gerente de Quanam.
“Trabajamos hace 30 años en temas relacionados, pero esto explotó ahora”, comentó.
Unidades de inteligencia artificial dentro de las empresas uruguayas de software hay hace décadas, el tema es que ahora son más y han surgido casos como el de Tryolabs, dedicada exclusivamente al área.
Tras un galardón recibido en 2019 en Honk Kong, Tryolabs ganó más visibilidad internacional y hoy está “en un gran momento”, según dijo a Búsqueda Martín Alcalá, director ejecutivo y cofundador de la compañía. Llevan 10 años de trabajo e incursionan en áreas muy especializadas como el pricing automático. Trabajan para una cadena de freeshops en Asia en ese tema. “Se estima que en el futuro los precios de los artículos van a ser dinámicos porque dependen del tipo de cambio, del stock que tengas, si surge una marca nueva o no. No es trivial”, contó Alcalá. El pricing automático es solo un ejemplo de cómo Uruguay debe especializarse para poder competir a escala mundial, sostuvo.
“India genera un millón de ingenieros por año y nosotros generamos 800. Es una escala abismal. Lo único que podemos hacer es especializarnos”, dijo, ya que para llegar con éxito a los mercados internacionales, competir por el precio no es una opción para Uruguay.
Otro caso de éxito es el de Monkey Learn, que se dedica al desarrollo de productos de análisis de texto y machine learning. Esta plataforma de análisis de texto detecta, por ejemplo, temas incluidos en un diálogo de chats, tuits, artículos, y otros. La empresa IDatha realiza un trabajo de reconocimiento de imágenes para series de televisión en Estados Unidos con fines comerciales. Su trabajo permite, entre otras cosas, reducir muchísimo los tiempos de edición. Los ejemplos son vastos.
La CUTI creó en 2018 cinco mesas de trabajo y en 2019 agregó una más, la de inteligencia artificial. Pignataro recuerda los comienzos: invitaron a todas las empresas de la cámara que tocaran en algún punto la inteligencia artificial y los convocaron a encontrar debilidades y oportunidades.
Son 30 empresas las que integran el grupo que se trazó objetivos claros: “Queremos ser referentes dentro de la región, queremos impulsar esta tecnología”, contó Pignataro.
Así surgieron las líneas de trabajo que este año están en marcha. La primera, y que Pignataro considera una de las prioritarias, es la sensibilización y evangelización de esta tecnología. “Pasaba mucho que cuando iban a vender o a ofrecer este servicio se complicaba mucho transmitir lo que se podía llegar a obtener”. Es decir, “cuantificar el valor” al que se puede llegar, comentó. El tema es que el resultado depende de poder nutrir de buenos datos al sistema.
Para Pignataro, una de las dificultades es “que el cliente entienda que los datos tienen que tener la calidad suficiente, estar bien guardados y no tener contradicciones. Si entrenas un modelo con datos malos, el modelo va a funcionar mal”, aseguró.
Como ejemplo de las dificultades, citó el caso de una AFAP cuyo departamento de Tecnología de la Información quería armar un modelo de fuga de clientes (conocido como Churn) para tomar acciones de retención. Si bien el modelo entrenado obtuvo resultados interesantes, luego el área de negocios desestimó el trabajo porque la mejora económica que podían lograr era baja frente a las acciones que tenían que resolver para retener a los clientes.
Un segundo punto de trabajo está vinculado a conectar más a las empresas de ingeniería con las de otros rubros que son sus potenciales clientes. “Muchas empresas de tecnología tienen al cliente y no tienen el know how”, contó Pignataro. Por ejemplo, esto ocurre en el agro. Hoy la tecnología con drones comienza a expandirse, y también el trabajo del arado va asociado a tecnología. Nutrirlo con más datos podría otorgarle información al productor de cuándo debería cosechar, usando modelos matemáticos. De hecho, la conexión entre agro e ingeniería ocupa en CUTI a un grupo de trabajo específico.
En la mesa también trabajarán el tema de las políticas públicas y reglamentaciones.
Abrirse hacia el exterior es otra área de trabajo. Cómo “orquestar” con Uruguay XXI, con las embajadas y cómo “mostrar y potenciar más lo que viene haciendo Uruguay” es en lo que quieren avanzar, dijo Pignataro. “A nivel de industria se identificó que no nos estamos mostrando mucho”, contó.
El nuevo consulado que Uruguay abrió en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, este año es una gran noticia para la CUTI, porque facilita la posibilidad de abrir puertas en Sillicon Valley. “La gente radicada allá es fundamental, conocen del tema y de cómo se hacen las cosas. Es fundamental para las empresas de acá y para vender los servicios”, comentó Pignataro.
Alcalá, integrante de la mesa, destacó que el sector siempre tuvo un “interés de colaborar” y que en Tryolabs un ejemplo de ello son las charlas abiertas. Es que el mercado es inmenso, es el mundo, y ellos ven en la colaboración apoyo y fortaleza para poder crecer. En noviembre a unas cuantos del rubro los tuvo muy atareados el desarrollo del evento KHIPU, la reunión latinoamericana sobre inteligencia artificial que se hizo en Montevideo y que muestra la unión y el impulso de los uruguayos en estos temas.
La educación es otro de los puntos que la mesa de inteligencia artificial de la CUTI está trabajando y se proponen hacerlo vinculados con la academia. En inteligencia artificial la formación es desafiante, cambia continuamente. Además, el abanico de opciones es muy amplio, incluye cursos online gratuitos, pagos, formación en Uruguay y de temas muy variados dentro del área. “Es una carrera que está en boga, está creciendo y requiere de conocimiento matemático atrás. El abanico es tan grande que no hay un perfil claro de lo que es un data scientist o lo que es la persona que sabe de reconocimiento de imágenes o de técnicas de machine learning. No hay un perfil claro”, y al buscar contratar a alguien, es relevante, contó Pignataro.
En CUTI armaron un mapa educativo de todo lo disponible en educación en 2019, incluidos posgrados, maestrías y cursos con la idea de que la propia comunidad se conecte y también haga saber cómo le resultó cada una de las experiencias de formación.
El tema también es que hay “pleno empleo” para quienes se han formado en estos temas, contó Pignataro. Eso también explica la variedad y cantidad de la oferta educativa. Por ejemplo, a las propuestas de maestría y posgrado en inteligencia artificial y data science que hay en Uruguay en centros como UTEC o la Universidad ORT, ahora se suma uno de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, que comienza este año.
Para Alcalá, el gran desafío de la educación en esta área es el permanente cambio y la necesidad de actualizarse de forma constante. En dos años cuestiones que están en boga pueden pasar a ser obsoletas.
Asimismo, la hoja de ruta de Transforma Uruguay lanzada en 2019 propone para ciencia de datos y aprendizaje automático un trabajo coordinado con diversas instituciones en línea con las necesidades del sector.