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El logo es una letra N y, sobre esta, un gorro de costado para transformarla en Ñ, rodeada por una cadena dorada. Con estética y cuidada jerga “plancha”, el sitio web del “ñeripeso” lo distingue de las criptomonedas como bananas y manzanas, ambas frutas, pero distintas. Explica que el ñeri, a diferencia del Bitcoin o Ethereum, “a mucho huevo” opera dentro de la red de Binance, por lo que “por ahora”, a efectos legales, es “un token, si bien muchas de sus características (fungibilidad, divisibilidad, portabilidad y un suministro limitado) y el fin para el que es utilizado (extinción de obligaciones entre partes, pago de servicios, etc.) lo asemejan a una criptomoneda”, aunque “no lo es”.
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Un token (‘ficha', en inglés) es, en este caso, un objeto virtual creado bajo la tecnología blockchain que representa un determinado valor asignado por cada miembro de la “comunidad ñeri”.
La web recuerda que estos activos no están regulados en el país y aclara que el “ñeripeso” no puede usarse con fines ilícitos: “Por supuesto que no vale todo Rey”.
Es, por ahora, una comunidad activa desde el 20 de mayo: cualquiera puede acceder y recibir 1.000 ñeripesos para usar como valor de trueque por el bien o servicio que quiera adquirir o vender. “La idea es sacarle ese carácter de negocio especulativo” que tienen los criptoactivos, explicó el 17 de junio en la diaria Juan Grunwaldt, uno de sus creadores.
¿Mercado cambiario?
Un artículo de la agencia AFP recogido esta semana por El País y El Observador le dio más visibilidad a este token. Gerardo Licandro, profesor de Economía Monetaria, sugirió en Twitter seguir la experiencia a nivel académico, por ejemplo, para el “estudio empírico del valor y sus determinantes”. En esa red uno le dijo que, para el ñeripeso, el “ejercicio más grande es encontrar” su precio en “otras divisas fíat o virtuales. Ñ/uyu, etc.”. “Para esto tenés que habilitar el mercado de cambios. De otra manera la inferencia es indirecta e incompleta. Indirecta porque usás precios de transacciones para extraerla, incompleta porque no podés controlar por las características centrales de la transacción y sus participantes”, contestó Licandro, quien además es gerente de Asesoría Económica del Banco Central (BCU), aunque aclara en Twitter que su cuenta es personal. La respuesta del mismo tuitero fue que “existe un mercado de cambios incipiente dentro del grupo, algunos usuarios tratan de ocupar ese lugar y ofrecer otras monedas en ñeripesos”.
“Che, a cuánto cotiza el Ñeripeso?”, preguntó el martes otro tuitero con seudónimo a través de @nieripesos, la cuenta de Twitter de este token.
En junio, ante una consulta de Búsqueda sobre la eventual regulación y supervisión para las criptomonedas mencionada en su “hoja de ruta”, el BCU contestó que se encontraba “abocado al análisis del asunto a través del intercambio y profundización sobre el funcionamiento y evolución de los principales activos virtuales así como los proveedores de servicios vinculados a este tema”.