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    “Barry”, serie sobre un asesino a sueldo devenido en actor, llegó a su fin

    Saturday Night Live (SNL), el icónico programa de televisión en vivo, ha sido una verdadera cantera de estrellas en el ámbito de la comedia estadounidense. A lo largo de los años, fue el trampolín de talentos como Eddie Murphy, Steve Martin, Bill Murray, Adam Sandler y Chris Rock, entre otros.

    Entre 2005 y 2013, SNL acogió a un actor que seguiría esa trayectoria, aunque con un resultado diferente. Bill Hader, un joven que conquistó a los encargados del programa instalado en el Rockefeller Center con sus imitaciones y sus improvisaciones cargadas de referencias de nicho de la cultura pop, rompió el molde del estrellato del programa para transformarse en algo más: una de las voces audiovisuales más interesantes dentro del panorama televisivo. Si todo sale bien, en unos años será una de las voces más atractivas del cine. Si SNL fue la educación primaria para Hader, la secundaria llegó de la mano de HBO y de la serie Barry.

    Esta ficción, estrenada en 2018, surgió de la colaboración entre Hader y Alec Berg, conocido por su trabajo en la comedia Silicon Valley. Juntos desarrollaron una premisa que combina la comedia y el drama al explorar la vida de un asesino a sueldo que, tras ser atraído al mundo de la actuación, busca un nuevo propósito en su vida.

    En Barry seguimos la historia de Barry Berkman, interpretado por Hader, un asesino a sueldo solitario y desencantado que se encuentra en una encrucijada existencial. Mientras realiza su trabajo a sangre fría en Los Ángeles, Barry se adentra en una comunidad de actores del teatro independiente y se siente cautivado por lo que el mundo de la interpretación le ofrece. A medida que se sumerge en este nuevo entorno, Barry comienza a cuestionar su vida de violencia y se debate entre sus arrebatos de crueldad y una posible búsqueda de redención.

    Esta serie siempre se sintió como una apuesta diferente para HBO por varios motivos. Hader, que hizo una carrera en el cine por lo general en papeles secundarios, nunca pareció tener una presencia en cámara clásica para liderar lo que en principio era promocionado como una comedia negra. Incómodamente alto, con una sonrisa algo pícara, le dio a Barry Berkman dos cualidades notorias: un pasado traumático y una búsqueda incesable de afecto. El personaje, un exmilitar convertido en asesino a sueldo, es retratado como un individuo solitario y desencantado, atrapado en una lucha interna constante por saber si su vida criminal es compatible con su creciente carrera en el mundo de la actuación.

    Hader logra dar vida a Barry con una mezcla única de vulnerabilidad y oscuridad. Su interpretación cautiva al espectador al mostrar la angustia interna del personaje con sutileza y ofrece momentos de humor ridículo en una escena y profundidad emocional apabullante en otra.

    Pero Hader no se detuvo en su desarrollo como actor. A lo largo de las cuatro temporadas de Barry, también comenzó a animarse a tomar un mayor rol creativo en la serie no solo escribiendo sus guiones y produciendo la ficción, sino también probándose como director de algunos episodios. El cambio fue gradual y para la cuarta temporada, emitida este año, todos los episodios habían sido dirigidos por él.

    Con ese cambio, Barry también fue mutando como narración. En sus primeras temporadas, se parte de la premisa del asesino que trata de convertirse en actor exitoso a través de una compañía de teatro dirigida por un exactor ególatra (un fabuloso Henry Winkler). En ese ámbito, Barry también encontrará un interés romántico: una actriz y exvíctima de abuso doméstico llamada Sally (Sarah Goldberg). Pero Barry no podría ser exitoso en ambas profesiones sin sacrificar alguna de ellas. Con la amenaza de su contratista responsable, el sádico pero paternal Fuches (Stephen Root), y la inesperada alianza con el criminal checheno y lampiño NoHo Hank (Anthony Carrigan, un verdadero hallazgo), los enredos de la trama hicieron que el personaje fuera derivando lentamente de un hombre en busca de una nueva identidad a uno incapaz de escapar de los fantasmas de su pasado. Con el asesinato descorazonador de un amigo personal de Barry en los primeros episodios, la serie poco a poco fue abrazando cada vez más la oscuridad.

    De la plataforma al cine

    Al integrar la programación dominical de HBO y no ser un producto exclusivo de su plataforma HBO Max, las primeras tres temporadas de Barry se podían ver con el ritmo de la historia semanal. Muchas veces emitida luego de Succession, la serie es sorprendente por su capacidad minuciosa de narrar en 30 minutos una historia profunda sobre la identidad, la redención y las consecuencias de nuestras acciones. También se volvió sumamente astuta al burlarse de la industria de Hollywood. A medida que los perfiles de Barry y Sally van creciendo y se les abren oportunidades para progresar dentro del cine y la televisión, la superficialidad de esos sectores y su impulso por la explotación de historias reales también se volvieron más detectables.

    En un inicio, la serie recurrió a algunos elementos reconocibles dentro del lenguaje narrativo de la comedia, confiando en los rostros de los actores y en la fortaleza del guion. Con el tiempo, y en especial a partir de un episodio titulado Ronny/lily de la segunda temporada, donde Barry busca matar a un experto en artes marciales, Hader comenzó a explorar con las capacidades de la cámara y la construcción dentro del plano. Aquel capítulo se convirtió de forma inesperada en una persecución sin cortes y repleta de peleas de un tono violentamente realista, con los personajes arrojando golpes a troche y moche, pero también cansándose y sangrando por ello. A medida que la serie progresa desde ese punto, también lo hizo la audacia de Hader en la dirección, utilizando técnicas innovadoras, planos ingeniosos y juegos visuales que enriquecieron la narrativa y desafiaron las convenciones tradicionales de lo que una “comedia” puede hacer.

    Tal vez lo menos tradicional de Hader en relación con su creación fue el destino que le brindó a su personaje para su última y cuarta temporada. Con Barry preso, el final del camino parecía haber llegado. El personaje pagaría por sus crímenes y el resto de sus allegados quedarían liberados de su presencia. Sin embargo, tras establecer un salto temporal luego de los primeros capítulos de la última entrega de la serie, en los que Barry y Sarah se han convertido en matrimonio con un hijo y se ven prófugos de la ley, hay dos intenciones del excomediante que quedaron claras: Barry nunca fue un héroe y Hader estaba más que pronto para deshacerse de él.

    En otra extraña decisión de programación, la última temporada finalizó el mismo día que Succession. Nadie parece haber prestado atención entonces al final de la serie, donde Hader no solo cimentó su profundo odio hacia las políticas de armas de Estados Unidos (a Barry se lo ve comprando armas en un supermercado y atravesando una góndola infantil armado hasta los dientes sin que nadie diga algo), sino también su crítica hacia la capacidad de Hollywood para edulcorar historias cuando la realidad es demasiado cruda y debe trasladarla de manera digerida y complaciente a sus espectadores.

    Barry terminó con violencia, una violencia apoteósica, y dejó una promesa final. Hader estaba preparándose para convertirse en cineasta y finalmente se estaba graduando.

    A medida que su perfil mediático fue creciendo, fue interesante ver cómo detrás del actor de personajes ridículos de SNL había en realidad un cinéfilo empedernido capaz de citar películas de Yasujiro Ozu o líneas de los guiones de Paul Schrader en cualquier momento. En su futuro, parece haber al menos tres posibles películas en camino, con una historia de terror, al parecer de las que viene agarrando más tracción. A través de su propio proyecto cinematográfico, pretende demostrar que Barry era solo el comienzo.

    La serie fue para Hader una oportunidad de demostrar su versatilidad como actor y cineasta, ganando reconocimiento por su interpretación y dirección. Marcó su transición exitosa de la comedia al drama y mostró su habilidad para equilibrar humor y profundidad emocional. Para HBO, Barry fue un éxito y recibió elogios por su extrañeza y sus actuaciones destacadas. El salto de Hader al cine promete una visión creativa capaz de traer narrativas originales y una dirección cinematográfica audaz. Hay motivos suficientes para estar entusiasmados.

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