En Uruguay se consumen unos 100 millones de litros de cerveza, un volumen anual que se mantiene, aunque con una participación creciente en el mercado de productos importados.
En Uruguay se consumen unos 100 millones de litros de cerveza, un volumen anual que se mantiene, aunque con una participación creciente en el mercado de productos importados.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCon la mayor carga tributaria que recae sobre la fabricación nacional —en comparación con la región— y el alza de los costos de producción, las cervezas extranjeras pasaron de tener a inicios de la década pasada una presencia marginal en las góndolas (6%) a cerca de un tercio del total en el presente. Además, la actual diferencia cambiaria con Argentina está propiciando la importación desde ese origen, una opción que Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) tomó este mes para el producto en lata de Norteña y Pilsen, buscando “rentabilizar” su negocio en Uruguay, mientras reclama al Poder Ejecutivo un ajuste en el régimen impositivo.
“Estamos mucho más complicados que antes, la productividad es un desastre, las tarifas son carísimas, la mano de obra también, tenemos 50% de ocupación de la capacidad… Y cuando mirás a Brasil o Argentina, producir ahí cuesta dos o tres veces menos que en Uruguay”, dijo a Búsqueda Bernardo Hinsch, gerente de Administración y Finanzas de FNC, una compañía de la multinacional InBev.
Explicó que hoy la cerveza tributa por un valor ficto que está por encima del precio real, porque antes se compensaba con una devolución o subsidio por la utilización de envase retornable en la producción, que se eliminó en junio de 2021. FNC viene pidiendo —sin éxito por ahora— a las autoridades de los ministerios de Industria (MIEM) y Economía que se ajuste el ficto para que refleje el precio real. Fuentes del MIEM dijeron a Búsqueda que eso “se está estudiando”.
“Una cosa es sostener todo el complejo industrial con algún beneficio que ni siquiera tenerlo. Te sacan millones de Imesi, los costos aumentan, mirás para al lado —porque Zárate está a 400 kilómetros— y dicen: ‘¿Para qué tener todo eso ahí?’. Esa es la lucha eterna que tenemos los gerentes de Uruguay para tratar de defender algún peso (…). Pero la realidad es que cada vez es más caro acá”, se quejó Hinsch.
Y añadió: “Cada vez es más difícil justificar ante el accionista mantener la inversión en Uruguay. Nos salva ser un país serio, consistente, que en el contexto del vecindario es un bálsamo de tranquilidad”.
Apuntó que la rentabilidad de la empresa en Uruguay “cayó mucho” por el impacto de la pandemia de Covid-19, aunque ello sucedió en la región en general. “Estamos mirando por el espejo retrovisor, tratando de llegar a los estándares de 2019. Estamos lejos todavía, y nos llevará dos o tres años alcanzarlos”, evaluó el ejecutivo.
Antes de la reforma tributaria de 2007 la cerveza nacional estaba gravada con el Impuesto Específico Interno (Imesi) a una tasa de 22% sobre un precio ficto de $ 20 por litro (que era representativo del valor de mercado), mientras que las importadas pagaban doble Imesi. Ello representaba un gravamen de $ 4,4 por litro versus $ 8,8 de las importadas. Pero ese tratamiento diferencial era cuestionado por la Organización Mundial del Comercio. Ante esa situación, en 2008 el gobierno resolvió por un lado gravar todas las cervezas al 22% y por otro subir al doble el ficto de las nacionales. Para compensar a la industria local frente a la importada, se creó un crédito fiscal de Imesi para las que utilizaban envases retornables de la industria uruguaya. “Seguíamos siendo protegidos de la importación, porque la retornabilidad la teníamos solo nosotros”, reconoció Hinsch.
Ese crédito fiscal se redujo en 2018 (para destinar los recursos a la refacción del Hospital de Clínicas) y en junio de 2021 se eliminó. Sin embargo, el precio ficto no se adecuó; actualmente, el valor sobre el que se grava a la cerveza es de $ 83,56, pero el precio promedio real de salida de la fábrica es de $ 53 para Pilsen, $ 58 para Patricia y $ 47 para Norteña, detalló el gerente de Administración y Finanzas de FNC. Por eso, la tasa nominal del Imesi de 22% aplicada sobre ese ficto —que no es representativo del precio de comercialización— corresponde a un 33% efectivo. Esa tasa efectiva para las cervezas producidas en Uruguay es más del doble que la de Argentina (16,3%) y está por encima del promedio en América Latina (19,9%), señaló FNC en un documento titulado Distorsiones económicas del Imesi en la industria cervecera entregado al gobierno a fines del año pasado.
Hinsch dijo que esa imposición de Imesi superior para la cerveza nacional que para la importada “agrava” los problemas de la industria uruguaya, cuya competitividad “está muy complicada” también por el contrabando y el crecimiento de la importación.
Si bien producir un litro de cerveza en envase retornable sigue siendo más conveniente (a pesar de que no recibe el subsidio o crédito de Imesi) porque el costo de embalaje es menor (tapa, etiqueta y reutilización de la botella), la participación de esa producción viene en caída: en 2017 representaba el 72%, en 2019 era el 63% y en 2021, el 54%.
El ejecutivo explicó que “la razón de ser” del retornable es llegar al público con un precio más accesible y competitivo. Pero esa conveniencia se ha ido reduciendo a medida que aumentan los productos importados a bajo valor y crecen los costos de producción nacional.
Actualmente, FNC elabora y envasa cervezas con envases retornables en dos plantas. En Minas produce Patricia y realiza el llenado de latas de todas las marcas. En Montevideo concentra la producción del resto de las marcas (Zillertal, Norteña, Pilsen y refrescos de la línea Pepsi) y el envasado de Stella Artois (que importa). Ambas fábricas están utilizando el 50% de su capacidad instalada y en total emplean a 700 personas directamente. Además, la empresa importa marcas como Corona, Patagonia, Leffe, entre otras bebidas alcohólicas.
Este mes, FNC comenzó a traer cerveza en lata desde Argentina con la marca Norteña y proyecta importar también de Pilsen. “Cuestan la tercera parte que acá. La competencia en el mercado trae latas muy baratas, tradicionalmente. El producto más accesible para el consumidor eran los retornables, pero hoy no estamos llegando a competir en precio para que quede una rentabilidad razonable, entonces, importamos latas”, alegó.
“Hay competidores que van creciendo (en el mercado) sin capacidad instalada, sin generar empleo. Es el caballito de batalla del país importar. Los que producen no tienen fácil mantener su rentabilidad”, apuntó.
Dijo que “por ahora el plan de FNC para este año y el que viene es traer las latas de afuera, porque sale bastante más barato que producirlas acá”. La importación de ese producto representará entre 7% y 8% del volumen de ventas total, informó.
Admitió que es posible que esa estrategia tenga efecto en materia de personal. “Si vas a importar latas, hay gente que no va a llenar. Eso va a tener algún impacto”, afirmó.
“Siempre avisamos. No es una sorpresa; lo hablamos en el Ministerio de Economía. Nuestro camino es este, queremos rentabilizar, por eso necesitamos resolver los impuestos. Nuestro plan es este, si ustedes (por el Poder Ejecutivo) siguen, nosotros también seguimos”, advirtió.