“El narcotráfico, corrido de Colombia, intenta demostrar que la lucha contra la droga está perdida y que acarrea más males que beneficios. Al igual que en otros temas, en algunos lugares del mundo, cuando quieren privatizar algo que podría funcionar o cambiar el statu quo de algo, se comienza llevando al hartazgo a la gente. Por ejemplo, en las épocas en que se quiere privatizar una ruta, previamente se la deja descuidada, no se invierte en ella y aparecen pozos provocados adrede. Con esto la gente se cansa y si le preguntan si deben privatizar esa ruta la respuesta afirmativa es unánime. Algo parecido está ocurriendo en México. El mensaje es ‘cánsense de nosotros, legalicen y nuestro negocio reconvertido, será legal’. Sin duda hay muchos países deseosos en que Uruguay sea un ‘conejillo de indias’ en este tema. Tal como los ensayos de medicamentos en países pobres, si es exitoso, se aprobará, pero si el ensayo es un fracaso, se descartará. (…) Esperamos por el bien de toda una generación que prevalezca la sensatez”, escribió el psicólogo Pablo Rossi, que desde 1993 dirige la Fundación Manantiales, en su libro “Conductas tóxicas. Drogas y nuevas adicciones. Una orientación para jóvenes, padres y educadores”.

