—Yo no creo que estuviera hasta que se planteó todo esto con esta magnitud.
—¿No estaba en el debate la seguridad?
—Estaba pero ahora está en un primerísimo plano. Y ahora se habla de orden, y hay que recuperar esa noción. Vivimos en un gran desorden que parte desde la cabeza del gobierno. Hay desorden en el educación, hay desorden cuando se confunde asistencialismo con políticas sociales, cuando se gasta más de lo que entra. Y hay desorden en seguridad cuando no se respalda a la Policía. Por eso lo que decía: no hay convivencia pacífica sin orden ni respeto. Muchas veces se habla de los derechos humanos de los delincuentes, pero no se respeta los derechos humanos de la gente honesta y decente que trabaja. Esta es la realidad que se enmarca en una iniciativa que le devuelve el protagonismo a la gente. Lo estamos viendo en todo el país, con gente de todos los sectores del Partido Nacional y de todos los partidos que están firmando. Hay referentes y dirigentes de todos los sectores que ya firmaron.
'Se habla de los derechos humanos de los delincuentes, pero no se respeta los derechos humanos de la gente honesta y decente que trabaja'
—Hay un gran abanico de dirigentes que lo respaldan, incluso militantes del sector del senador Luis Lacalle Pou, pero Lacalle Pou decidió no acompañar. ¿Cómo toma eso?
—Cada uno puede tener derecho a apoyar o no un instrumento. Pero me parece que esta iniciativa es muy fuerte y no depende de más nadie que de la gente. Ya no de un sector o de un dirigente político, es una reforma que está canalizando el reclamo popular, pero muy fuertemente. La gente firma, pide las papeletas. Y eso es lo importante, más allá de quién respalde y de lo que puedan opinar los dirigentes.
—No siente entonces que hay una falta de apoyo dentro de su propio partido.
—Los que no apoyen tendrán que explicar por qué no lo hacen. No es un tema nuestro. Si alguien tiene propuestas para que se pongan a funcionar ahora, nosotros respaldamos lo que haya que respaldar. Bienvenidos todos los instrumentos. Ahora, permítaseme a mí, de manera muy firme, decir: No le creo al presidente, no le creo más. No le creo al gobierno. No le creo que en este año y pico que le queda puedan hacer lo que no hicieron en 13 años. ¿Por qué creerles si acompañamos un diálogo por la seguridad, que tuvimos problemas internos por respaldarlo, y los resultados fueron muy pocos? Y este proceso hacia la reforma ya está consiguiendo cosas.
—¿Qué, por ejemplo?
—Que el gobierno en vez de prometer escuelas, liceos, obras, carreteras, está prometiendo policías en todo el país. Prometió más de 500 para el norte y hasta un helicóptero. Esta reforma ya apuró el trámite parlamentario de los agravantes de homicidios para jueces, fiscales y policías, que dormía en un cajón del Senado.
'No le creo al presidente, no le creo más. No le creo al gobierno. No le creo que en este año y pico que le queda puedan hacer lo que no hicieron en 13 años'
—Siente que puso el tema sobre la mesa.
—Porque estamos firmando, la gente está firmando, y porque el gobierno sabe que la gente, mucha gente, está firmando. Por eso están reaccionando.
—Lacalle Pou dijo que esta idea es llamar a los bomberos dentro de dos años para un incendio que se está produciendo ahora. ¿Qué responde a eso?
—Pero se responde solo eso. ¿Y qué es mejor? ¿Esperar a ganar, que también va a ser dentro de dos años? Yo lo digo en términos de compañerismo partidario: cuando se votó la interpelación al ministro Eduardo Bonomi, yo recuerdo escuchar a Lacalle Pou expresando que iba a apoyar la interpelación y el proceso de recolección de firmas de Jorge Larrañaga. Y se sabía perfectamente bien que si lo iniciábamos, íbamos en serio a reformar la Constitución. Todos los políticos tenemos un problema: cuando no hacemos nada es que nos olvidamos de la gente y cuando hacemos algo perseguimos un beneficio político directo. Yo, como puedo decir que recorro todo el país y tengo los zapatos gastados de recorrerlo, digo que la gente nos reclamaba esto. No quiero polemizar con Lacalle Pou, relato los acontecimientos. Todo el mundo sabe que yo no soy de hacer cálculos en mi vida política.
—Una arista polémica de su proyecto es la de reforzar a la Policía con efectivos militares. Sus detractores usan la figura de la dictadura y la de ver otra vez a los militares en la calle.
—Hay que terminar con la pavada. Hay que terminar con lo políticamente correcto. Hay que terminar con el maquillaje unisex que hay. Vivimos en un maquillaje. Todos los políticos, en una enorme farsa. Porque por un lado la sociedad votó en su momento al senador Mujica como presidente, una parte de la guerrilla. Y por el otro lado hay una penalización permanente a las fuerzas armadas. Que bien que cuando le hacen huelga los funcionarios mejor remunerados, el intendente Daniel Martínez los pone a barrer la basura. Es un absurdo. Los militares ya hacen función de policías con las guardias costeras, en los aeropuertos. Y también en el proyecto de ley que mandó Tabaré Vázquez, que ya tiene media sanción, y por el cual se le confiere funciones de policía a los militares en 20 kilómetros de la frontera.
—¿Pero están habilitados para patrullar las calles en ese proyecto?
—Para todo, señor. Tienen que alertar a la Policía primero y después pueden hacer todo lo que hace un policía fuera de los centros poblados. Ahora, ¿fuera de los centros poblados no vive gente? ¿Qué viven, vacas solamente? Por favor.
—¿Y usted sostiene que los militares están capacitados para estar en las calles, junto con la Policía?
—Yo digo esto: una cosa sería que el periodista de Búsqueda y quien habla tuviéramos edad para ser policías y nos capacitan en seis meses, nos ponen un uniforme y nos mandan a la calle con un revolver en la cintura. Ahora, un militar que tiene entrenamiento físico, entrenamiento en armas y noción de disciplina y de mando, ¿no va a poder recibir un adiestramiento como para poder integrar una Guardia Nacional? Pero terminemos con esos estereotipos, con esa cantinela, que es un verso, pero un enorme verso. Porque además los militares no van a salir acá con los tanques y con las bayonetas y con los morteros, tirando con la ametralladora a todo lo que se mueve. ¡Pero por el amor de Dios! ¡Lean! Lo que pasa es que hay que leer, y no se lee cuáles son las competencias que le damos a la Guardia Nacional. Además otra cosa: vamos a no entrar en el enorme disparate. Hay modelos de estos en todos lados. Hay en España, en Holanda, en Italia, en Chile. Acá muchas veces hay una suerte de farsa fuera del Carnaval. Porque estamos con el argumento de lo que hicieron los militares hace 45 años...
'Los militares no van a salir acá con los tanques y con las bayonetas y con los morteros, tirando con la ametralladora a todo lo que se mueve. ¡Pero por el amor de Dios! ¡Lean!'
—Es que a veces la discusión se orienta para ese lado. Al artista Petru Valensky, que firmó por su proyecto, lo cuestionaron mucho en las redes con ese argumento.
—Pero perdóneme, lo llevaron para ese lado porque el partido campeón de los plebiscitos cuando son contra ellos, les molesta. Y son campeones de la libertad de expresión, pero si alguien que los ha votado no acepta el pensamiento lineal, lo carnean. Lo carnearon cruel e injustamente a Petru Valensky. Los campeones en cuidar a la gente, no la están cuidando. Porque cuidan sus chacras políticas. ¡Están asaltando policías! ¡Comisarías están asaltando! ¿Y los militares no? Se están formando patrullas de civiles. Es por la ausencia de autoridad, es porque el Estado está ausente. Es porque ahora van a ver el Mundial en Casavalle y se olvidan de Casavalle el resto del año. Esos barrios están copados por los narcotraficantes, que expulsan a la gente de las casas.
—¿Cree que con esta movida se compró oxígeno para llegar con más aire a una interna que hoy está complicada?
—Con toda franqueza, esto lo hago porque me considero con el deber de hacer. Para mí era más cómodo quedarme con la tranquilidad de la crítica y no llevar adelante este trabajo complejo de juntar firmas.
—¿Pero no tiene un rédito electoral?
—Ahí está. Ese es el dilema de los políticos: cuando no hacemos nada es porque no hacemos nada y si no, estamos buscando un rédito político. Yo creo que lo que estamos haciendo es ejercer un derecho constitucional. No interesan los destinos políticos personales.
—Cuando el senador colorado Pedro Bordaberry hizo su campaña para bajar la edad de imputabilidad, usted votó en contra y cuestionó un posible rédito electoral en esa movida.
—Está bien, es discutible. Yo no me enamoro de mis decisiones. Tengo aciertos y puedo tener errores. Era otra reforma, por un tema puntual, era otro tiempo del país. Había soluciones que estaban latentes en el medio. Acá estamos hablando de una nueva versión en políticas de seguridad.
Información Nacional
2018-06-14T00:00:00
2018-06-14T00:00:00