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    miércoles 12 de junio de 2024

    “Está sul diario”

    Sr. Director:

    La frase completa era: “E vero, está sul diario”. Probablemente esté mal escrita, pero el mensaje era que, si lo dice el diario, tiene que ser cierto.

    Mi padre siempre repetía la frase, con una sonrisa, porque, en realidad, nunca fue tan así.

    No obstante, la actitud del consumidor medio frente a la prensa era de creer. Se iba a los medios en busca de información.

    Hoy, ninguna persona madura (y mucho menos un político avezado) lee, escucha o mira las secciones informativas de los medios con esa actitud. Se parte de la base de que los medios no están focalizados primordialmente en informar. Su objetivo es entretener (cosa muy distinta) y la verdad a la que apuntan es la llamada alternative truth: no aquella que se capta sino la que se crea.

    La cultura ha ido cambiando gradualmente en este asunto: la predisposición no es a creer sino a una actitud más proactiva que busca, en primer lugar, discernir cuánto hay de ficción, de deformación de la realidad, en lo que nos brindan los medios bajo el título de “información”, para luego descubrir los motivos que están detrás y, por último, calcular el potencial que pueda tener la “noticia” en cuestión de generar o de alterar la realidad, en pro de los motivos.

    Es algo muy grave. Se busca aprovecharse de la buena fe de las personas, que son inducidas a decisiones equivocadas o, peor aún, a fabricarse una realidad. Al configurarse toda noticia como algo instrumental, algo funcional a un objetivo, se potencia la aberración: la noticia flechada generará una contranoticia, flechada en sentido inverso.

    Todo eso induce a que la gente deje erosionar su moral, su honestidad intelectual. El tema ya no será la confiabilidad, sino la habilidad para filtrar y “producir” la realidad (de ida y de vuelta).

    Por ese camino, actividades como la política cada vez se alejan más de la realidad objetiva de los hechos y pasan a operar en función de las derivaciones, percepciones y creencias sobre esos hechos y las movidas ya no serán de cara al boxeador sino a su sombra.

    Así se va creando una suerte de Alice in Wonderland, en función de los tan manidos “relatos”. Sociedades en las que habitan —pero no conviven— personas que ven realidades diferentes (cuando no opuestas) y con base en ellas no conversan, a lo sumo se hablan sin escucharse.

    Todo lo cual ha sido potenciado dramáticamente por el fenómeno de las redes, a donde las personas ya directamente no van para informarse, sino para confirmarse, para reforzar sus convicciones (odios y temores), haciendo sinergia con otros que transitan por el mismo pentagrama.

    No pinta bien el futuro.

    Queda la esperanza de que el ser humano reaccione, como lo ha hecho en otras instancias. Pensemos en nuestra salud física: el hombre fue inventando, para aliviar y hasta eliminar el esfuerzo físico, desde los zapatos hasta el caballo, el carro, el tren, el auto, las herramientas, etc. Hasta que empezó a achancharse y pasó a inventar todo tipo de mecanismos para fabricar esfuerzo físico (gimnasios, elípticas, pilates…) y volver a experimentar las exigencias físicas que tanto trabajo se tomó en eliminar.

    ¿Hará lo mismo el ser humano para recuperar la honestidad intelectual? ¿Para volver a colocar a la verdad como meta u objetivo y no como instrumento funcional?

    ¡Ojalá!

    Ignacio De Posadas

    Cartas al director
    2022-10-26T23:20:01