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    “Hay que cambiar ganando”, pero “hay una aversión al riesgo muy alta” en el agro, dijo el exministro de Ganadería Aguirrezabala

    El actual coordinador de Fucrea reconoció que “algunas cosas se están haciendo, pero hay que formalizarlas más y expresarlas con gran claridad como política de Estado”
    Redactor Agro de Búsqueda

    Que la soja anda por los US$ 500 la tonelada, que el novillo está en unos US$ 4 el kilo, que el arroz se valorizó y marcó récord de producción y que China sigue tirando del carro de las agroexportaciones uruguayas.

    Esos y otros temas pintan un panorama auspicioso para la producción agropecuaria. Pero hay factores internos que le restan posibilidades de expansión a esa actividad, principalmente por los costos, entre otros aspectos.

    “Estos precios superan largamente los niveles de costos altos que tenemos, o sea que mejoran bastante el resultado económico, pero no arreglan el problema de base que es el de ser caros respecto a nuestros competidores”. Así lo señaló a Búsqueda el agrónomo Martín Aguirrezabala, que es el actual coordinador general de la Federación de Grupos Crea (Fucrea) y que fue ministro de Ganadería en el gobierno colorado de Jorge Batlle.

    Otra visión acorde a la actual coyuntura de valores más atractivos respecto a años anteriores para los alimentos, planteada por ese técnico, es la de hacer frente a los desafíos de “abatir” el impacto del sector público en las empresas privadas y, al mismo tiempo, que estas firmas puedan “replantearse” cosas. “Cambiar ganando”, como se dice habitualmente en el fútbol, graficó. Y opinó: “En el plano privado creo que tenemos una aversión al riesgo muy alta”.

    Destacó la necesidad de reducir las tarifas, el costo del Estado, el déficit fiscal, la adecuación monetaria y el control de la inflación, aunque hoy esté baja por diversas variables. “Todas esas cosas todavía están en el debe, que haya venido la pandemia y que los precios hayan subido no hace que Uruguay haya resuelto un montón de cosas”, advirtió.

    Planteó el desafío de “doblar la apuesta” por el sector agroexportador, como la lechería y el arroz. “Algunas cosas se están haciendo, pero hay que formalizarlas más y expresarlas con gran claridad como política de Estado”, recomendó.

    Aguirrezabala apeló a la famosa frase de Batlle: la vaca les gana, que fue un “gran estandarte” que sirvió como una señal fuerte para invertir en el agro.

    “En momentos de tanta incertidumbre hay que marcar certezas”, enfatizó.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista del exministro de Ganadería con Búsqueda.

    —¿Cómo ve la situación del agro uruguayo?

    —Al sector agropecuario lo veo bastante bien, sobre todo en la comparación con el resto de las actividades de la economía.

    No ha tenido un impacto negativo muy fuerte, aunque si ha enfrentado dificultades propias de la pandemia. Y en especial un marco de incertidumbre muy grande.

    Las dificultades han estado en algunos mercados que tuvieron un comportamiento aleatorio, por alguna suspensión de algunas plantas frigoríficas para exportar carne y embarques de otros tipos de productos.

    En algunos rubros particulares, como la lana y la carne ovina, y en ciertos nichos de la cadena cárnica, se registraron dificultades. Porque están destinados fundamentalmente a las cadenas de restaurantes y de los hoteles, donde hay restricciones fuertes en la movilidad y, por lo tanto, en el consumo.

    Si bien eso ha traído una gran incertidumbre y relativos trancazos, en términos generales el sector ha sido probablemente el menos perjudicado por la pandemia.

    —¿Y qué perspectivas tiene el negocio?

    —Percibo que la perspectiva es positiva. No es una perspectiva muy larga, pero sí tiene razonables expectativas de prolongarse por lo menos este año y probablemente el año que viene. Eso está vinculado a la existencia de tasas muy bajas en el mundo y a un fortalecimiento del mercado de los alimentos.

    Si bien en estos últimos días hubo una cierta retracción en los precios de los granos, a consecuencia de que tenían un fuerte impacto positivo de colocaciones especulativas, los fundamentos parecería que estuvieran alineados con mantener precios relativamente altos de las commodities en el mercado.

    Si miramos el momento actual, independientemente de esta caída de la soja, estamos en niveles de precios históricamente muy altos. Si se mira en términos reales, los precios de todos los commodities agrícolas y pecuarios están en un momento muy bueno.

    Quizás el que tiene un menor impacto es el precio de la leche, en términos porcentuales, pero de todas maneras está dentro de niveles de precios muy altos en relación a los últimos 20 años. En el caso de la leche los precios son buenos, en el de la carne y de los granos son de los más altos.

    —Considerando ese panorama externo favorable, ¿cuáles son los desafíos internos para aprovechar esa situación?

    —Primero, quiero hacer una salvedad muy importante. Porque tenés una situación de precios muy altos con algunos costos transables que también se elevaron mucho, como el caso de los fertilizantes, entre otros insumos.

    Pero fundamentalmente con un nivel de costos internos muy altos. Estos precios superan largamente los niveles de costos altos que tenemos, o sea, que mejoran bastante el resultado económico, pero no arreglan el problema de base, que es el de ser caros respecto a nuestros competidores.

    Lo que sucede es que si vos producís un bien a 10 pesos y yo a 15, si vale 15, vos hacés plata y yo no pierdo. Si vale 16 yo empiezo a ganar también, pero vos ganás más. Si además después de eso, vuelven a caer, es normal, y yo no hice las cosas que tenía que hacer para ser más barato, entonces me embromaron.

    —Se repite el problema de siempre, el de los costos internos y el país caro.

    —Eso tiene dos desafíos. Uno es abatir o mejorar los servicios que tiene el sector público sobre el impacto en las empresas privadas.

    Y otro también es de las empresas privadas en cuanto a mejorar su productividad y eficiencia. Además, se debe mejorar la diferenciación en caso de que sea posible. Cuando suben los precios te dan la nueva oportunidad de replantear y hacer cosas, como se dice habitualmente en el fútbol: cambiar ganando.

    La oportunidad de este impacto positivo de precios está en hacer los deberes que tenemos que hacer aun ganando. Ese es el principal desafío.

    También está el mejorar la capacidad de penetración de los productos en los mercados. Que son cosas que ya sabemos que debemos hacer, pero no siempre las hemos hecho y tampoco son tan fáciles de hacer.

    En el sector público las tareas pendientes pasan por reducir las tarifas, el costo del Estado, el déficit fiscal, la adecuación monetaria y el control de la inflación, aunque hoy esté baja por diversas variables. Todas esas cosas todavía están en el debe. Que haya venido la pandemia y que los precios hayan subido no hace que Uruguay haya resuelto un montón de cosas.

    —Al asumir el actual gobierno tuvo que enfrentar la pandemia de Covid-19, pero después de más de un año de eso el productor del agro reclama que se concreten medidas para mejorar la competitividad que quedaron postergadas. ¿Qué opina de eso?

    —En esencia no es solo lo que están queriendo los productores o tales o cuales sectores, sino que son cambios que necesita Uruguay para poder seguir vendiendo cada vez mejor el trabajo de los uruguayos afuera.

    Detrás de la exportación de bienes y servicios está el trabajo de la gente. ¿Qué es ser más competitivo? Es poder venderle más trabajo tuyo en lugar de que se lo vendan otros.

    Hay que tener en cuenta que si yo quiero ahorrar 10 pesos y mi madre se enferma y la tengo que internar para una operación, no puedo ahorrar esos 10 pesos y tengo que gastar 20 pesos más. Entonces tengo que dejar para mañana lo que no puedo hacer ahora. Buena parte de eso es lo que está pasando en Uruguay hoy, porque notoriamente todo el mundo esta gastando más y diferente porque no tiene más remedio.

    La sociedad toda debería poner las barbas en remojo y encarar las cosas que tenemos que encarar. En el plano privado creo que tenemos una aversión al riesgo muy alta, probablemente con cierta razón de ser. Pero me da la sensación de que el marco de incertidumbre está siendo demasiado alto. Hay cosas que si uno genera distintos escenarios se podrían hacer y no se están haciendo, pensando más en el largo plazo.

    Cuando hay un clima de mucha incertidumbre hay cosas que uno deja de hacer. Muchas de las cosas que puede hacer el sector privado se pueden hacer, y en cualquiera de los escenarios no estaría mal que las hicieran; quizás la incertidumbre nos está paralizando.

    —Si hoy tuviera la oportunidad de decidir qué cosas hacer en el gobierno, ¿cuáles priorizaría?

    —Hay cuestiones que están relacionadas a la economía en general. Entonces, poner a la economía lo más rápidamente posible en condiciones de competir es muy importante. En momentos de tanta incertidumbre hay que marcar certezas.

    Uruguay tiene apuestas muy fuertes a su sector agroexportador que las puede doblar. Puede doblar la apuesta en el sector lechero. Algo se está haciendo en financiamiento.

    Cualquier cosa que logre mejorar las cuentas parciales de la lechería hoy sirve para que los productores que se estaban yendo dejen de irse, que en parte eso se está dando. Pero también es bueno para que puedan competir mejor con otras actividades y expandir la producción de leche.

    A otros sectores, como el arrocero, que también está teniendo un impacto positivo del exterior, hay que apoyarlos. Algunas cosas se están haciendo en este sentido, pero hay que formalizarlas más y expresarlas con gran claridad como política de Estado.

    —¿Cómo cuáles?

    —Se dice que el sector lechero está en la agenda del gobierno. Eso es una buena señal, al igual que decir que la lechería se salva con más leche y hay que seguir aumentando la producción.

    No es solo evitar que los productores abandonen la actividad, no, no. Tenemos que multiplicar la capacidad de la producción local. Hay que crear instrumentos de mayor crecimiento.

    Ojo que no es solo a favor de los sectores productivos, sino a favor de toda la sociedad.

    La eficiencia industrial de la lechería depende casi que primordialmente de la producción de leche, así como la industria frigorífica depende de multiplicar la producción de carne y los molinos arroceros dependen de tener su capacidad colmada para ser más eficientes.

    Uruguay tiene oportunidad de crecer en todos esos sectores, al igual que en otros.

    La apuesta es a duplicar eso, que todos lo tengan claro, desde el presidente hacia abajo.

    En la época de Jorge Batlle la famosa frase de la vaca les gana era un gran estandarte. Eso hizo que mucha gente invirtiera, y no solo en la vaca, también en la soja y en otros sectores. Eso significaba indicar que este es el norte de Uruguay, hacia donde vamos.

    El gobierno actual también puede fomentar eso. En el gobierno hay dos cosas muy importantes. Unas son las que se evitan, o sea, las cosas malas que pudieron haber pasado y no pasaron.

    —Como el incremento del precio del gasoil, que el gobierno esperó que pasara la cosecha de soja para tomar esa medida.

    —Algo más importante que eso es lo que ha pasado con la pandemia, con lo que Uruguay evitó con ese problema, ya que logró evitar la saturación del sistema sanitario. Evitó un caos terrible en su sociedad, que hoy todavía tienen otras sociedades.

    El porcentaje de vacunación contra el coronavirus es parte de eso.

    Otro gran desafío es comunicar para hacer. Los gobiernos no pueden ni deben hacer todo, porque si el gobierno hace todo limita a la sociedad. Lo que debe hacer es estimular a que todos den lo mejor de sí. Y ahí las señales son muy importantes, a favor de la competitividad, de la exportación, del turismo.

    Hay que marcar una línea y hay un mayor énfasis que se puede dar, con señales más fuertes. Un ejemplo es la señal que se da con los seguros agrícolas.

    Hay algo muy importante que es no molestar, no trabar. Como pasa en Argentina con la suspensión de las exportaciones de carne.

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