• Cotizaciones
    viernes 12 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    “No podemos flechar la cancha ni para la empresa pública ni para las multinacionales”, dice el nuevo director de la Dinatel

    entrevista de Lucía Cuberos

    En la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel) aún no terminó la mudanza. Si bien el organismo funcionó durante años en la calle Sarandí, hace dos meses que la dirección logró acceder a un edificio propiedad del Ministerio de Industria, con lo que consiguió ahorrarse un alquiler cuantioso. “Todavía falta traer cosas”, comentó el flamante director, el colorado Guzmán Acosta y Lara. El abogado, oriundo de Durazno, se mostró entusiasmado con su nuevo desafío al frente del organismo que fija la política de telecomunicaciones en el país, pero dijo que se encontró con un “gran desorden administrativo”.

    Además de los más de 500 expedientes encajonados en un mueble que se encontraron días atrás —por lo que se sumarió al exdirector Rodrígo Díaz—, hay “atrasos” en el trámite de muchos otros, relativos principalmente a las transferencias de frecuencias y cambios de titularidad.

    De todas formas, Acosta y Lara destacó la actuación de la Dinatel durante la pandemia del Covid-19 y los cambios que la Ley de Urgente Consideración (LUC) permitirá implementar en el sector de las telecomunicaciones.

    El jerarca sostuvo que el objetivo principal del organismo será lograr “el 100% de conectividad en todo el territorio” y mejorar la calidad de Internet, “al menor costo”, algo que confía que podrá conseguirse definiendo claramente el rol de los distintos operadores del sector.

    “No podemos flechar la cancha ni para la empresa pública ni para las multinacionales. Antel es una empresa que en competencia va a seguir creciendo (…), pero también las empresas privadas tienen derecho” a hacerlo, opinó.

    El abogado aseguró que quiere repensar el rol de la Dinatel, que ha sido cuestionada por no contar con el peso suficiente para fijar políticas públicas en el sector de las telecomunicaciones. “Estamos trabajando en conjunto con varias comisiones para que la Dinatel tenga un rol más preponderante del que ha tenido últimamente y eso ha sido parte del acierto de (el ministro Omar) Paganini. Eso nos impulsa a considerar que esta dirección, que es de las más nuevas y con menos personal, pueda tener mayor incidencia en el Poder Ejecutivo”, afirmó.

    A continuación, un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —¿Qué situación encontró al asumir?

    —Cuando asumimos algunos actores nos planteaban la falta de interacción, por ejemplo, en la esfera privada, especialmente en el área de telecomunicaciones. Ese fue un elemento que me llamó mucho la atención, ya que veían que prácticamente la dirección tenía un flechamiento exclusivo como política hacia la preponderancia de Antel en relación al resto de las empresas. A raíz de eso generamos —con mudanza y Covid-19 en el medio— una mesa entre las empresas de telecomunicaciones en donde todos los actores pudieran participar. Nosotros debemos velar por una mejor política de telecomunicaciones para todos los uruguayos y tratar de lograr un diálogo fluido entre todos los actores. El coronavirus ayudó a que las empresas tuvieran una comunicación más activa, con un rol del ministerio muy importante a través de Paganini. Sin intervenir en la esfera privada, tratamos de tener una cierta coordinación para que todas las empresas pudieran colaborar con la situación que se estaba manejando.

    —¿Qué ideas tiene para la Dinatel, más allá de la actual crisis sanitaria?

    —Las telecomunicaciones son una parte fundamental de nuestro trabajo, pero no es lo único. En relación a las telecomunicaciones hablamos acerca de compartir infraestructura, uno de los elementos que se manejó en la LUC y que después fue sacado del proyecto dado que no estaba dentro de los acuerdos políticos de la coalición. Son elementos que vamos a manejar más adelante, en una coordinación de esfuerzos para lograr los objetivos que queremos: alcanzar un 100% de conectividad en todo el territorio, mejorar la calidad de Internet y al menor costo. Estamos convencidos de los distintos roles que tienen que tener los actores y creemos que no podemos flechar la cancha ni para la empresa pública ni para las multinacionales. Antel es una empresa que en competencia va a seguir creciendo. Hasta ahora, cuando las empresas públicas tuvieron que competir no les fue mal, y Antel es una compañía robusta como para seguir manteniendo ese liderazgo. Pero también las empresas privadas tienen derecho a crecer.

    El País informó esta semana que se inició un sumario al exdirector de la Dinatel al detectar 541 documentos acumulados en un mueble a los que no se les dio trámite. ¿Se encontró con otras situaciones de ese tipo?

    —Tenemos un gran desorden administrativo, es innegable. En todo este tiempo hemos encontrado una serie de atrasos administrativos grandes e importantes, hay varios retrasos en los expedientes. En la mudanza encontramos un armario con 541 expedientes muy atrasados, se hizo un acta notarial y luego comenzó una investigación administrativa y un sumario que hoy está en curso. Pero, independientemente de eso, encontramos atrasos en el diligenciamiento de muchos expedientes. A veces la comunicación entre el ministerio y la Ursec llevó mucho tiempo y en otros casos había demoras entre lo que hacía la Dinatel y lo que decía la Ursec, especialmente en las transferencias de frecuencias y cambios de titularidades. Eso hace que se resienta el servicio y también se originen ciertos perjuicios a las personas administradas. Hay muchas cosas para corregir. Pero esta dirección pretende tener una comunicación fluida no solamente con todas las gremiales del sector, sino también con actores de diariodifusión y radiofusión del interior, radios comerciales y comunitarias y operadores de TV para abonados, más allá de algunas reformas legislativas que se imponen a través de la LUC, como un reclamo histórico de la agremiación del interior para que ellos también puedan brindar Internet a través de fibra de cable. Evidentemente, los medios de comunicación están en crisis. Hoy hay un gran cambio tecnológico y sabemos que los medios están mutando hacia Internet y el streaming, elementos que van a producir cambios circunstanciales en la nueva difusión de los medios de prensa. Si bien la Ley de Medios no regula el contenido de Internet, sí son adelantos tecnológicos a los que habrá que irse acompasando, y el ministerio va a ir ayudando en esos procesos de adaptación para que esa tecnología llegue a todos los medios del país, no solamente a los de Montevideo.

    —La Dinatel ha sido cuestionada en el pasado por ser un organismo demasiado “débil” en su rol. ¿Debería asumir un papel más protagónico en la toma de decisiones?

    —En este gobierno se pretende no solo mejorar el vínculo con los actores que participan en el sector, empresas públicas y privadas, sino también con otros organismos públicos, dándole a la Dinatel el rol como director de política. Eso es lo que intentamos activamente desde la propia Ley de Medios, en la defensa de ella hasta los vínculos que tuvimos con la Ursec en el intercambio de información y en la proyección de nuevas políticas. Estamos trabajando en conjunto con varias comisiones para que la Dinatel tenga un rol más preponderante del que ha tenido últimamente, y eso ha sido parte del acierto de Paganini. Eso nos impulsa a considerar que esta dirección, que es de las más nuevas y con menos personal, pueda tener mayor incidencia en el Poder Ejecutivo.

    —¿Cuál debería ser el rol de Antel y el de los operadores privados?

    —Antel es una empresa pública muy querida por todos, pero es una empresa. Eso no quiere decir que no tenga que competir o que tenga beneficios extraordinarios por sobre otras compañías del mercado. Estamos en una sociedad en la que es necesario que la política de las telecomunicaciones sea llevada a cabo para el 100% de los uruguayos, al menor costo y con la mayor difusión. En algunos lugares Antel lo hace con una política comercial y social, y en otros lugares las empresas comerciales que buscan un lucro evalúan otras medidas. Pero eso no quiere decir que las políticas no se puedan complementar. El gran desafío que tenemos es el despliegue del 5G. Es un reto mundial, más allá de la guerra económica entre China y Estados Unidos. No por eso Uruguay puede quedar ajeno a un desarrollo que permitirá tener una Internet mucho más ágil, más eficiente y más rápida para sectores muy poblados y para llegar a tener ciudades y puertos inteligentes. Eso lo vamos a tener que hacer entre todos. Estamos siguiendo muy de cerca también las cuestiones de salud, interactuando con el Ministerio de Salud Pública y con organismos internacionales en relación al seguimiento de la influencia del 5G en la salud, pero no hay ningún elemento que dé el mínimo indicio negativo. Además vamos a integrar con las distintas empresas de telefonía una futura comisión de despliegue de normativa del 5G en Uruguay.

    —El año pasado se firmó un convenio con Huawei para el desarrollo del 5G. ¿Ese apoyo se piensa mantener, de cara al conflicto entre Estados Unidos y China?

    —Es un acuerdo de entendimiento en donde lo que se plantea son colaboraciones de cooperación. Pero Uruguay no firmó ningún acuerdo directo con ninguna de las partes. Obviamente, China tiene un adelanto tecnológico muy importante que no podemos desconocer y ni hablar del peso mundial que tiene Estados Unidos en todo sentido. Tenemos que mantenernos al margen de eso y lograr un buen desarrollo, y después implementarlo de la forma más independiente posible. Uruguay no va a tomar partido, porque es un país chiquito que necesita de todos. Necesita de Estados Unidos, que ha sido un aliado importante durante estos gobiernos sin importar el color político. Y hace poco recibimos a la gente de Huawei, que está dispuesta a trabajar en un plan piloto de desarrollo del puerto. Son elementos iniciales, pero que en el despliegue las empresas de telecomunicaciones, los operadores y los distribuidores de datos son claves, y es necesario ponernos todos de acuerdo para lograr un despliegue eficaz. Además, esto no es un acto aislado del Ministerio de Industria, sino que Cancillería participa en todos los tratados en donde interviene la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones y no vamos a hacer nada sin tener su OK. Pero pensamos en mejorar la telefonía, el Internet, el acceso a datos, para todos los uruguayos. Por algo Uruguay es bien visto en el mundo por posicionarse como un nodo tecnológico importante de desarrollo. Podemos ser un gran país piloto para el 5G y para el desarrollo de la tecnología en América Latina.

    —¿Qué le parece la evolución del sector de las comunicaciones y el impacto que ha tenido ese proceso en la convergencia de los mercados?

    —El monopolio de Antel está relacionado a la telefonía fija y hay actores que no están de acuerdo con que el monopolio alcance también a los datos móviles. No es algo claramente establecido por ley. En cuanto a Internet, no es un monopolio que hoy esté vigente y por ende las empresas que quieran poner fibra o compartir infraestructura o que quieran invertir, arrendar o extender la red de fibra para llegar al 100% de los hogares, no le veo ningún problema. Al contrario, eso beneficiaría a todos los ciudadanos, especialmente en el interior profundo, quienes reclaman tener igual acceso de condiciones de conectividad. Queremos una Antel fuerte, bien parada en la cancha, que no regale nada y que cumpla la finalidad para la que fue creada. Pero que también compita y que haga que las demás empresas compitan, y que eso se traslade al precio de los servicios para los ciudadanos.

    Información Nacional
    2020-07-16T00:00:00