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En la noche del domingo 1º de junio, cuando en el comando del Frente Amplio los televisores mostraban el discurso del flamante candidato blanco Luis Lacalle Pou, había muchos dirigentes que apenas podían disimular sus rostros de sorpresa. La victoria de este precandidato nacionalista no estaba en los planes del oficialismo. Lo que se esperaba era lo conocido, a Jorge Larrañaga, el retador que volvía a desafiar a Tabaré Vázquez con un discurso clásico y confrontativo. Pero no esperaban a Lacalle Pou, la figura emergente, el precandidato joven que repetía “vamos a innovar” en clave de rap en las publicidades. No lo habían elegido como rival, y él tampoco los buscó. Lacalle Pou se propuso hacer una campaña sin agravios, sin contestar alusiones: por la positiva. Y pese a todos los pronósticos, la estrategia le dio resultado.
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Por eso, en la noche del 1º de junio los dirigentes frenteamplistas se miraban con la certeza de que los planes se alteraban mientras Lacalle Pou repetía en su discurso que desde ahora quedaba demostrado que se podía “ganar unas elecciones por la positiva”. Para el diputado blanco Javier García el triunfo de Lacalle Pou le “movió el tablero” a Vázquez y sus asesores. “Los dejó descolocados como un niño con los ojos vendados frente a una piñata, dando palos a los tumbos, buscando una nueva estrategia”, graficó el legislador a Búsqueda. Agregó que Vázquez “no sabe cómo pararse frente a un candidato que interpretó lo que quería el sistema político”.
El concepto “por la positiva”, que hoy se asocia inexorablemente a Lacalle Pou, fue una de las primeras cuestiones que los asesores y dirigentes vazquistas comenzaron a analizar. El abordaje fue directo a lo novedoso de la campaña. Primero, para remarcar que esa postura no debe ser exclusiva del candidato opositor. Y segundo con la idea de mostrarse atentos de que los blancos puedan mantener el discurso en los hechos. En una columna publicada en la edición de junio de la publicación partidaria del Partido Socialista, Álvaro García, uno de los principales asesores de Vázquez, hizo una reflexión sobre el tema. “Estar por la positiva, es positivo. Y es positivo transmitir esos valores”, admitió. Sin embargo remarcó que el hecho de que un solo candidato se adueñe de esa definición es un contrasentido. “Lo que no es positivo es intentar la apropiación mediática exclusiva de esa postura”, escribió. “Por la positiva abre posibilidad de acuerdos, y para ello todos tienen que tomar esa actitud. Implica una postura abierta al diálogo, a la concesión, al convencimiento de que ello nos lleva a soluciones óptimas”, opinó y remarcó que es bueno que esa postura sea compartida porque “es mejor para el país y su gente”.
En esa linea, subrayó que “se mantendrán vigilantes” de que esa definición se mantenga por parte de la oposición y no se convierta en solo un eslogan de campaña electoral “que se esfume una vez que las luces (de las cámaras de televisión) se apaguen”. En medio de la parafernalia mundialista, con la campaña aún relegada a un segundo plano, los frenteamplistas se empeñan en encontrar huecos en el discurso positivista de los blancos. El martes 24, tras el partido de Uruguay contra Italia, el candidato a vicepresidente Jorge Larrañaga escribió un mensaje en la red social Twitter criticando al jugador italiano que acusó una mordida del uruguayo Luis Suarez. “Tiernito el tano. Qué cagones!!”, publicó el compañero de formula de Lacalle Pou. Una de las primeras figuras políticas en responderle fue la diputada frenteamplista Daniela Payssé. “Mirá al candidato a vice! Lo aprendió en Finlandia o es una guapeada nomás?”, preguntó la legisladora del Frente Líber Seregni. Larrañaga respondió de inmediato: “Lo aprendí de ustedes”. En una de sus primeras expresiones públicas tras asumir como candidato a vice, Larrañaga ya mostró su perfil más combativo, lejano al concepto promovido hasta el cansancio por su compañero de fórmula. Fuentes del Partido Nacional consultadas por Búsqueda le quitaron importancia al tema, pero reconocieron que de ahora en más los frentistas intentarán resquebrajar la postura impulsada por Lacalle Pou.
Los integrantes del comando de Tabaré Vázquez están expectantes por los movimientos de los dirigentes blancos, ya que entienden que a medida que se acerque la fecha de las elecciones comenzarán a mostrar un discurso más confrontativo con el Frente Amplio y sus dirigentes, comentaron a Búsqueda fuentes del equipo de trabajo de Vázquez. Por eso la intención es advertir a los votantes de cuáles han sido las posturas de los blancos en campañas anteriores y alertar de que su “positivismo” es solo una estrategia electoral y no una forma “de encarar las cosas”, dijo una de las fuentes consultadas.
En el arranque de la campaña Vázquez adelantó que en sus salidas publicas no iba a atacar ni descalificar a los candidatos ni a los partidos de la oposición. Lo dejó en claro en su primer acto masivo en San Luis a mediados de enero. Incluso en aquella oportunidad dijo que seria una campaña “por la positiva”. En otros actos siguientes volvió a repetir la idea y un periodista lo consultó si tenía la misma postura de Lacalle Pou ya que el blanco lo había transformado en eslogan de campaña. El ex presidente remarcó que era un punto donde había coincidencias, pero no se explayó. A partir de allí cambió su declaración y si bien mantuvo como pudo la idea —hubo algunas alusiones personales y burlas a Larrañaga en el medio—, optó por decir que mantendría una campaña “por lo alto” sin “ataques ni descalificativos”, en lugar de desarrollar una campaña “por la positiva”. Vázquez argumentó que había optado por esa postura por respeto a la ciudadanía. “El pueblo uruguayo no merece que nos andemos atacando y descalificando en medio de una campaña electoral, el pueblo uruguayo quiere escuchar propuestas”, repitió Vázquez en varios actos de cara a la campaña para las elecciones internas.