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“Estuvimos hablando de los objetos. A medida que se iba la luz, ellos se acurrucaban en la sombra como si tuvieran plumas y se preparaban para dormir. Entonces ella dijo que los objetos adquirían alma a medida que entraban en relación con las personas”. La cita escogida por Mariana Percovich para encabezar un ensayo sobre su inminente puesta en escena, encierra uno de los rasgos más conocidos de la literatura de Felisberto Hernández.
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“¿Cómo competir con la experiencia personal y única del lector de Felisberto Hernández? No se puede. Las sensaciones, imágenes y experiencias de un lector con un autor amado son intransferibles. Por eso hacemos un recorrido por nuestras propias imágenes y asociaciones”, adelanta la directora sobre Proyecto Felisberto, atípica puesta en escena que se podrá ver desde el domingo 1º en una casa antigua del Parque Rodó.
Antes de entrar en el detalles, Percovich aclaró a Búsqueda que “no es una versión literal de los cuentos de Felisberto”. Durante el último año, una docena de actores y diseñadores trabajaron con cuatro dramaturgos uruguayos, bajo su dirección, sobre el mundo literario de Hernández (1902-1964), quien se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los literatos uruguayos más estudiados en el exterior.
“Desde los noventa, en la época de ‘Extraviada’, pensaba en hacer Felisberto Hernández. Siempre me interesó nuestro imaginario, nuestra ideología, con ‘Extraviada’ estudié mucho a Varela y el batllismo, así que lo natural era seguir por la literatura, y en ese universo, el más teatral es Felisberto. Los objetos tienen vida en Felisberto, o el narrador los ve con vida. Hay un mundo de vitrinas, escaparates, un vaso que se transforma en un armario, un gato que se hace metáfora. Hay tanta imagen potente en su escritura...”.
Percovich luce deslumbrada cuando describe su fascinación por el comportamiento de los personajes de Hernández. Cuenta que Santiago Sanguinetti —integrante del equipo de dramaturgia de la obra— hizo un estudio precioso del cuento “La Hortensias”: “Los personajes hacen cosas muy raras. Hicimos unas fichas de conductas, las pusimos en bandejas y los actores las sacaban al azar para improvisar en los ensayos. Tenían que representar cosas impensables como ‘sentarse en una silla como si el mundo se derrumbara’”.
Mientras la dramaturga se iba interesando en el tema de los derechos de autor del escritor, su carrera fue decantando en otros rumbos, asumió responsabilidades en la Dirección Nacional de Cultura y en la EMAD —que dirige actualmente—, y en 2010 volvió a contactarse con el insular escritor uruguayo, a través de la Fundación Felisberto Hernández. Conoció a su nieto, Walter Diconca, uno de los encargados de su legado literario, y su entusiasmo por la idea de llevarlo a escena fue determinante para plasmarla, cuenta la realizadora.
Proyecto Felisberto es una producción de Compañía Complot, el único colectivo uruguayo integrado únicamente por creadores escénicos. Percovich quería una dramaturgia colectiva para el espectáculo. Es así que Gabriel Calderón, una de las patas principales del grupo, propuso al grupo Zucco, integrado por los cuatro dramaturgos que coincidieron en su obra “Obscena”: Santiago Sanguinetti, Luciana Lagisquet, Alejandro Gayvoronsky y él mismo. “Con Gabriel hicimos un análisis de qué ejes temáticos de la literatura de Felisberto queríamos tomar”. Así surgió El Narrador como personaje, “ese narrador que salta en todos sus cuentos”. Fueron cuatro los cuentos elegidos para extraer rasgos de su obra: “Las Hortensias”, “El balcón”, “Nadie encendía las lámparas” y “El acomodador”.
“Lagisquet tomó dos personajes de ‘Nadie encendía las lámparas’ y generó una escena nueva al combinarlas con tres historias de ‘Las longevas’, dos viejas, que acá son más jóvenes, solteronas abandonadas en una de esas típicas casas felisbertianas”, explica. Así, en poco tiempo, el grupo definió que el escenario debía ser una de esas clásicas casas montevideanas de zaguán, pasillo largo, varias habitaciones y patio central. El local apareció en la calle Jackson. Se llama Periscopio y es un espacio cultural y de diseño multipropósito. Su propietaria es la cantautora Patricia Kramer, quien cedió la casa e ingresó al proyecto como coproductora. “Nos entregaron la casa vacía y así la recibió Paula Villalba, la directora de arte. Ella intervino y decoró las habitaciones como si fuese un set de filmación. Colores, materiales, texturas, alfombras, lámparas, cortinas, muebles, decoración y objetos. Todo lo que se ve y se toca es parte de la puesta en escena”, explica Percovich. También lo que se oye, pues como en “Cenizas en mi corazón”, su obra sobre Gardel, de 1999, la artista volvió a confiar a Fernando Cabrera la ambientación sonora, que estará relacionada con la otra dimensión de Hernández, la de músico, renombrado concertista de piano antes de consagrarse como escritor.
Es importante que el espectador de Proyecto Felisberto esté avisado del dispositivo escénico previsto. Los 40 espectadores que asistirán a cada función presenciarán una primera escena colectiva. Luego, los personajes se abren por la casa y el espectador debe elegir un personaje y seguirlo. Cada escena dura diez minutos durante los cuales nadie puede retirarse de la habitación. Se abren todos los cuartos a la vez y vuelve otra escena colectiva para luego volver a decidir.
“Si el lector tiene la expectativa de que le cuenten una historia lineal, la única posibilidad es seguir siempre al mismo, para lo cual tiene que moverse, porque los cuentos se mudan de habitaciones”, explica y fundamenta el porqué del complejo mecanismo: “El espectáculo está pensado para que no veas todo, porque eso es lo que pasa con la literatura de él. A veces un cuento termina de un modo tan abrupto que tenés que revisar a ver si no te falta una página. O tenés que volver a leer para atrás para ver si te perdiste de algo clave. ¿La sonámbula de ‘El acomodador’ está viva o está muerta? No sabés. ¿Quién acuchilló a Hortensia, María u Horacio? No sabés. Quiero que el espectador viva esa sensación tan presente cuando lo leés”.
“Proyecto Felisberto”, del domingo 1º al domingo 15 de diciembre, todos los días a las 21 horas. Periscopio (Jackson 1083 y Durazno). Reservas: [email protected]. Entradas: $ 350.