• Cotizaciones
    viernes 12 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    “Sería un milagro que no hubiese un problema de sobreendeudamiento” de las familias, sostiene asesor económico cabildante

    Las tasas de interés son “altísimas” y no se “corresponden en absoluto con las demás variables macroeconómicas”

    El martes 22, la cúpula de Cabildo Abierto y algunos políticos de segunda línea de otras tiendas partidarias lanzaron la campaña de recolección de firmas que busca propiciar un plebiscito constitucional con la intención de habilitar una reestructuración de las deudas personales y topear la usura. Es un último recurso de los cabildantes para tratar de aprobar esas medidas, al fracasar en el intento de hacerlo por ley.

    La iniciativa de los liderados por el senador Guido Manini Ríos, resistida casi unánimemente por el sistema político y el sector financiero, se sustenta en que hoy “muchos hogares de bajos ingresos” no tienen “margen (financiero) disponible”, sostiene Kenneth Coates, un doctor en Economía por la Universidad de Stanford que asesora a Cabildo Abierto. Sobre las raíces de este problema de sobreendeudamiento —que, según los cabildantes, sigue creciendo y afecta al 37% de la población económicamente activa— y las razones para ir por el camino de la consulta popular —“quizás algunos malinterpretaron la propuesta de reestructuración como un jubileo de proporciones bíblicas, lo cual dista de la verdad”—, este exdirector del Banco Mundial y exdirector general del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos mantuvo el siguiente intercambio con Búsqueda.

    —A marzo pasado, el endeudamiento promedio con bancos y financieras de una familia equivalía a cerca del 20% de su ingreso anual en pesos, según datos del Banco Central. ¿Infiere de eso que existe un problema generalizado de “sobreendeudamiento” en Uruguay? ¿Es un fenómeno nuevo?

    —No existe un número mágico que separe el endeudamiento responsable del sobreendeudamiento, y eso va tanto para los países como para las empresas y los hogares. Como regla general se aconseja que el servicio de deuda no exceda un 30% del ingreso familiar. Pero es claro que en muchos hogares de bajos ingresos no hay margen disponible. Cuando comparamos un monto (deuda) con un flujo (ingresos), tendríamos que saber cuál es el flujo del servicio de esa deuda para juzgar si el endeudamiento es excesivo. Ello depende de la tasa de interés a pagar.

    En Uruguay, lo que existe es un problema de tasas de interés altísimas que no corresponden en absoluto con las demás variables macroeconómicas. Llevamos 20 años de inflación anual de un dígito, mientras que las tasas de interés en los segmentos de crédito al consumo familiar llegan a tres dígitos. Pero lo más increíble —cuando se comenta la situación en el exterior— es que dichas tasas están convalidadas por las autoridades monetarias y bancarias para el sistema financiero formal. Sería un milagro que no hubiese un problema de sobreendeudamiento. De hecho, las cifras de morosidad son inferiores a las que uno esperaría.

    Mucho depende también del uso que se les da a los fondos. No es lo mismo destinar el 20% de los ingresos a pagar una cuota hipotecaria que usar los fondos para viajar, por ejemplo. Nadie debería asumir compromisos financieros sin una mediana certeza de poder afrontarlos.

    —¿Dónde está la raíz del problema?, ¿en el supuesto abuso de ciertos prestamistas o en que los ingresos de la gente son relativamente bajos y el uruguayo medio está poco educado para manejar sus finanzas personales?

    —Durante muchos años Uruguay fue un país subendeudado a nivel de hogares debido a una banca comercial conservadora, hasta que a fines de siglo pasado comenzaron a aparecer las modalidades de préstamos de tramite rápido, que transformaron fundamentalmente el mercado de créditos para el consumo familiar. Con esta nueva modalidad de “préstamos fáciles” cambiaron los hábitos. Mucha gente ingresó al mercado por primera vez, sin experiencia en tratar con prestamistas, ya sean bancos o empresas administradoras de crédito. Bombardeados por la publicidad —en algunos casos, engañosa— comenzaron a utilizar el crédito, más que como un complemento al consumo, como un instrumento de proyección personal o patrimonial.

    La raíz del problema hay que buscarla por dos lados: por uno, las altas tasas de interés, y, por el otro, el “modelo de negocios” de los prestamistas.

    El problema es microeconómico, específicamente en el mercado de créditos para consumo familiar, donde se ha hecho una segmentación que discrimina entre quienes pueden autorizar el pago de la cuota con un descuento de nómina u otro tipo de retención y quienes no. Para los primeros, la tasa media de interés ronda el 35%; para los segundos, el 80%, 16 veces la tasa de inflación interanual. Es aquí donde se concentró el problema.

    La tasa media, a su vez, es informada al BCU por los propios prestamistas en un procedimiento que no se destaca por su transparencia al público, ya que excluye la operativa del BROU (que tiende a bajar el promedio). La tasa tope se fija por el BCU en un nivel 55% mayor a la tasa media en cada segmento. En el de mayor riesgo, entonces, la tasa aplicada puede llegar al 124% sin violar la normativa. La tasa de mora —aplicada en caso de incumplimiento— se ubica 80% por arriba de la media, hoy en 144%.

    Sin duda, prestar tiene sus costos y riesgos, que suben a medida que se van enfocando segmentos de mercado de menores ingresos, viéndose reflejados en un mayor incumplimiento. Para cubrirse, el prestamista sube la tasa. Claro que ello, a su vez, aumenta la morosidad, y allí recomienza la espiral ascendiente.

    Sería fácil atribuir el problema a la falta de educación financiera, y sin duda mucha gente, cuando saca un préstamo, solo se fija en la cuota mensual que pagará durante el plazo sin fijarse en la tasa. Pero si la tasa fuese menor también lo sería la morosidad. Si el deudor pierde su empleo o debe redirigir su gasto para atender una emergencia y a causa de ello incumple una cuota, se le aplica una tasa de mora que puede quintuplicar su deuda en tres años.

    —Las propuestas cabildantes en esta materia se basan en dos cifras: que los créditos categoría 5 —“irrecuperables”— en la Central de Riesgos del Banco Central son unos 630.000 y que 1 millón de personas figuran en la base de datos de Equifax (“Clearing de Informes”) por haber tenido algún atraso en los últimos 10 años. ¿Son datos suficientes para poder hacer un diagnóstico profundo? Por ejemplo, ¿saben cuántos de los 630.000 son empresas?, ¿o cuántos son deudores “contumaces”, que no pagan porque no quieren?, ¿o cuántos del millón en el “Clearing” no tienen problemas para acceder a un crédito porque las empresas clientes de Equifax saben que su incumplimiento fue un hecho puntual u ocurrió hace muchos años y hoy son buenos pagadores? ¿Saben cuántos “sobreendeudados” hay por el impago de facturas de servicios públicos, una categoría de endeudamiento que también quedaría abarcada por el concepto de “deuda justa”?

    —A nuestro entender, actualmente la cifra de personas en la Central de Riesgos del BCU ronda los 658.000, habiendo crecido en 25.000 desde que se hizo pública la cifra anteriormente manejada. Se trata del 37% de la población económicamente activa (incluyendo desocupados). Si bien puede haber repeticiones y empresas incluidas en los datos, no creo que ello afecte la conclusión de que se trata de un problema muy difundido entre la población que requiere una pronta solución.

    —¿Por qué querer forzar mecanismos de reestructuración de deudas y límites a la tasa de interés a través de una ley o, ahora, por vía constitucional si se pude utilizar el camino administrativo, como ocurrió recientemente por la pandemia?

    —El tema no es nuevo, comienza con la Ley 18.212 de 2007 y ha seguido creciendo. El camino administrativo claramente no ha logrado desactivar el exilio financiero que afecta a tantas familias y hoy se vería desbordado.

    —La morosidad de la cartera bancaria está en niveles históricamente bajos y el problema parece estar concentrado en algunas administradoras de crédito. ¿Por qué no buscar una solución focalizada en esas empresas financieras?

    —El problema está concentrado en el segmento de prestatarios que no pueden ofrecer descuento de nómina u otro ingreso para reducir riesgo y así evitar las tasas leoninas. Los bancos evitan ese segmento, pero lo atienden a través de las administradoras de crédito de las cuales son propietarios. Lo que llama la atención es que la “tasa media preferencial” (con garantías) se ha mantenido estable en el orden de 35% desde 2005, mientras que la nueva metodología introducida por la Ley 18.212 crea una tasa media para el segmento sin garantías que arranca en 60% y sube hasta 90% en el 2020. Este es el período de fuerte acumulación del endeudamiento pero también de fuertes ganancias financieras.

    ¿Era necesaria una tasa tope de tres dígitos —de 140%— para cubrir el riesgo representado por este segmento? Parece excesiva desde todo ángulo, hasta el punto de que flaco favor se hace prestando a esas tasas, ya que el incumplimiento es casi inevitable. Me parece una irresponsabilidad de los prestamistas y una omisión de las autoridades. ¿Dónde estaba el Estado?, ¿los intereses de quién protegía?

    —¿Se debe cambiar la normativa actual, que por ejemplo le permite a la empresa Equifax mantener por 10 años el historial de crédito de las personas?

    —Estoy muy a favor de que a las empresas tipo buró de crédito, cuyo modelo de negocios consiste en vender a terceros información financiera acumulada sobre personas (con o sin su anuencia), estén sujetas a muy estrictos estándares en cuanto a la veracidad de los datos suministrados, el acceso a los datos por los propios interesados, la corrección de información falsa a requerimiento del interesado y los límites de tiempo para mantener activa dicha información. Considero que un máximo de cinco años en carpeta sería suficiente para datos sobre incumplimientos menores a cierta cifra a determinar.

    —Los detractores de una reestructuración de deudas de las personas señalan que su aprobación puede llevar a que las instituciones financieras sean más reacias a dar préstamos a clientes de mayor riesgo de impago —la población de ingresos bajos o inestables— y, de manera más general, que se debilite entre la población el concepto de que está bien pagar las deudas y respetar los contratos (“riesgo moral”). ¿Qué dice usted frente a esos argumentos?

    —Podrá haber casos, pero el típico hogar uruguayo es muy consciente de que una imagen de buen pagador es un activo a conservar. Si cae en mora es porque realmente no le cierra el mes y nadie puede discutir que hay que priorizar gastos cuando los ingresos se achican. El problema es que cuando vuelve a estar en condiciones de retomar los pagos y averigua por su situación se encuentra con que su deuda se ha multiplicado enormemente en función de multas, recargos y, sobre todo, tasas de mora y ya no hay forma de ponerse al día. En el mundo, el riesgo moral es actualmente un concepto más asociado a la banca que a sus usuarios.

    —¿A qué atribuye que el sistema político en general no haya acompañado la propuesta legislativa de Cabildo Abierto, pese a que en algún momento varios partidos y legisladores señalaron que el sobreendeudamiento es un problema?

    —No me corresponde especular sobre motivos. Sí es cierto que, a nivel político, en algún momento parecía tener bastante apoyo la iniciativa, que luego en las instancias definitivas se diluyó. Quizás algunos malinterpretaron la propuesta de reestructuración como un jubileo de proporciones bíblicas, lo cual dista de la verdad. Se trata de buscar una salida equitativa para muchos hogares y también acreedores.

    —Algunos entienden que es populista y que capta votos de sectores humildes embanderarse con este tema. En su opinión, ¿qué consecuencias electorales podría tener para Cabildo Abierto que prospere la recolección de firmas y el eventual plebiscito constitucional? ¿Y si fracasa?

    —Este tema cruza líneas partidarias e idealmente debió haberse resuelto hace un par de años por consenso mayoritario. El hecho de que ahora coincida con el ciclo electoral refleja la marcha atrás que dieron ciertos sectores. Nadie lo pudo haber previsto.

    Economía
    2023-08-23T20:24:00