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    lunes 17 de junio de 2024

    “Sesgos culturales”, costos y poca educación financiera de los uruguayos limitan el mercado para los pequeños inversores

    La disponibilidad de productos financieros en Uruguay se incrementó en los últimos tiempos y es probable que esa tendencia continúe. Pero, si bien existe “mucha liquidez en el sistema financiero que podría ser volcada a inversiones en vez de dejarse en depósitos a la vista” en un banco, la realidad es que eso no ocurre de forma masiva. Según una investigación académica basada en encuestas y entrevistas, una restricción clave para el desarrollo de un mercado local para los pequeños inversores es la escasa educación financiera que tiene la población en general.

    Andre´s Buela, Magdalena Mayol y Valentina Va´zquez analizaron esta temática en el trabajo final para obtener, hace pocas semanas, el máster en Finanzas de la Universidad de Montevideo. En su opinión, la “falta de desarrollo del mercado de capitales local es una barrera de entrada y de salida para los oferentes y demandantes”.

    El parámetro que tomaron para evaluar el mercado minorista en Uruguay fue el de un individuo con una capacidad de ahorro para invertir de entre US$ 500 (US$ 6.000 anuales) y US$ 2.000 al mes. Varios de los entrevistados —gerentes del área de banca privada uruguaya, corredores de bolsa, agentes institucionales como las AFAP y autoridades del Banco Central— comentaron que institucionalmente se segmenta al cliente no solo por los mínimos (en general entre US$ 1.000 y US$ 10.000) con los que puede operar, sino también por su nivel de patrimonio, que para algunas instituciones tiene un piso de US$ 100.000. Según surgió de las entrevistas, este segmento representa a alrededor del 80% de los clientes.

    Algunos entrevistados se expresaron escépticos sobre el desarrollo del mercado para clientes minoristas. Sostuvieron que entran en juego aspectos como la “excesiva regulación” y la falta de incentivos por los “altos costos que generan las inversiones menores a US$ 5.000 para las instituciones financieras”, lo que hace que no sea un “negocio tan rentable comparado con los ya existentes”.

    También se mencionó como un factor relevante que la “falta de educación financiera” de los clientes puede causar “un riesgo reputacional para la empresa si no es gestionada correctamente”. En ese sentido, todos los entrevistados consideraron necesario que desde temprana edad se brinde educación financiera en las escuelas.

    “Sesgos culturales”

    Si bien no logro´ alcanzar una muestra representativa de la población, una encuesta respondida por 280 personas entre el 30 de octubre de 2022 y el 22 de febrero pasado para esta tesis aportó algunos datos sobre el perfil de los inversores. El 62,5% dijo que invierte el dinero que ahorra, pero solo el 55,6% cree que conoce cómo funcionan los productos de inversión ofrecidos en Uruguay, aun cuando el nivel de estudios es alto.

    También existen “muchos sesgos culturales”, plantean los autores. Señalan que la confianza en el mercado y las instituciones “ha sido difícil de recuperar desde la crisis del 2002 o desde las pérdidas generadas por los fondos mutuos o el caso de Granja Moro”, en los años 90, describe el trabajo académico.

    Los encuestados declararon confiar más en el dólar respecto a otras monedas; la divisa estadounidense también es la que se prefiere para colocar el ahorro.

    Por otro lado, surgió de la encuesta que casi la mitad de los encuestados confiaría en una plataforma digital de inversión respaldada por un agente del mercado. Este parece ser un dato relevante para, eventualmente, levantar algunas de las limitaciones al crecimiento de este segmento.

    “En Uruguay el mercado financiero es muy pequeño y poco desarrollado” comparado con otros de América Latina, describen los autores. Agregan que tiene un ente regulador “a la vanguardia de los estándares de regulación a nivel internacional”, si bien para el mercado de capitales como el uruguayo “los costos asociados a la regulación, en algunos casos, pueden ser difíciles de licuar, por lo que terminan generando costos altos” que son trasladados a los clientes.

    En ese sentido, la mayoría de los entrevistados señaló que la “única manera de reducir los costos para ofrecer productos al segmento minorista sería mediante un producto que se vende y autogestiona online a través de plataformas web o aplicaciones que no requieran asesoramiento personalizado”. Pero para lograr que este tipo de productos “sea exitoso se requiere un gran nivel de autonomía por parte de los clientes y para eso es fundamental la educación financiera”.

    Economía
    2023-05-17T21:00:00