—Hoy las encuestas ubican al Frente Amplio por debajo del 40%. ¿Le preocupa?
—Primero, hay diez puntos entre Opción y Radar en los votos del Frente. ¿Qué es lo que argumenta Zuasnabar? El Partido Nacional sigue con la misma intención de voto, el Partido Colorado veremos, veremos. Y lo que tiene preocupado a Sanguinetti es que hay una gran fragmentación en la coalición de derechas. Y el Frente Amplio, y esa es una de sus grandes virtudes, sigue todo junto. Ahora, al Frente Amplio le faltan como siete puntos para tener una intención de voto similar a la que obtuvo en la elección anterior cuando sacó solo un diputado de diferencia. Esos siete puntos, ¿son frentistas desencantados? ¿Son nuevos votantes? ¿Son votos volátiles? Eso es lo que está insuficientemente estudiado. No tengo claro quiénes son, porque acá y en la China son los menos interesados en la política, pero si son los frenteamplistas desencantados en realidad son superpolitizados al punto de estar desencantados.
'Si la campaña te indica que tenés que hacer propaganda un mes antes de las elecciones, tenés que hacerlo un mes antes. La política, que debiera ser ejemplar, termina violando las reglas y la Corte Electoral no tiene capacidad de fiscalizar. El problema es que Sartori entra porque el sistema no se ha dado reglas claras que impidan el ingreso masivo de dinero en la política'.
—Hay muchas hipótesis, por lo que dice. ¿Qué es lo que percibe usted en la calle?
—(Piensa varios segundos) Qué pregunta más difícil. Es más fácil responder sobre los datos. Lo que veo es que entre los sectores más populares, es decir trabajadores, jubilados, gente con problemas, hay preocupación. Preocupación de qué es lo que va a pasar con ellos si no gana el Frente Amplio. Preocupación por los Consejos de Salarios, preocupación por la estabilidad económica. Tenés un montón de gente que piensa que el Frente ya fue, que el proyecto está agotado. Porque claro, después de 15 años de gobierno es lo más fácil que dice la oposición. Es gratis. Pero me parece que ese discurso de que el Frente ya fue puede ser usado por un segmento de las clases medias altas montevideanas, donde, es cierto, el voto al Frente se ha estancado y ha retrocedido mucho. Eso es así.
Veo también tres fenómenos que no se veían. Primero, un permiso para las agresiones. Segundo fenómeno: Manini Ríos. Yo me estudié todos los programas de gobierno de la oposición y ves el de Manini Ríos y no tiene nada que ver. Mientras vos ves a Lacalle Pou o Talvi con un discurso neoliberal básico, Manini Ríos tiene un discurso de la patria, la familia, el orden. Es otra derecha. Eso es nuevo.
Y después el tema plata y política. Ahora es Sartori, antes fue Novick. Las reglas no se fiscalizan lo suficiente, porque si la campaña te indica que tenés que hacer propaganda un mes antes de las elecciones, tenés que hacerlo un mes antes. La política, que debiera ser ejemplar, termina violando las reglas y la Corte Electoral no tiene capacidad de fiscalizar. El problema es que Sartori entra porque el sistema no se ha dado reglas claras que impidan el ingreso masivo de dinero en la política.
—¿Pero por qué el Frente no está tan arriba como hace cinco años? ¿Lo desgastó el gobierno?
—El desgaste es lógico, pero también en Montevideo habría desgaste y la gente lo sigue votando. Me parece que hay dos efectos: un efecto región y un efecto economía. El efecto economía es muy determinante porque tenés una retracción del crecimiento económico grande. Pasaste de tener de un 6% al 4,5% de crecimiento a hacer un presupuesto con una previsión del 2,5%, y no sé en cuánto estamos, pero estamos del 2% para abajo. Y eso implica que tenés menos plata para políticas sociales, cae la actividad económica, sube el desempleo, aunque no se ve mucho porque estamos en 8% —impresionante que todavía estemos en 8%—. No sé cuánto se siente en Montevideo, pero en el interior se siente enormemente. Después, el otro efecto es el efecto desgaste que hace que cuando la oposición articula su discurso, el cambio son ellos. Era nuestro discurso, ¿no?
Y en cuanto al efecto región, tenés una región donde la derecha avanza a pasos agigantados y la oposición cree que en esta elección tiene su best shot. Su best shot no quiere decir que le vayan a disparar a nadie, sino que tienen la mejor oportunidad, tienen su ventana de oportunidad de alzarse con el gobierno nacional. Yo quisiera ver cómo lo harían, porque tienen que juntar al Partido Nacional con el Partido de la Gente, que están peleados todos entre ellos. Y más en una situación difícil como la que va a encontrar en el año 2020 el próximo gobierno. En este momento, un electorado más conservador podría entender que el Frente Amplio es la única opción sensata que tiene a mano, porque le asegura gobernabilidad política y estabilidad económica. Entonces, si el Frente Amplio quisiera, va a poder contar con una parte de los argumentos que cautivarían a un electorado conservador, que es la estabilidad económica y la gobernabilidad política. Pienso que un electorado conservador se queda con el Frente, porque en la oposición es un tembladeral.
—¿Este gobierno qué tiene para mostrar? Varios dirigentes se quedan con el hecho de la estabilidad en comparación con Brasil y Argentina.
—Eso demuestra que al capitalismo solo lo puede domar la izquierda, porque la derecha viene demostrando que es un desastre. Se quedan sin luz, es un desastre la derecha. Porque el capitalismo es irracional, genera crisis, va a terminar arrasando con este planeta. Y al final, el que lo doma un poco es la izquierda, porque le dan un tate quieto a las tasas de interés, a las ambiciones empresariales, a las transnacionales; entonces más o menos amortiguan los efectos nefastos del capitalismo.
—Volviendo a la pregunta anterior, ¿qué le queda de este gobierno?
—De este período me quedan dos o tres cosas impresionantes. Primero, haberse animado a meterse con la alta jerarquía militar. Con eso me refiero a eliminar los Tribunales de Honor. Para muchos les parecerá la nada, pero aprobar la Ley Orgánica Militar va a implicar un cambio de vida para algunos subalternos. Si es que la ley se implementa bien. La reforma de la “caja militar” es otro ejemplo. Y eso que la reforma se aplicó con tal grado de negociación que vamos a sentir los efectos dentro de 20 años, pero fue una expresión de valentía política. La ley integral trans, la agenda de derecho que es de las mejores de América Latina. ¡El Código del Proceso Penal! Que a varios les trae dolores de cabeza, pero ha sido un avance. Otra cosa muy importante de este gobierno fue cómo enfrentó el conflicto del campo. Si la lechería tiene problemas, los atacamos con estas medidas, si el arroz tiene sus problemas, también; entonces, dividió y lo fue trabajando. Finalmente, el conflicto del campo se desarmó. Y después, lo de los cuatro candidatos, que no fue del gobierno, fue del Frente, me parece que fue la decisión más inteligente.
—¿Por qué destaca tanto el tener cuatro candidatos?
—Porque es una síntesis política que llevó años hacer. Llevó años pasar de liderazgos fuertes como Seregni, Tabaré o Mujica a un juego en equipo. Nadie va a tener el liderazgo de Mujica o Tabaré. Y la izquierda latinoamericana tiene grandes problemas con los liderazgos, por lo que si el Frente gana con estos líderes habrá dado un salto cuántico. Las izquierdas latinoamericanas han sido muy dependientes de los liderazgos. Lula, Chávez, la propia Cristina, Evo, Correa y mirá lo que pasó… El liderazgo te genera un principio de economía política. El liderazgo resuelve muchas cosas, es la vía corta porque al final alguien resuelve.
—Hubo dirigentes que le plantearon la vicepresidencia a Mujica…
—(Piensa varios segundos) Bueh… Sin palabras. Por supuesto que el Frente Amplio va a necesitar a Mujica para hacer campaña. Pero los cuatro candidatos tratando de resolver en equipo lo que antes resolvía un dirigente es una apuesta inteligente.
—En el Frente se insiste con que es el único que tiene un programa. ¿Por qué entonces respaldar a Martínez y no a otro candidato?
—Daniel ha demostrado en el ejercicio de gobierno unas disposiciones políticas que para Casa Grande son importantes, como incluir mujeres y jóvenes en el gabinete, superar la sectorialidad en la representación dentro del gabinete y poner los mejores cuadros. Incluyendo la virtud de escuchar. Cuando tuvimos que optar, a los casagrandistas nos eran más conocidos los nombres de Daniel y Andrade que Carolina y Bergara. El afecto político es muy importante y lo tenés con quien más conocés. Segundas razones. Detrás de Daniel hay como un Frente Amplio chiquito, porque hay como 18 grupos que lo apoyan. Además, como Casa Grande aspiramos a tener una incidencia fuerte en tres temas: medioambiente —que Daniel lo viene asumiendo—, el tema de género —que no era solo de nosotros, sino del Partido Socialista también— y seguridad, con dos ideas. La idea de que la seguridad empieza por casa, porque si tenés hogares con menos violencia, tenés mayor probabilidad de que los ciudadanos del futuro vengan de lugares con más amor y menos palo. Y el otro son las cárceles, donde si lográs que trabajen y estudien, no tenés tanta reincidencia. No pasa por más represión.
—En medioambiente y género los puntos de contacto son visibles. En seguridad, Martínez ha respaldado lo hecho por Gustavo Leal, que ha reivindicado los operativos y que el delito debe reprimirse.
—Sí, es así. Digamos que en esta cuestión hemos conseguido que una perspectiva de la seguridad muy minoritaria dentro del Frente Amplio gane un poco más de aire y luz en la campaña de Daniel. Pierde su condición minoritaria y pasa a competir en el espacio discursivo de Daniel. Te diré que eso es lo que logramos. En seguridad yo creo que el discurso de la mano dura ha venido triunfando. En derechos laborales, en derechos de las minorías ha triunfado la izquierda. Pero en seguridad no vamos triunfando. Es imposible, porque desde que se crea el Estado te van metiendo que los seres humanos son malos, la desconfianza en el otro, y para peor, todos los videojuegos son de sangre.
—Pero el propio Frente Amplio ha cambiado su forma de abordar el tema.
–Yo entiendo que el gobierno debe responder al mensaje de que la delincuencia debe ser reprimida porque está en su mandato, ¿pero eso exactamente qué quiere decir? Es el contenido lo que nos genera los dolores de cabeza que nos genera, porque si vos no entendés por qué una buena parte de la sociedad no responde al mandato social y roba, es que te faltó entender el vínculo tan problemático entre el deseo de consumir y la imposibilidad de llevarlo a cabo por medios legales. Porque con 15.000 pesos de salario no lo podés conseguir. Pero bueno, se alimenta el miedo.
—Antes mencionó a la derecha hablando de corrupción. ¿No es algo que afectó al electorado?
—Pasando en limpio, después de cinco años, ¿qué podés decir del Frente Amplio? A la gente le va a quedar la compra del colchón, el tema del título y después se hará preguntas sobre Ancap, que es muy complejo y tendría que escribir un libro para hablar de lo de Ancap. La oposición intentó instalar que por mal manejo de Sendic se debió capitalizar con US$ 800 millones, que es un disparate. Pero ¿dónde están las grandes causas judiciales? No están. Y el Partido Nacional tienen sus cosas también, como Bascou, por ejemplo.
—¿Comparte la visión que tiene Cosse de que su candidatura es consecuencia del movimiento feminista?
'Al capitalismo solo lo puede domar la izquierda, porque la derecha viene demostrando que es un desastre. Se quedan sin luz, es un desastre la derecha. Porque el capitalismo es irracional, genera crisis, va a terminar arrasando con este planeta. Y al final, el que lo doma un poco es la izquierda'.
—Solo en parte. Yo entiendo por qué lo dice. No es que su candidatura sea del movimiento feminista vernáculo, esa relación directa no. Pero la imposición política de que una mujer sí o sí tenía que estar en la competencia e integrar la fórmula, eso sí es una lucha de las feministas y de las organizaciones de mujeres dentro del Frente Amplio. La candidatura de ella se gestó de otra manera y tuvo otros apoyos, entre ellos el del MPP. Pero la exigencia de que hubiera una mujer, más allá de que ella sea la que llene ese espacio, fue del movimiento feminista, que luchó mucho por abrirlo.
—El foco que hace Casa Grande en los temas de género hizo pensar que el sector apoyaría a la única mujer en la contienda. ¿Cree que ella y su discurso son un reflejo de la posición del feminismo?
—No es tan mecánico. No es que sos feminista y apoyás a una mujer. Se requieren otras mediaciones en la elección de un candidato. Es lógico que muchas mujeres que quieren ver a una igual como presidenta la apoyen. Ella es inteligente, es firme, es segura. Pero lo más importante es que los cuatro candidatos se declararan feministas. Esa es la fuerza del movimiento feminista, que consiguió que cualquiera se declare feminista. Vos no le hubieras pedido una declaración feminista a Tabaré o a Mujica, esa es la conquista. Y que la fórmula sea integrada por un hombre y una mujer, o que las listas sean paritarias. Eso es un avance cultural.
—¿La fórmula será paritaria?
—Ya me adelanto. ¿Cuál sería la fórmula? ¿Si Martínez gana, Cosse sería su vice? Me parece una muy buena fórmula.
—¿No son el mismo perfil? Como dicen: pan con pan.
—No… no sé. Sí, son ingenieros los dos. Pero me parece que no hay una regla consagrada de que el ganador invita al perdedor a integrar la fórmula. No la hay, pero no es una mala idea si eso implica presentar una fórmula paritaria.
—¿Martínez-Moreira?
—(Se ríe) En principio, la fórmula con Cosse me parece más posible. Son una buena fórmula. Es muy complicado encontrar la fórmula ideal, pero si Daniel va primero y Carolina segunda, sería a muy bien considerar.
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2019-06-20T00:00:00
2019-06-20T00:00:00