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    “Uruguay ha encontrado su El Dorado” con la industria forestal

    “Lo que hizo en su día el gobierno colorado lo tomó como bandera el Frente Amplio”, asegura Juan Villena, ex-CEO de la fabricante de celulosa Ence

    Entre 1993 y 2006 Juan Villena fue el CEO de la empresa española Ence, que durante ese período adquirió y construyó en Uruguay más de 130.000 hectáreas de tierras y plantaciones, terrenos industriales en Punta Pereira y M’Bopicuá, un puerto y una terminal de barcazas, una planta productora de astillas y un vivero. En 2009 todos esos activos fueron vendidos a la chilena Arauco y a la suecofinlandesa Stora Enso, que en 2014 finalizaron la construcción de una planta de celulosa, Montes del Plata, por la cual Villena trabajó infructuosamente hasta su último día en Ence.

    Luego de 13 años, volverá a Uruguay el lunes 25 para dar una conferencia organizada por la Academia Nacional de Ingenieri´a. Expondra´ sobre el pensamiento estrate´gico empresarial en la industria forestal, con su experiencia en Ence como caso concreto.

    “Historia de un El Dorado. Lo que pudo ser la gran inversio´n industrial del siglo XX en Uruguay... que otras si´ lo alcanzaron en el XXI” será el nombre de su charla, en referencia a la ciudad legendaria donde se creía que abundaba el oro. En la década de los 90 Villena vino a Uruguay en busca de otra riqueza, la madera, como cabeza de la primera multinacional que decidió invertir en el país para producir celulosa, hoy una industria en apogeo que se volvió indispensable para la industria nacional. Lo que sigue es un resumen de una entrevista a Villena.

    —La invitación a la conferencia menciona que Ence fue el primer inversor exterior decidido a producir celulosa en Uruguay. ¿Por qué lo hizo?

    —El proyecto de entrada al Uruguay en 1989 lo seguí muy de cerca, porque antes de ser CEO había sido director de planificación y control del accionista mayoritario de Ence. En ese entonces la empresa había asumido mucho protagonismo en España e intentando suplir el déficit de madera que había gestionamos una serie de importaciones. Estuvimos en Argentina, estuvimos en Chile y al final nos decantamos por Uruguay por una razón técnica y otra política. La razón técnica es que nosotros apostábamos por una variedad dentro del eucalipto y el sitio donde consideramos que se podía dar mejor era Uruguay. Pero además hubo un interés y una visión política del país para promover esta industria: en 1987, antes de que llegáramos, se había reformulado una ley forestal que intentaba cubrir las primeras lagunas de marco legal que pudiera haber para que pudieran entrar inversores. Fue una entre otras razones que nos hicieron pensar que Uruguay podía ser nuestra casa.

    —Hoy Uruguay se volvió un destino atractivo para los fabricantes de celulosa. ¿A qué se debe?

    —A la conferencia le he puesto un título que toma de referencia el concepto de El Dorado, es decir, de una aventura, de una búsqueda de algo, que alguien la puede entender como la búsqueda de una riqueza y otros la entienden como la búsqueda de aquello por lo cual merece la pena haber vivido. Yo prefiero entenderlo de la segunda manera, en referencia a lo que nosotros llamamos nuestro El Dorado en M’Bopicuá, que es el nombre que tomó nuestro proyecto porque esa es la ubicación donde queríamos poner nuestra fábrica, en Río Negro. Y creo que al final encontramos ese El Dorado, pues pese a que Ence no consumó la fábrica que pretendíamos, llegamos hasta las últimas instancias.

    —¿Por qué Ence vendió su operación en Uruguay y no construyó la fábrica?

    —Muchas veces lo que piensan los gestores no tiene por qué ser coincidente con la visión de los accionistas. El accionista es el que arriesga y pone el dinero y tiene derecho a cambiar el dinero de sitio. Había una visión diferente: nosotros considerábamos que había que apostar a una industria celulósica con la idea de tener una planta de celulosa funcionando antes de terminar el siglo, pero hubo un cambio de gobierno que decidió que tenía que privatizar a la compañía. Eso determinó la suspensión del proyecto.

    —En Uruguay está instalada la finlandesa UPM y Montes del Plata. ¿Hay lugar para más?

    —Creo que es bueno que haya competencia. Un solo inversor no creo que sea bueno para el propio país. Tiene que haber competencia y en Uruguay creo que la hay, y no hay que asustarse porque haya otros inversores que hayan llegado antes, sino que cada uno puede encontrar su lugar al sol.

    —En ciertos sectores del país existe resistencia a estas iniciativas.

    Yo hace 13 años que terminé mi experiencia en el mundo de la celulosa. Aunque lo he seguido y he oído cosas que se hablan, lo que se está haciendo en Uruguay lo voy a ver recién la próxima semana porque voy a visitar las zonas donde estuvimos trabajando. Hay elementos que me preocupan de cómo le está yendo el sector. Veo noticias, algunas que me resultan sorprendentes, pero algunas cosas son las que se dicen y otras son las que hacen. Hay cosas con las que coincido y otras con las que discrepo.

    —Durante su tiempo en ENCE usted negoció con un gobierno colorado y también con el Frente Amplio, ¿cambió algo entre uno y otro?

    —Siempre hubo una relación con el gobierno de apoyo mutuo y de respeto mutuo que fue magnífica. Mi experiencia a valorar es el hecho de que los sucesivos gobiernos fueron refrendando lo que el gobierno anterior había hecho y apoyándose en un marco para dar pasos adelante. Eso no es algo que se encuentre en todos los sitios y yo creo que eso fue muy positivo. Fueron una serie de pasos sucesivos: lo que hizo en su día el primer gobierno con el que tratamos, que fue un gobierno colorado en acuerdo con el blanco, luego lo tomó como bandera el gobierno del Frente Amplio. Creo que si el Uruguay ha tenido una característica por encima de todas, es la continuidad, la continuidad política, la continuidad de enfoque, la voluntad y el interés por el desarrollo. Eso ayuda mucho a que el inversor se sienta seguro.

    —Montes del Plata, que compró los activos de Ence, tuvo demoras en la construcción de la planta por protestas sindicales. Hoy UPM exige al gobierno medidas claras en materia laboral para evitar esos problemas y construir una segunda planta. ¿Qué tan relevante es el poder sindical en Uruguay para los inversores?

    —No puedo pronunciarme sobre ese tema, sobre todo porque no lo conozco a fondo actualmente. Cualquier opinión que pueda dar sobre las actuaciones de unos y otros es hasta 2006, cuando estuve allí.

    —¿Y qué vio entonces?

    —Vi la ilusión y el esfuerzo absoluto porque Uruguay pudiera tomar esta senda y agarrara esta oportunidad que para mí era única, y creo que el futuro de Uruguay, que lo vi desde 1989, pasaba absolutamente por allí. Ahí realmente podían tener un desarrollo industrial, un desarrollo económico global, integral en todos los aspectos. El futuro de Uruguay es El Dorado. Yo encontré mi propio El Dorado y creo que Uruguay lo ha encontrado. Ahora tendrá que gestionarlo porque las cosas no se gestionan solas, eso pertenece al derecho de los uruguayos de administrar su futuro y su riqueza.

    —UPM exigió varias medidas al gobierno para instalar una segunda planta, como por ejemplo, incentivos tributarios. ¿Son necesarias para que un inversor se instale en el Uruguay actual?

    —Cuando las cosas empiezan evidentemente se debe desarrollar un marco, que no solamente tienen que ser incentivos. El incentivo es una parte, pero hay otra parte que es tener una normativa muy clara, tener perfectamente claros cuáles son los campos que van a sostener la inversión, que haya una seguridad jurídica completa, que no te encuentres problemas a la hora de definir políticas concretas, que la legislación te ampare, la formación de la gente... todo ese tipo de cosas son las que contribuyeron a que lleguen inversores. El solo incentivo no mueve a los inversores porque los inversores tienen que arriesgar también, pero es muy importante y de hecho a nosotros nos lo dieron: la primera zona franca industrial que se otorgó dentro del Uruguay la pedimos y nos la aceptaron y otorgaron a nosotros. Y el cómo hacerla fue algo que trabajamos conjuntamente con el gobierno uruguayo. Luego otros han sacado también otras zonas francas similares.

    Información Nacional
    2019-03-21T00:00:00

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