“Clave 1. Clave 1”. La clásica denominación que advierte que se trata de un llamado de urgencia con riesgo de vida no siempre produce el mismo efecto. La representante del Núcleo de Base del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) del servicio de ambulancias SAME 105 (Sistema de Atención Médica de Emergencia), Helena Terán, dijo a Búsqueda que personalmente le tocó ser enviada a atender un caso “con cuatro horas de retraso y llegar cuando el paciente ya estaba muerto”.
Esta y otras eventuales omisiones de asistencia fueron denunciadas ante la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) por los trabajadores que cubren las emergencias de 1.300.000 personas, aún con medios insuficientes y problemas de organización. Sin embargo, dijeron, hasta ahora no se han producido los cambios esperados.
El SAME pareció dar un salto en 2011 cuando pasó a ser una unidad ejecutora. Por ese entonces se realizó la inauguración del local central con la presencia del presidente José Mujica.
Pero el servicio que realiza coberturas en programas de patologías tiempodependientes, como accidentes cerebrovasculares (ACV), dolor torácico y politraumatizados, pero también traslados especializados y enfermería a domicilio, tuvo dificultades para despegar.
Algunos servicios son derivados a las emergencias privadas, que se dividen el mes 10 días cada una. Los accidentes en vía pública también son atendidos por los privados pero se coordinan desde el centro estatal. SAME 105 participa en coordinación con servicios de emergencias departamentales y el Sistema Nacional de Emergencia (Sinae), además de realizar coberturas en actos presidenciales y consejos de ministros en Montevideo e interior, protocolización de respuesta a eventuales epidemias de dengue y ébola y fenómenos naturales como el tornado de Dolores en 2016.
Pero para cumplir con todas esas tareas no se cuenta con los recursos suficientes. La coordinadora del núcleo sindical de los médicos, además, denunció “maltrato al personal” y sanciones frecuentes. También hay unidades nuevas que se llueven y otras con más de 10 años de uso, aunque la reglamentación dispone que no sean más de siete. Las bases de salida, afirman los funcionarios, están en malas condiciones.
Las bases distribuidas en Piedras Blancas, Jardines del Hipódromo, Tarará Prado, Ciudad del Plata, Ciudad de la Costa, hospital Maciel y Reumatología, no ofrecen, según los sindicatos, las condiciones mínimas para los trabajadores.
Según Terán, para cubrir a los alrededor de 800.000 usuarios de la zona metropolitana se necesitarían al menos 22 ambulancias. Sin embargo, explicó, apenas hay 14 y según los días solamente están disponibles 8 o menos, ya sea por fallas mecánicas o ausencia de personal.
Para mejorar las condiciones de trabajo y el servicio a los usuarios del sistema, el SMU y las autoridades de ASSE han realizado diversas negociaciones.
El secretario médico del SMU, Alejandro Cuesta, indicó que recurrieron al Ministerio de Trabajo para garantizar los eventuales acuerdos, pero el arbitraje refiere solo a salarios y no a las condiciones de trabajo.
Esta semana, los choferes, telefonistas y otros funcionarios no técnicos organizados en la Federación de Funcionarios de Salud Pública comenzaron una movilización para reclamar por los acuerdos incumplidos.
Además de la falta de medios y personal, otro de los reclamos es que el diálogo con el director general de SAME 105, doctor Francois Borde, está interrumpido desde hace meses.
Para Búsqueda, en cambio, dialogar con el director, luego de la presentación del avión multipropósito C-29 en Carrasco, fue algo sencillo.
Sentado en su mesa de trabajo en medio de un local reciclado, en 8 de Octubre y Abreu, Borde explicó los cambios que tiene pensado hacer para mejorar el servicio de emergencia, urgencia, traslados y médicos de radio de ASSE.
La idea, explica, es transformar el servicio de emergencia prehospitalario en un centro regulador de la demanda sanitaria nacional.
“Se trata de elegir el medio adecuado para el lugar adecuado. Cada seis horas se realiza una ronda para saber cómo están los CTI de capacidad, porque las patologías tiempodependientes así lo requieren”, explica Borde, que el día anterior a la entrevista realizó un vuelo de traslado de Rivera a Montevideo en un Aviocar de la Fuerza Aérea, para cubrir a un colega que faltó.
En la sala de telefonistas se atienden los diferentes llamados y se realiza la coordinación y derivación de pacientes, el triage. Además de la FAU, SAME 105 coordina con el servicio 911 para los casos que llegan por la Policía, pero que requieren intervención médica.
La mayoría de los llamados, sin embargo, no son emergencias y deben ser derivados. Cada 100 llamadas que ingresan solo seis son clasificadas como Clave 1 y de ellas apenas la mitad finalmente son tales.
Borde explica también que se capacita de forma permanente a los paramédicos que trabajan fuera de Montevideo para que puedan intervenir en emergencias hasta la llegada de un médico.
Un proyecto de reorganización presentado a las autoridades de ASSE propone que el centro de actividades pase a ser la Mesa Central de Operaciones con competencia en todo el país, coordinando todos los traslados sanitarios y convirtiéndose en “el servicio que une la red asistencial de ASSE”.
Sin embargo, los sindicatos presionaron al anterior directorio de ASSE y al ministro de Salud, Jorge Basso, para que Borde fuera trasladado y el proyecto no se ejecutara bajo su dirección. El traslado, no obstante, no llegó a concretarse.
Borde recibió fuertes críticas por su intervención en la atención al expreso de Guantánamo Jihad Ahmad Diyab, que estuvo en huelga de hambre en un apartamento de la calle Soriano.
Tanto los médicos como el resto de los trabajadores que son críticos de Borde esperan que las nuevas autoridades de ASSE concreten un cambio.
Esta semana el nuevo directorio recibió por primera vez información sobre el tema. “Todos los actores saben que así no se puede seguir”, había advertido el doctor Cuesta en la revista del SMU, Ser médico.
Información Nacional
2018-03-15T00:00:00
2018-03-15T00:00:00