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La lenta y parsimoniosa tonada de piano con la que desde hace décadas entran los pabellones patrios en los actos escolares fue lo primero que sonó en la inauguración del Antel Arena, el lunes 12. Mientras ingresaban los abanderados de túnica y moña, un pianista ejecutaba los acordes de la pomposa —y muy fúnebre— pieza de autor anónimo. De inmediato, los músicos de No Te Va Gustar parados como una banda marcial de vientos y percusión (con Emiliano Brancciari en el bombo), ejecutaron su clásica versión del Himno Nacional, muy respetuosa en términos musicales. La primera voz que vibró en el recinto fue la de la ministra y precandidata presidencial Carolina Cosse, pero no desde un estrado sino en un video proyectado en la pantalla gigante. La expresidenta de Antel llegó al edificio junto a Tabaré Vázquez y, a todas luces, fue la figura estelar de la noche. De hecho, el presidente permaneció solo por algo más de una hora.
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A continuación salió a escena María Noel Riccetto, pero no para bailar sino para hablar: fue la única oradora de la noche. Le puso onda y se le notó emocionada, pero sonó a poco. Además de Vázquez y Cosse, en la primera fila estaban el intendente Daniel Martínez, el presidente de Antel Andrés Tolosa y unos cuantos ministros. Pero no hubo discursos de autoridades, como sí ocurrió en 2009 cuando Vázquez inauguró el Auditorio Adela Reta.
Después de una breve escena de baile a cargo de Sofía Newell y Jorge Ferreira, del BNS, llegó el primer concierto, de Malena Muyala, incluida en la gala junto a Francis Andreu luego de que Laura Canoura protestara en un tuit por la escasa presencia femenina en la grilla. Era la primera oportunidad de apreciar el sonido del Antel Arena, y no hubo dudas: impecable. Claro, el carácter intimista y contenido de la maragata no permitía conocer a cabalidad la fidelidad acústica del gran recinto. Una propuesta de cámara como la de Malena es perfecta para un teatro, pero no para un estadio. Andreu elevó la intensidad con un set más animado, basado en su excelente disco de versiones de Jaime Roos. Finalmente, el formato rockero de NTVG permitió comprobar que el Antel Arena suena perfecto desde prácticamente todos sus rincones. La participación de Larbanois & Carrero y Agarrate Catalina fue testimonial, en segundo plano, apenas en un par de temas.
Búsqueda recorrió todas las tribunas, plateas y palcos para apreciar las variaciones del sonido. La mitad posterior de la cancha y la cabecera opuesta al escenario son los sitios donde se oye con mayor nitidez. En las plateas laterales también se oye bien gracias a los altavoces hacia allí dirigidos. Aunque no tan bien como de frente.
A la inauguración edilicia debe seguir ahora una política de gestión y programación que genere lo que estos grandes espacios necesitan: que le den de comer, para que funcione en forma óptima y autónoma, y que no se transforme en un dolor de cabeza.
Todas las localidades, incluso las del anillo superior, cuentan con butacas de plástico. Las plateas, de precio superior, tienen el plus de una cubierta acolchonada que brinda mayor comodidad. Pero los reyes del confort son los palcos, en el anillo central (aún no se ha anunciado cómo se venderán). Cada uno cuenta con una veintena de asientos pullman, tan cómodos como los de los cines. Incluyen largas mesas con banquetas en formato barra, para ver los espectáculos tomando algo, además de un living con moquette y sillones y una mesada con pileta.
Todos los sectores del edificio de circulación de público lucieron bien terminados. La gran explanada, la amplia terraza techada, los grandes ambulatorios exteriores a las cuatro tribunas, con pisos, paredes y luminarias relucientes, así como los baños y locales comerciales. Aún no está instalado el prisma de cuatro pantallas sobre el medio de la cancha, que se estrenará con el partido de la selección de básquetbol contra Puerto Rico, el jueves 29.
Hay varios detalles a corregir, como las goteras de las escaleras de hierro exteriores sobre el patio de comidas y una instalación deficiente de los gruesos cristales que ofician de barandas en las tribunas, algunos de los cuales se movían al apoyar los brazos. Incluso un guardia pidió al público que se alejara porque había “un vidrio astillado”.
Otro detalle llamativo es la inclusión de decenas de gigantografías de estrellas internacionales de la música, como Madonna, Paul McCartney, Bruce Springsteen, Adele, Slash, Taylor Swift y Justin Bieber, con Juan Luis Guerra como única excepción latina. Se ve que Jaime Roos, Rubén Rada y Jorge Drexler no dan la talla de popstar para el nuevo coliseo montevideano.
A la inauguración edilicia debe seguir ahora una política de gestión y programación que genere lo que estos grandes espacios necesitan: que le den de comer, para que funcione en forma óptima y autónoma, y que no se transforme en un dolor de cabeza.
La temporada inaugural del AA continuó el miércoles 14 con Soy Luna y sigue con Joan Manuel Serrat (sábado 17), Maluma (lunes 19) y Gutenberg (sábado 24, ver recuadro). En diciembre actuarán Sarah Brightman (jueves 6), WWE (lucha libre, 8), Abel Pintos (15) y Agarrate Catalina (21).