Es que, de no utilizar el contrato vigente hasta 2029 con la empresa Cousa, Alur igual debería pagar un monto anual (por la modalidad de take or pay), y de rescindirlo unilateralmente el costo sería mayor.
Plan canola
La canola, dijo Lorenzo, tiene mayor rendimiento que la soja en la producción de aceite vegetal y “entra en la ventana” de la temporada invernal europea. Actualmente el margen de venta del aceite vegetal es mayor que el que se obtiene por biodiésel, debido a la distorsión provocada por la guerra en Ucrania y la inestabilidad del abastecimiento de granos y aceite.
Por eso, indicó Lorenzo, Alur definió para este año llevar adelante el “plan canola 2022-2023”, lo que probablemente se replique el año próximo para producir biodiesel o aceite vegetal. Este plan implica comprar 80.000 toneladas de canola, para lo cual Ancap, en nombre de Alur, fue autorizada por el Poder Ejecutivo a contraer endeudamiento por US$ 50 millones, informó El Observador el 27 de octubre.
Ahora, en Capurro está comenzando la molienda de canola para exportar unas 5.000 toneladas de biodiésel y el resto se destinará a aceite vegetal. Pero, a mediano plazo, dadas las estimaciones de que la demanda de biodiésel seguirá creciendo hasta 2030, Alur apunta a lograr una estabilidad en sus negocios. Para ello, dijo Lorenzo, está generando una red de contactos con empresas locales y regionales. La semana pasada, al regreso de San Pablo, el ejecutivo contó con expectativa la reunión con el área de trading de Raízen, un jugador mundial productor de etanol, azúcar, combustibles y bioenergía, cuyos accionistas son Shell y el Grupo Cosan.
“Tenemos un cliente potencial más, con mucho interés en nuestros productos, algo que dijeron explícitamente, o bien, podríamos desarrollar una alianza estratégica y ser originadores de materia prima y productos como biodiésel para un cliente que tiene una enorme demanda”, comentó entusiasmado.
Agregó que también hay otros varios contactos que están bajo cláusulas de confidencialidad que plantean la posibilidad de relaciones comerciales más estables y de largo plazo.
Todo eso mientras, a escala local, se optó por dejar de mezclar biodiésel para bajar el costo del gasoil, en desmedro del cumplimiento de los objetivos medioambientales. En ese marco, un equipo técnico del Ministerio de Industria, Energía y Minería evalúa en cuánto debería aumentar Ancap la mezcla de etanol en las naftas (que actualmente es de 9,8%) para compensar el porcentaje de biodiésel —y el equivalente en reducción de emisiones de carbono— que dejó de incluir en el gasoil, dijo a Búsqueda una fuente política. Indicó que, “siendo razonable”, se podría llevar la mezcla de etanol a 15%.
“La estrella”
La producción de etanol en Paysandú está en el eje de los 60.000 metros cúbicos al año, y el plan para 2023 es llevarla a su máxima capacidad (70.000) en función de la mayor demanda de nafta en el mercado local y el objetivo de Ancap de “seguir mezclando etanol al 9,8% o incluso aumentar la mezcla” hacia delante, informó Lorenzo. “La planta de Paysandú, en cuanto a operación y volumen, es la estrella de Alur. Funciona bien, es supermoderna y produce etanol de manera eficiente con base en granos a un precio que, si bien lo presupuestamos para 2023 a US$ 1.100 el metro cúbico, está entre US$ 900 y US$ 1.000”, añadió.
Más al norte, en el complejo industrial de Bella Unión, producir etanol a base de caña de azúcar cuesta el doble. Este año elaborará unos 30.000 metros cúbicos.
La definición del gobierno de sostener esa actividad económica por el fin social que cumple para esa región del país es una “condicionante” del negocio, asumió el gerente general de Alur. “Trabajamos para hacerlo de la manera más eficiente, combinando las dos plantas”, señaló. Entre ambas, Alur podría llegar a producir etanol para que Ancap aumente la mezcla en las naftas en algo más del 10% en las condiciones actuales, apuntó.
Pero, en línea con la posibilidad de elevar esa proporción a futuro, Alur está “estudiando y considerando en concreto y con presupuesto para ello la posibilidad de realizar inversiones para aumentar la capacidad de producción de etanol en 25%” —en ambas plantas—, aseguró Lorenzo.
Para eso se evalúa un cambio en el modelo de negocio de Bella Unión, de forma que las 7.000 hectáreas de cosecha de caña de azúcar se destinen a la producción de etanol (por lo que la producción de azúcar se realizaría a partir de crudo importado).
En el caso de la planta de Artigas, se estudia incrementar la capacidad de la destilería, mientras que en Paysandú no habría necesidad de más tanques, sino de mejorar un proceso vinculado a la concentración de los azúcares que van a la fermentación, explicó Lorenzo. “En los dos casos se trataría de una inversión importante, pero que se pagaría fácilmente con la producción” en la medida que aumente la demanda de naftas o por el incremento del porcentaje de mezcla.
La producción de azúcar en Bella Unión es una unidad de negocio deficitaria de Alur, que genera pérdidas del orden de los US$ 10 millones anuales, informó el gerente general.
Este año la empresa prevé producir en torno a las 20.000 toneladas de azúcar y para el 2023 presupuestó 22.000 toneladas. Si se destinara toda la cosecha de materia prima a la producción de biocombustible “el negocio de azúcar puede llegar a tener un margen de contribución positivo”, alegó.
Estos cambios en el modelo de negocio se están analizando dentro del equipo interno de Alur y de Ancap para tomar definiciones antes de la próxima zafra (julio-octubre), aclaró Lorenzo.
Anunció que la zafra que acaba de terminar fue “récord absoluto” en Alur: en un área de 6.900 hectáreas, se cosecharon 519.000 toneladas de caña de azúcar (75,2 toneladas por hectárea de rendimiento promedio). “Estamos en un momento de enormes productividades y hay un estado general de estabilidad y satisfacción en Bella Unión. Además, nos estamos asegurando que la contribución que Uruguay hace en Bella Unión entre la plantación de caña y el proceso industrial esté destinada a quienes tiene que ir”, aseguró, en relación con el contrato firmado hace un año, tras intensas negociaciones, entre Alur y los cañeros agremiados a cinco años de plazo, que introdujo variables de precio y rendimiento.
Lorenzo dijo que está previsto que mañana viernes 11 Lacalle Pou asista al evento de cierre de la zafra.
La zafra del 2021 también había logrado niveles históricos, pero no en el volumen total, que fue de 457.000 toneladas (y un promedio de 69 ton/has).
En 1990 el área cosechada era 30% mayor (9.000 hectáreas) que la actual; ese año la producción de caña se ubicó en 563.000 toneladas.
Capitalización
En julio el Directorio de Ancap aprobó el proyecto de presupuesto del ente para el año que viene —con el voto en contra del director en representación del Frente Amplio, Vicente Iglesias— que prevé una capitalización de Alur por US$ 25 millones (Búsqueda Nº 2.186).
Lorenzo se excusó de dar detalles con base en qué parámetros se realizará esa inyección de capital en la sociedad vinculada del Grupo Ancap.