Uruguay carece actualmente de un criterio único sobre los valores de contaminación permitidos en el aire, ya que no hay una norma nacional que establezca estándares obligatorios en materia de calidad. Para llenar ese vacío, el Ministerio de Ambiente trabaja en la redacción de una normativa para reglamentar ese aspecto y establecer los parámetros adecuados y los límites de emisión permitidos en las distintas actividades potencialmente contaminantes de la atmósfera. Se trata de la primera regulación nacional sobre el tema, que tendrá entre sus cometidos disminuir los riesgos para la salud humana y los ecosistemas.
El ministro de Ambiente, Adrián Peña, dijo a Búsqueda que tiene previsto aprobar en breve un reglamento de casi 60 artículos que “detalla los niveles de particulado, así como los máximos posibles tanto en temas de transporte, las plantas urbanas y el sector industrial”.
El jerarca dijo que el reglamento fue discutido entre los técnicos de las distintas áreas involucradas y que ya “está listo”. Se encuentra a la espera de la firma de los ministros de Ambiente, Transporte y Obras Públicas, Industria y Salud Pública, indicó.
El director de la Asesoría Jurídica del Ministerio de Ambiente, Marcelo Cousillas, valoró, en diálogo con Búsqueda, que “el tema del aire es probablemente el vacío más notorio de la legislación ambiental uruguaya”.
Según explicó el abogado, si bien el artículo 17 de la Ley General del Ambiente prohíbe liberar a la atmósfera determinadas sustancias que puedan poner en peligro la salud humana, animal o vegetal por encima de los límites establecidos, este nunca fue reglamentado. Es por eso que ahora el Poder Ejecutivo pretende aprobar un decreto que reglamente ese artículo y que establezca normas para prevenir la contaminación y proteger la calidad del aire con carácter general.

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
El primer documento técnico referido a la calidad del aire fue aprobado por la Comisión Asesora de Medioambiente en 2012, revisado en 2015 y actualizado en 2019, y en la administración anterior las autoridades intentaron sin éxito aprobar una reglamentación. Así, lo que sucedía era que a todos los proyectos que pasaban por evaluación de impacto ambiental y que requerían autorización ambiental previa de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), también se les evaluaban las emisiones al aire, tomando como referencia los valores establecidos en ese documento.
“Ahora el Ministerio de Ambiente recoge esa experiencia técnica acumulada y busca propiciar este reglamento como una forma de llenar ese vacío y dar la posibilidad de que así como existen estándares en materias como agua o ruidos, también existan en calidad de aire, tanto para fuentes fijas como para móviles”, señaló Cousillas.
Las fuentes fijas son aquellas edificaciones de cuyas operaciones se derivan emisiones, como una industria o una planta de generación de energía. Las fuentes móviles, en tanto, son los vehículos automotores que emiten gases en movimiento, como automóviles, camiones u ómnibus. No están comprendidos en el proyecto de decreto los barcos o las aeronaves y tampoco se incluye a las viviendas, calderas familiares o los pequeños emisores.
“Las fuentes fijas deben cumplir un conjunto de estándares generales, pero la idea es que además se establezcan estándares especiales según el rubro, porque no es lo mismo las sustancias que se emiten al refinar petróleo que al fabricar cemento o papel”, explicó Cousillas. Algunas de las sustancias que se controlarán son anhídrido carbónico, óxido nitrógeno, ozono, material particulado, plomo y azufre.
El nuevo reglamento se basa en cuatro fuentes: la Unión Europea, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, el Banco Mundial y las recomendaciones de Naciones Unidas. La idea, dijo Cousillas, fue elaborar un conjunto de estándares adaptados a la situación nacional.
“Es muy importante adaptarlos y tener en cuenta las posibilidades de los distintos sectores en el propio país. No se puede poner algo muy exigente que no sea cumplible, ni tampoco poner una normativa muy laxa que no tenga ninguna relevancia desde el punto de vista ambiental”, explicó.
Por eso se establecerán dos períodos diferentes para la aplicación del reglamento. Un primer conjunto de objetivos estará vigente desde que se apruebe la norma hasta el 31 de diciembre de 2023. Y a partir del 1 de enero de 2024 regirá otro conjunto de parámetros más exigentes.
La nueva normativa permitirá unificar los criterios utilizados por los diferentes organismos. Es que si bien hoy la Intendencia de Montevideo exige algunos parámetros al momento de autorizar instalaciones industriales, la mayor parte de los gobiernos departamentales no tienen una normativa particular.
El nuevo decreto no hace referencia a una tecnología específica, pero sí establece diversas formas de monitoreo de la calidad del aire, con el fin de unificar la forma y la frecuencia en que se realizarán los controles así como las tolerancias permitidas de los muestreos.
En ese sentido, el gobierno uruguayo evalúa actualmente la adquisición de una tecnología china que permitiría medir el particulado del flujo de aire, señaló Peña.
“La idea es tener estaciones o aparatos que midan permanentemente la calidad del aire en distintas partes del país y nos pasen información. Para eso estamos analizando incorporar una tecnología china y complementar esto con otras cosas, como las estaciones del Instituto Uruguayo de Meteorología”, dijo el jerarca. Hoy existen 42 estaciones de ese tipo en todo el territorio; 14 son automatizadas y permitirían agregarle otro aparato para reportar la información de manera automática, aprovechando una infraestructura ya instalada, explicó el ministro.

Foto: Nicolás Celaya / adhocFOTOS
En la misma línea, la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec) realizó en 2020 la primera convocatoria para la compra de equipamiento científico de gran porte a la que se presentaron 14 proyectos. Una de las tres iniciativas seleccionadas para ser financiadas en 2021 fue la compra de equipamiento para el armado de una red móvil de monitoreo de calidad del aire, informaron a Búsqueda desde la universidad.
Según el documento de evaluación, la propuesta es “técnicamente sólida y tiene un impacto tanto en la comunidad académica como no académica”. Además, permitiría la generación de capacidad de monitoreo a nivel comunitario y “cuenta con interés de instituciones externas nacionales e internacionales”.
El proyecto de Utec responde a la misma necesidad de contar con más información sobre la calidad del aire y con esta adquisición el centro educativo dispondrá de una red de monitoreo de alta resolución única en Uruguay que se complementará con el equipamiento de monitoreo ya existente. Será “una herramienta clave en la gestión de la calidad de aire en el país”, destaca el documento.
Desde Utec explicaron que hoy los informes de calidad de aire “son puntuales, se restringen a fechas y localidades específicas” y generalmente no incluyen modelos de distribución de los parámetros medidos, al carecer de datos meteorológicos asociados. Además, el equipamiento de las estaciones de medición tiene al menos 10 años de antigüedad.
Actualmente, de un total de 20 estaciones activas, 50% se encuentran en Montevideo, 20% miden parámetros en áreas próximas a centros de producción de celulosa como UPM (Fray Bentos) y Montes del Plata (Colonia) y el 30% restante miden de forma manual un único parámetro, no cuentan con datos meteorológicos y no poseen alerta de mal funcionamiento, indica la evaluación.
Es por eso que la propuesta incorpora tecnologías de medición de gran precisión, múltiples parámetros de medición de calidad de aire en una única estación, estaciones automáticas que transfieren el dato vía Internet de las Cosas, sistemas de alerta de mal funcionamiento, toma de datos sistematizada y sensores meteorológicos.