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Si prende la radio en Uruguay, una “conversación constante” es el caso del excustodio del presidente Luis Lacalle Pou, Alejandro Astesiano, o la entrega del pasaporte al narcotraficante Sebastián Marset. Pero, si compara el nivel de estos eventos políticos con escándalos de otros países cercanos, parecen asuntos “poco importantes”.
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El estadounidense Walter Stoeppelwerth cree que el “uruguayo amplifica la importancia” de estos temas porque le gusta “hablar de política”, pero en realidad debería concentrarse en lo que considera buenas noticias: hay un presidente con una “popularidad alta”, una ministra de Economía que hizo un “trabajo fiscal excepcional” y un Banco Central (BCU) que dio “batalla contra la inflación”. Para él, jefe de estrategia de Gletir Corredor de Bolsa, “estos tres méritos del gobierno son mucho más importantes que un pasaporte falsificado y este tipo de cosas”, dijo Stoeppelwerth.
El agente afirmó a Búsqueda que es un “fanático del equipo” del presidente del BCU, Diego Labat. Con su política de aumento de las tasas de política monetaria “está ganando la pulseada contra la inflación”. Estimó que no habrá una “inflación tan alta” en el primer trimestre de 2023 como la hubo en ese período de 2022, por encima de 9% anual. Cree que podría bajar del actual 8,4% a menos de 7% “rápidamente” por el cambio en la base del cálculo que introdujo en noviembre el Instituto Nacional de Estadística. Esto, afirmó, produce que haya una “oportunidad en los bonos en pesos en Uruguay”, que ofrecen tasas de rendimiento altas. Si se considera el precio de los bonos globales en unidades indexadas a 2040, estos muestran una suba de 7,3% desde julio, ejemplificó.
“Uno ve que el mercado cree que hemos tocado el pico y se van a mover para comprar bonos largos de UI (unidades indexadas a la inflación) y las Notas del Tesoro”, comentó. En la medida que los inversores crean que el BCU “gana la pulseada” contra la inflación, puede haber “interés en los bonos largos” en dólares, pero esto dependerá de lo que pase con la tasa de interés en Estados Unidos, opinó.
El analista de Gletir piensa que Uruguay es el país “mejor administrado” en la región, pero tiene un “problema”: la “sobrevaluación del tipo de cambio”. Invertir en títulos uruguayos “ha sido fantástico”, en especial en renta fija, pero hay que “cuestionar si esto es sostenible” si las importaciones “siguen creciendo tanto”, mientras las exportaciones “pierden competitividad”, planteó.
Según él, el país fue “beneficiado” en su comercio exterior por los precios de algunos productos, como la carne, pero en los últimos meses bajaron al caer la demanda china. Algo similar ocurre con la madera y con la soja, un commodity que presentará una mayor competencia el próximo año, por lo que es probable que su cotización disminuya.
“La situación no será tan buena el año que viene, lo que va a afectar el déficit comercial de Uruguay. Las importaciones están creciendo mucho en los últimos tres meses (…), lo que me parece que es una amenaza para la paz cambiaria que hemos tenido”, comentó.
Stoeppelwerth dijo que no espera que haya una “devaluación horrible”, pero sí que el dólar podría llegar a cotizar a $ 41 o $ 42 dentro de cuatro o cinco meses. “No va a irse al carajo porque la planta de UPM entra en operación en la segunda mitad del año, lo que agrega unos US$ 1.000 millones”, algo que “no es poco relevante”, sostuvo.
Vecinos complicados
En un contexto en el que las autoridades monetarias de las economías principales del mundo siguen políticas contractivas, el “activo más interesante y más seguro” que los inversores buscan son los papeles de empresas con calificación investment grade y con vencimientos a mediano plazo, evaluó. Los títulos de deuda de Asia también generan “interés” porque se espera una “reanudación de consumo en China”, lo que alimenta al resto de las economías cercanas.
Mientras, en la región sudamericana hay “interés” en lo que pueda pasar con Brasil tras el cambio de gobierno que ocurrirá en enero. Stoeppelwerth se dijo “convencido” de que la administración de Lula da Silva será “racional fiscalmente”.
Argentina, en cambio, siempre fue “un desastre” y tiene un gobierno “superpopulista”, opinó. Pero el interés en este país crece principalmente por las elecciones de 2023, en las que se espera una derrota del kirchnerismo, dijo Stoeppelwerth. También porque el yacimiento de Vaca Muerta será “un motor de dólares muy importante”.