Teatro en casa: Marianella Morena en cuarentena
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHoy, cuando afuera la ciudad nos grita “quedémonos en casa”, este apocalipsis del que somos protagonistas me obliga a una desnudez no programada. No estoy preparada para estar conmigo a solas. ¿Nadie me avisa con tiempo? ¿Qué hago conmigo a solas tanto tiempo? Un poco de consideración, ¿no?
Agazapada bajo la mesa ratona del living, Noelia Campo interpreta el monólogo Conductas en cuarentena, escrito por Marianella Morena en una de las primeras noches de encierro. Es la primera pieza de Teatro en casa, un ciclo de videos subidos a YouTube e Instagram, a cargo de artistas uruguayos y extranjeros, escrito y dirigido por Morena, con producción, como es habitual en todo lo que hace la dramaturga y directora uruguaya, por Lucía Etcheverry.
Globalización mediante, la nueva enfermedad provocó la mayor cuarentena de la historia. Y, se sabe, nada inspira más que una crisis. Con la actividad escénica reducida a cero, con los ingresos drásticamente reducidos y con un cuantioso volumen de tiempo libre, el confinamiento masivo está enfrentando a muchos artistas a una sesión continua de creación. Teatro en casa es el primer fruto local de ese bosque de inspiración y exploración que ha comenzado a crecer. Marianella Morena es una de las artistas más prolíficas de la escena local, y en los últimos años es punta de lanza, junto con Sergio Blanco y Gabriel Calderón, de la proyección internacional del teatro uruguayo. La dramaturga y directora nacida y criada en Florida, y radicada en Montevideo desde su juventud, ya conoce lo que es hacer teatro en su casa. Uno de sus primeros estrenos, Juan no María, tuvo lugar en 2004 en su apartamento de Ciudad Vieja, en cuya puerta colgaba un cartel con la inscripción “Sala La Morena”.
No había transcurrido el primer fin de semana de encierro y ya estaba escrito el proyecto Teatro en casa: un ciclo de piezas breves (no más de cinco minutos) escritas y dirigidas por Morena e interpretadas desde sus casas por las actrices y actores que se filman con sus celulares en una sola toma, con luz natural y sonido ambiente. Conductas en cuarentena es el primer texto que Morena hizo para el ciclo. Según se anuncia, están en camino al menos una decena de piezas para ser representadas en este peculiar formato.
No es nada sencillo mudar una dinámica de creación sostenida en el encuentro presencial al intercambio virtual. Cada intérprete ensaya su puesta en escena de forma individual con Morena, a través de diversas vías de interacción digital. Si bien todos parten del mismo texto, cada uno construye una versión única. Comienzan en distintos pasajes, eligen diferentes porciones de texto, incluso alternan el orden de los párrafos. Eso redobla el interés de este nuevo producto escénico: los cinco videos son cinco muestras distintas de una misma obra madre, especialmente por el marcado contraste interpretativo.
La de Noelia Campo es una versión tragicómica. La actriz acurrucada, escondida de sí misma bajo una mesa, hablando casi en secreto y riéndose nerviosamente de lo que piensa. En cambio, la versión de Mané Pérez, filmada a través de la banderola de su cocina, destila resentimiento, bronca, violencia contenida por la nueva situación de confinamiento. Imaginen estas palabras en boca de una mujer realmente fastidiada:
En este exceso de intimidad una desarma hasta los inventos del yo. Se desarma entera esa otra que soy, la que opera sobre mí cuando tengo que salir, cuando tengo que dar pruebas de mi realidad. Ahora no hay chance. Intento dejar afuera, bien afuera, los animales que me habitan, pero siempre alguno viene a despertarme. Y ya no quiero hacerme cargo de él.
Desnuda en la bañera, detrás de una mampara con fotos de revistas pegadas como en un álbum (vaya escenografía improvisada), entre risotadas descontroladas y con el duchero en su mano desparramando agua en todas las direcciones, Lucía Trentini compone la más desquiciada de las interpretaciones.
Hoy desapareció el otro que estaba adelante mío; tantos otros que se sucedían en el pasillo, en el ascensor, en el metro, en el Uber, en el taxi, en el bar, en el café. El otro que me mira, que me desea, que me busca, el otro que se encuentra con otro en un semáforo, el otro con el que tuve sexo, el otro que fue mi pareja, el otro que me corta el pelo el martes, el otro que me hace masajes el viernes, el otro que me lee textos cada sábado en el teatro. El otro es interminablemente el otro.
También está el solo de danza de Rosina Gil, la gran bailarina y coreógrafa uruguaya que tras brillar en los primeros años del Ballet Nacional del Sodre, se marchó a Rio de Janeiro convocada por la compañía de Deborah Colker, y actualmente integra uno de los elencos del Cirque Du Soleil en Estados Unidos. Frente a la pileta de su baño, Rosina entrega una versión corpórea de Conductas en cuarentena: se lava las manos con fruición, hasta el paroxismo; con ese gesto tan cotidiano y tan resignificado, construye una pieza por demás sugerente y conmovedora, que termina con estas palabras de Morena, impresas en la pantalla: Siempre aspiré a que me dominaran demonios, cosas más salvajes. Da prestigio luchar con oscuridades cada vez que enfrento la masa cotidiana, al imbécil de mi jefe, a la persona que duerme al lado y no deseo.
La última versión del solo publicada viene desde las antípodas: encerrada en su placard, bajo los abrigos que cuelgan de los percheros, la actriz japonesa Hiroko Kariya interpreta el texto traducido al japonés, mientras con sus manos emula el nuevo ritual global de la higiene de manos. Kariya también es traductora y está traduciendo al japonés el teatro de Morena.
Próximamente, Teatro en casa subirá nuevos contenidos protagonizados por artistas de España, Argentina, Perú y Uruguay, entre quienes se encuentran Alfonso Tort, Ana Prada y Agustín Urrutia.
Es cierto que el teatro filmado no es teatro. Le falta todo lo otro: el público y los artistas compartiendo el mismo espacio, en vivo, unos sabiendo que los otros están ahí, respirando y existiendo al mismo tiempo. La famosa experiencia del convivio que tan bien ha descrito el académico argentino Sergio Dubatti. “No es cine ni video, no sé qué es. La producción generará el lenguaje”, declaró Morena al diario argentino Página/12 en una nota que le dedicó al ciclo la semana pasada. Estrictamente, Teatro en casa es una creación audiovisual. Pero la intimidad austera recreada en estas piezas y su cercanía conceptual con los hechos que vivimos, que propone esta representación montada en tiempo récord, cumplen con esa misión primordial que muchos le atribuyen al teatro, la de ser el arte del presente. “Está bueno vivenciar algo más allá de la economía y la salud. Somos seres culturales. No puede desaparecer de la noche a la mañana todo un sentido de construcción sensible”, publicó Morena días atrás en Facebook. “La cultura está en nosotros, no está en el mundo, está adentro. Lo vimos en los balcones en Italia y España. Aparece una necesidad de vincularse, de que no se rompa el encuentro social y cultural”.
O como habla Morena a través de sus personajes:
A solas conmigo me he cansado de mí hasta el hartazgo. Voy a liberar al monstruo que llevo atado, al que he torturado tanto. He sido una muy mala ama y voy a liberarlo. Todos sabemos que afuera hay un mundo que no podemos usar. Ahora el mundo somos nosotros.