• Cotizaciones
    lunes 09 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Aparecieron los indignados

    En los últimos días se ha registrado una serie de episodios y de hechos desconcertantes que han tenido en vilo a la Policía y a las más altas autoridades del Ministerio del Interior.

    Afortunadamente las investigaciones han llegado a buen puerto, y se ha logrado detectar al grupo responsable de los actos mencionados.

    El primero de ellos fue, días pasados, la aparición de un graffito pintarrajeado en las paredes del edificio del Mercosur, el viejo Parque Hotel. Con alquitrán grueso, unas manos anónimas habían pintado la expresión “¡no puede ser!”.

    De inmediato el Comando Central de Actos Inexplicables se reunió en el despacho del ministro Bonomi, con la presencia del Jefe de Policía de Montevideo, los detectives especializados de la jefatura, los psicólogos sociales conductistas y el psiquiatra de guardia.

    —“Tiene que ser por el tema de Paraguay y de Venezuela” –dijo Bonomi, sin que nadie lo contradijera. “La cosa está muy caliente en determinados ámbitos con este asunto, y en fija que los que se oponen a la posición de Uruguay en el Mercosur son los responsables de esta pintada” —agregó.

    De inmediato se llevaron a cabo redadas en procura de detectar a los responsables. Fue allanado el Instituto de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, y confiscadas todas sus computadoras, para comprobar si la acción subversiva había sido cuidadosamente planificada de antemano por los peligrosos sujetos que integran ese foco de alteración del orden público. El profesor Heber Arbuet Vignale fue conducido por la fuerza a declarar ante la Jefatura por sus declaraciones apegadas al derecho y no a la política (una de las infracciones más graves en las que se puede incurrir desde el mes pasado) pero fue dejado más tarde en libertad, al haber podido justificar que en la noche en la que se registró la pintada, él se encontraba en Buenos Aires en un congreso de su especialidad.

    Frustrados por no haber podido resolver el caso, los jerarcas encargados de la seguridad interna del país se encontraron días después frente a otro caso similar.

    En la fachada del Palacio Santos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, apareció otro cartel pintado con el mismo tipo de letra, y con el mismo alquitrán. El mismo decía “¿hasta cuándo vamos a esperar?”.

    En la inmediata reunión del Comando, Bonomi volvió a reflexionar en base a la lógica y al sentido común.

    —“En fija que esta pintada es por el asunto de la Argentina” —arriesgó. “El tema del dragado, de las exportaciones trancadas, las coimas de Riovía, el puerto de Nueva Palmira, no me cabe la menor duda que se trata de gente molesta por estos asuntos” —agregó, lanzando la operativa del caso.

    Fueron detenidos el presidente de la Unión de Exportadores, el principal exportador de bicicletas a la Argentina, un primo del embajador Bustillo, y un grupo de ex diplomáticos que ya habían denunciado por Facebook que la Cancillería dirigida por Almagro es como si la NASA fuera dirigida por Mister Bean.

    Pero todos ellos pudieron justificar su inocencia con coartadas aceptables, y fueron dejados en libertad, sumiendo al Comando, al ministro Bonomi y al Jefe de Policía en el más profundo desaliento.

    Mientras proseguían las investigaciones, apareció otro atentado mural.

    Esta vez fue en la fachada del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, del lado de la entrada principal. La inscripción, otra vez en gruesos caracteres y con brochazos de brea alquitranada, decía “¡es inaceptable!”.

    —“Es el tema Pluna, no tengan duda” —afirmó Bonomi en la reunión del Comando. “Hay mucha gente ignorante caliente con este asunto, y en fija que por eso nos garabatearon esta vez las paredes del ministerio” —concluyó, lanzando el correspondiente operativo en procura de los culpables de estos atentados contra las eficientes políticas del gobierno, tan incomprendidas por las masas incultas y sus cerebros aniquilados por años de delicuescencia neoliberal y antipatriótica.

    Fueron detenidos en averiguación los pilotos de Pluna que quedaron cesantes, una prima de López Mena que está peleada con él, y que había dicho en Buenos Aires que la quiebra de Pluna estaba programada para regalarle la empresa a su pariente, una tía de Campiani a la que el ex gerente de Pluna le debe plata, y que en un reportaje había dicho que el Estado uruguayo debería pagarle otra indemnización por despido a su sobrino, así ella se podía cobrar lo que él le debía.

    Todos quedaron en libertad, y las autoridades uruguayas cada vez estaban más preocupadas por estos extraños incidentes.

    Pero la pintada que desbordó el vaso fue la que apareció, con los mismos trazos y el mismo material de pintura, esta vez en el frente de cristal de la Torre Ejecutiva, donde las anónimas manos graffitearon la expresión “¡no aguantamos más!”.

    Aquí las opiniones de los integrantes del Comando estuvieron divididas.

    El ministro Bonomi decía que podía ser obra del “Grupo de Asalto Graciela Bianchi”, integrado por un conjunto de docentes de Enseñanza Secundaria que se oponen a la actual conducción del Codicen, mientras que el Jefe de Policía decía que en fija se trataba de oficiales superiores de las Fuerzas Armadas, que resisten la presencia y el adoctrinamiento de los militares venezolanos que vienen a convencerlos de que las únicas alternativas en la vida son el socialismo o la muerte. Por su parte el psiquiatra de turno opinó que la declaración de la senadora Topolanski en cuanto a que había que politizar frenteamplistamente a las FFAA podría estar en la base de ese atentado, y uno de los psicólogos conductistas estimó que podría tratarse de los representantes blancos en los Entes Autónomos, que ya estaban hartos de pedir informes sobre la gestión de los entes, y se los prometieron para fines del 2014.

    Siguiendo las pistas dejadas por los autores indignados de estos atentados, los investigadores llegaron a detectar dónde se habría cocinado el alquitrán utilizado en las pintadas, y ello, sumado a algunas impresiones digitales encontradas en los cristales de la fachada de la Torre Ejecutiva, permitió seguir firmes pistas que condujeron a las fuerzas de seguridad a allanar una casa del Barrio Cuarenta Semanas, en las que estaba reunido un grupo de personas que vociferaban en su interior.

    Todos ellos fueron detenidos, y rápidamente se declararon culpables de los pintarrajeos de protesta aparecidos en los muros de los edificios públicos agredidos.

    Su líder, Braulio Elato Rante, confesó que todos ellos, más muchos otros que no se encontraban en ese momento en la casa, hace seis meses que esperaban las tarjetas del Mides, y que los tenían a cuentos de que eran para mañana o para pasado, y la entrega no se concretaba.

    Cuando era conducido al juzgado para declarar, gritó fuerte en dirección a los periodistas apostados en la puerta de la sede judicial: “¡tarjetas para todos o para nadie!”