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    martes 04 de junio de 2024

    Auditoría en el Casmu revela patrimonio negativo de $1.486 millones, pero asegura aire financiero para otro ejercicio

    El informe de los veedores que dispuso el gobierno se mantiene en carácter confidencial, lo que dispara rumores sobre la sostenibilidad; sectores opositores afirman que los números del estudio contratado por la directiva actual están “maquillados”

    Al 30 de setiembre de 2023, cuando cerró el último balance, el Casmu tenía “un resultado acumulado y un patrimonio neto negativo” de “$ 4.005.340.153 y $ 1.485.626.949, respectivamente”. Estos números surgen de una auditoría externa realizada por Estudio Kaplan, fechada el 14 de febrero. Hasta esa fecha, la institución “presenta un capital de trabajo negativo de $ 3.908.769.807”, agrega el documento. A su vez controla siete fideicomisos, tiene 10 hipotecas por US$ 2.090.000 y 420.825.113 unidades indexadas y hay documentados reclamos laborales y litigios por $ 810 millones.

    Pese a este panorama, el Estudio Kaplan señala en ese mismo informe que “si bien las condiciones antes mencionadas podrían generar preocupación respecto a la capacidad de la institución de continuar como negocio en marcha, corresponde destacar que el patrimonio negativo presenta en los últimos 10 años una evolución positiva, tanto en valores corrientes como en valores constantes, gracias a la obtención de resultados positivos y la revalorización de todos los activos del grupo”. También dice que “aprobaron en distintas instituciones líneas de sobregiro y se renegociaron deudas con proveedores”, lo que permite proyectar que en los próximos 12 meses (o sea, en el actual ejercicio) el flujo de fondos netos “sea positivo”.

    En diálogo con Búsqueda, Raúl Rodríguez apeló a una analogía que atribuyó al economista Ricardo Pascale, asesor de la institución fallecido en enero, para describir tal aparente contradicción: “El Casmu es como un niño que nació muerto y que hoy está caminando”. Se refiere a que el Casmu actual, escindido del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), nació en 2009 con un patrimonio negativo de casi $ 3.000 millones y que, pese a la crisis económica que puede calificarse de crónica, todavía está en pie. “Hemos seguido funcionando gracias a las inversiones en tecnología, que las pagamos con la caja del Casmu, no con los fideicomisos. En febrero tuvimos números positivos por $ 18.021.192 pesos y el acumulado a febrero (en el actual ejercicio) es de $ 79.123.966”, añadió, en sintonía con la auditoría.

    El directivo aseguró que entre 2009 y 2019 el patrimonio negativo se redujo un 22%. “Durante mi gestión, que comenzó en 2019, se bajó otro 22%, solo en cuatro años”, resaltó.

    Desde la oposición a la gestión de Rodríguez en el Casmu, muy lesionada luego de la expulsión de su principal dirigente, Álvaro Niggemeyer, cuestionaron el informe “complaciente” de la auditoría. En particular, apuntaron a ajustes de “saldos iniciales por $ 241.213.863 como consecuencia de una negociación de los saldos mantenidos con ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado) generados en ejercicios anteriores”, indicados en el texto de Kaplan. A criterio de las fuentes, esto hace que los balances, el actual y el anterior, estén “maquillados”.

    “Si ASSE no les compra servicios, se funden”, aseguran. También cuestionan un aumento en $ 140 millones de la tasación del Sanatorio 3, en calle Garibaldi.

    ASSE, que recientemente liquidó con el Casmu una deuda de US$ 15 millones, le compra a la mutualista una base de $ 70 millones de pesos al mes más un monto variable en resonancias, cirugías o tomografías. “Yo preciso vender, pero el día que no (venda a ASSE) achico las estructuras. Sería un problema, pero no quiere decir que desaparezca la institución”, dijo Rodríguez.

    Confidencial

    El martes 19 de marzo, cuando las autoridades del Ministerio de Salud Pública (MSP) fueron al Parlamento a comunicarle a un grupo de legisladores de ambas cámaras sobre la situación del Casmu, entregaron a cada uno un resumen del informe realizado por las dos veedoras designadas. La sesión fue declarada confidencial y se pidió que no quedara registro taquigráfico. Al final del encuentro, se pidió a cada senador y a cada diputado que devolvieran su copia del resumen. Solo quedó una, en sobre lacrado, en la secretaría del Palacio, una práctica inusual.

    Uno de los participantes de la reunión dijo a Búsqueda que allí las autoridades del MSP —la ministra Karina Rando, el subsecretario José Luis Satdjian y Alicia Rossi, presidenta de la Junta Nacional de Salud (Junasa)— hablaron de una situación económica “muy complicada” del que es, con 180.972 afiliados y 7.100 funcionarios médicos y no médicos al 31 de enero, el tercer prestador de salud más grande del país. Mencionaron “problemas de liquidez” para “el primer semestre de este año”, con junio, cuando se pagan los aguinaldos, como el mes clave. También hablaron de “endeudamientos” con “préstamos bancarios y no bancarios” y que “la compra de servicios” por parte de ASSE, el prestador público, es fundamental para que Casmu siga en pie.

    Sin embargo, como una luz de esperanza, agregaron que su situación “no tiene nada que ver con Casa de Galicia”, mutualista intervenida por el gobierno y cerrada por decisión judicial en octubre y diciembre de 2021, respectivamente, cuyo fantasma sobrevuela desde entonces. “Acá no hablaron de intervención ni de cerrar”, agregó.

    De todas formas, estas dos veedoras —designadas por el MSP en diciembre para estudiar el flujo de caja—, sumadas a otros dos que ya estaban ahí trabajando debido al fideicomiso con garantía del Estado que el gobierno le había aprobado en agosto de 2021 por 23 millones de dólares, seguirán monitoreando a la institución.

    Ese día, más temprano, las autoridades del MSP habían presentado el mismo informe a la Directiva del Casmu, encabezada por Rodríguez. También a ellos se les pidió confidencialidad.

    Un mes después, el miércoles 17 de abril, la presidenta de la Junasa volvió a encontrarse con los responsables del prestador. “Esta reunión fue convocada por nosotros porque habíamos quedado en darles un tiempo para que analizaran el informe de las veedoras y nos dieran su respuesta. Eso acordamos cuando se lo entregamos y fue lo que concretamos el miércoles (17)”, se limitó a explicar Rossi a Búsqueda, recordando el carácter “reservado” de ese documento.

    “Solo puedo decir que (las veedoras) están trabajando en el Casmu, se les dio toda la información que habían pedido, hicieron libremente ese informe y como está declarado confidencial no puedo hablar”, señaló por su lado Rodríguez. Y agregó: “Hace unos días le dimos respuesta a la Junasa de cada uno de los puntos que se señalaban como dificultades”.

    En los últimos días el Banco República aprobó un préstamo que permitiría al Casmu afrontar los aguinaldos. “Es un préstamo que se pide desde 2012”, explicaron fuentes del sector. Este es un problema de larga data y que nada hace pensar que se disipe.

    En el escenario complejo que vive la mutualista hay quien acusa al gobierno de querer repetir una historia como la de Casa de Galicia y, por el contrario, quien asegura que el gobierno quiere mantener funcionando a la mutualista, cueste lo que cueste.

    Filtraciones

    El mismo martes 19 de marzo se realizó la asamblea de médicos capitalizadores del Casmu en la que se aprobó la memoria anual y el balance de la institución, auditoría de Kaplan incluida, con 577 votos a favor y 126 abstenciones. No hubo votos negativos. Tampoco se mencionó por parte de la directiva nada de la reunión que había mantenido, horas antes ese mismo día, con las autoridades del MSP respecto al informe de las veedoras.

    “En la asamblea no dijimos nada porque ese no era el tema que se debatía. El estatuto indica que no pueden incluirse temas que no estén en el orden del día. Además, las autoridades (del MSP) habían pedido confidencialidad”, dijo Rodríguez a Búsqueda. Sin embargo, desde la otra vereda cuestionaron esta omisión: “Es grave que esa información se haya ocultado a los socios. No digo que sea ilícito, ¿pero estará bien? ¿Y no hay una complicidad del ministerio con esta falta de transparencia al declarar la confidencialidad?”, dijeron las fuentes opositoras.

    Esa confidencialidad, supuestamente para proteger información “delicada”, se ha vuelto también en contra del Casmu. “Radio pasillo”, como lo definió el propio prestador en un comunicado el 14 de enero, habla del “interés de otras instituciones médicas con hacerse del total o parte de las cápitas”. Esos rumores, según el interlocutor de turno, involucran a otras mutualistas, a autoridades de gobierno e incluso a dirigentes, actuales y pasados, del SMU. El antecedente de Casa de Galicia, que naufragó en un mar de rumores previos mientras en los ámbitos oficiales se mantenía silencio, alimenta esta inquietud.

    Desde Casmu se sostiene que, más allá de que no haya “condiciones técnicas” para justificar una intervención, esta también sería difícil por la magnitud de la mutualista. El 30% de sus afiliados tiene más de 65 años, lo que hace difícil para otro prestador gestionarlos. Ni al gobierno ni a la oposición (eventual futuro gobierno) les conviene agarrar un fierro caliente como repetir en él lo ocurrido en Casa de Galicia. El silencio de los legisladores de todas las tiendas respecto al informe de los veedores, inusual incluso en casos donde se pide confidencialidad, es expresivo.

    Consultado al respecto, Rodríguez eligió emitir un mensaje de firmeza: “Los rumores generan dificultades con proveedores o bancos. Sería bueno que, si alguien tiene algo para decir, lo haga en los ámbitos correspondientes, en las reuniones a las que asistimos. No sirve que alguien los diga sin saber de dónde los saca o cuál es su intención. Mientras tanto, nosotros vamos a seguir pagando los salarios mes a mes como corresponde y los fideicomisos regularmente. Casmu no tiene ninguna chance de cerrar”, subrayó.

    Ciencia, Salud y Ambiente
    2024-05-01T18:18:00