Hasta el momento los negocios reflejan una creciente demanda de vacunos, especialmente de terneras y vaquillonas, entre otras categorías, así como los valores sostenidos.
El precio del novillo gordo se mantiene por encima de los US$ 4 por kilo, y en las categorías de reposición para el campo también hay valores destacados, como sucedió en días pasados cuando el precio promedio de las terneras (US$ 2,55 el kilo) superó al de los terneros (US$ 2,53) en uno de los remates por pantalla.
El factor principal que por lejos incidió en el mercado ganadero y en el negocio cárnico de Uruguay es la fuerte demanda de China, algo que ya se registraba desde años anteriores, pero que en 2019 se afianzó por el impacto de la crisis de la peste porcina africana.
Esa enfermedad está perjudicando a la producción porcina de varios países asiáticos, pero también hay casos en Europa y otras regiones. Por lo que el efecto de esa situación pega por todos lados y en diferentes aspectos.
El caso chino es más elocuente y relevante por el tamaño de la población y la tradición de la nación en cuanto al consumo de ese tipo de carne.
Si bien los analistas y empresarios del sector cárnico consideran que no se sustituye la carne porcina por la de vaca, en los hechos hay un incremento de la demanda de carne vacuna, además de la de cerdo.
Las autoridades sanitarias chinas autorizaron en tiempo récord la habilitación de frigoríficos exportadores de carnes de los países de la región, especialmente de Brasil y Argentina, que aseguran volumen de envíos para atender la situación de demanda.
Y Uruguay, que no tiene una oferta exportable de carne de cerdo, sino que más bien en la última década aumentó las importaciones de ese producto, principalmente desde Brasil, está respondiendo a la demanda china con carne vacuna. Eso es lo que demuestran los datos de exportaciones de carnes de este año del Instituto Nacional de Carnes (Inac), ya que el monto exportado a China llegó a casi US$ 900 millones, lo que representó un aumento de 40% respecto a 2018.
El 64% de la carne vacuna exportada por Uruguay tiene por destino a ese gigante asiático, según datos de Inac.
El ingreso promedio de exportación de la carne bovina alcanzó US$ 3.768 por tonelada, lo que es 5,4% mayor al del año pasado.
Intensa
Es una zafra “intensa y concentrada” en octubre, los remates empezaron “muy bien” y “se vendió la totalidad de los toros” ofertados, lo que es “el principal objetivo de las cabañas”, dijo Zambrano.
Señaló que eso sucedió con “precios respaldados por los valores del mercado de haciendas, tanto de la gorda como la de reposición”.
“Hay un combo entre los valores y la demanda del mercado internacional, sumado a la posibilidad de un crecimiento basado en los campos agrícolas en rotación ganadera y los campos agrícolas marginales que se transformaron en ganaderos de buena productividad”, dijo.
En ese marco es que empresas de perfil agrícola están ingresando al negocio ganadero, mediante la conformación de predios de producción intensiva de vacunos o con rotaciones de cultivos.
Uno de los casos más destacados en ese sentido es el de la empresa Agronegocios del Plata, con seis establecimientos destinados al engorde en corrales, distribuidos en los departamentos de Paysandú, Soriano y Flores. Esa firma y su director, Marcos Guigou, recibieron autorizaciones del Ministerio de Ganadería para la operativa de esos predios, que en conjunto tienen capacidad para poco más de 18.000 reses, además de 9.179 vacunos para su faena destinada a la exportación dentro del cupo 481 de la Unión Europea (Búsqueda Nº 2.021).
Otras firmas graneleras como Garmet y Kilafen también incursionaron en la producción de carne, mediante la combinación de la actividad agrícola con la ganadera.
Kilafen arrendó un establecimiento para el engorde de ganado en corrales ubicados en Durazno.
Los frigoríficos también apuestan a los feedlots como una alternativa para asegurarse de vacunos para su faena, además de aprovechar la oportunidad de negocios que representan algunos mercados de exportación de carne a partir de su alimentación con granos.
Marfrig, la compañía originaria de Brasil que es propietaria de cuatro frigoríficos en Uruguay, tiene el feedlot con mayor capacidad del país ubicado en Río Negro, con una capacidad para 20.000 cabezas. También los frigoríficos de capitales uruguayos Las Piedras y Pando poseen establecimientos de ese tipo.
Pero la tendencia no queda limitada a esos casos, ya que otros frigoríficos están en proceso de tener sus propios corrales o están evaluando esa posibilidad, como es el caso de un frigorífico de Durazno, dijeron a Búsqueda operadores del sector cárnico.
Advirtieron que la producción de carne es un negocio “atractivo”, los valores son “buenos” y las oportunidades en los mercados son variadas.
La industria frigorífica no tiene materia prima y la oferta hay que formarla, considerando que los ciclos ganaderos son largos. Para eso se parían los vientres como lo demuestra el interés por las hembras en los remates y el complemento con la zafra de toros, explicaron.
Consultado sobre algunos cambios en la demanda de vacunos en cuanto a las razas ganaderas, Zambrano comentó que “sigue la tendencia de crecimiento de la raza Aberdeen Angus, tanto en cabañas ganaderas nuevas como su incorporación en el rodeo general, mientras que la raza Hereford y otras se mantienen”.
Despegado
En las semanas recientes la ganadería uruguaya figuró en un lugar destacado entre especialistas del mercado cárnico de la región, debido a que el precio del novillo gordo no solo supera al de los países vecinos sino también al de otros competidores fuertes del mundo, como Australia y Estados Unidos.
“Uruguay tiene más mercados de los que puede atender y está produciendo calidad en todas las categorías ganaderas a partir de pasturas en su mayoría, además de contar con credibilidad en la comercialización y en su estatus sanitario”, justificó Zambrano. Comparó que los países de la región no tienen esas condiciones y poseen otras características diferentes, como Argentina, que consume el 80% de la carne que produce y el resto la exporta, casi al revés que Uruguay.
En ese contexto creció la importación de carne de Brasil y Paraguay para cubrir la falta de oferta de ganado y por el precio de los vacunos.
“Uruguay está totalmente despegado de la región en los valores del novillo gordo, en Paraguay vale US$ 2,80 el kilo, en Argentina US$ 2,40 y en Brasil US$ 2,55, pero en ciertos aspectos no son comparables, porque los argentinos tienen muchos problemas económicos y los brasileños también”, planteó.
Respecto a la importación de ganado en pie de países vecinos, ese empresario consideró que es “algo prácticamente inviable, principalmente por los cuestiones sanitarias y arancelarias, que pondrían en riesgo justamente lo que tiene Uruguay” a favor.
Zambrano precisó que no se debe confundir “precios altos con rentabilidad”, porque los costos internos hacen que esa situación dificulte que los números cierren para los productores.