Aunque se busca un mensaje de unidad, la coalición quedó “quebrada” y con una relación tensa entre Lacalle Pou y Manini

REDACCIÓN  

Algo se “quebró”. Hay un “antes y un después”. “Nada va a ser lo mismo”. Y varias frases más del estilo. Distintos dirigentes del oficialismo entienden que, pese a que Cabildo Abierto decidió quedarse en la coalición multicolor, la relación con el Partido Nacional sufrió un sacudón demasiado fuerte que dejará sus secuelas. El asunto ya venía torcido desde antes de ese vertiginoso viernes 5, cuando el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, le pidió la renuncia a la exministra de Vivienda, Irene Moreira, por la adjudicación directa de un apartamento a una militante de su partido. Las cosas incluso ya estaban mal entre el presidente y el líder de Cabildo, el senador y general retirado Guido Manini Ríos, antes de esa seguidilla de conferencias en las que el cabildante primero desafió a Lacalle Pou a revisar su propio pedido de renuncia a Moreira y después le cuestionó su modelo “personalista y presidencialista de funcionamiento” de la coalición. Y que además le endilgara que su decisión de remover a la ministra estaba “permeada por un ánimo revanchista” contra su partido que “no guarda relación alguna con la pasividad mostrada ante casos graves ocurridos en el último año en altas esferas del gobierno o que involucran a jerarcas de otros partidos de la coalición”. Ya antes de todo esto, en Semana de Turismo, cuando el gobierno se había dado un plazo de espera y discusión para aprobar el proyecto de la reforma de seguridad social, el presidente estaba “furioso” con la actitud de Manini Ríos, que “trancaba” con sus demandas una reforma prioritaria para la administración de Lacalle Pou, dijeron a Búsqueda fuentes políticas.

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