• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Avanza en el Parlamento iniciativa para incorporar la educación emocional en la currícula formal de escuelas y liceos de Uruguay

    Varios colegios privados y escuelas públicas aplican las llamadas “habilidades blandas” basados en la idea de que gestionar las emociones desde la infancia es tan importante para los alumnos como los contenidos académicos

    “Los niños emocionalmente estables están mejor preparados para aprender”. De esa premisa parte el proyecto de ley de un grupo de expertos y colegios privados que plantean incluir en la currícula de enseñanza formal uruguaya la educación emocional a temprana edad —y durante todo el ciclo de formación— en escuelas y liceos de todo el país.

    Esta iniciativa, impulsada por una maestra uruguaya radicada en Barcelona y que apunta a la integración de la educación emocional en la orientación y los contenidos a todo nivel, desde Inicial y Primaria, Secundaria y Técnico Profesional hasta Formación Docente, recibió apoyo “unánime” en el Parlamento.

    El Anteproyecto de Ley de Educación Emocional, al que accedió Búsqueda, sugiere “pequeños ajustes” en la Ley General de Educación (Nº 18.437) de 2008. En rigor, propone la inclusión de la palabra emocional en varios pasajes del articulado de esa ley y aspectos que afectan a estructuras orgánicas ya existentes, de modo que “no implicará dispendios presupuestales” ni la creación de estructuras burocráticas.

    Los promotores de la ley definen a la educación emocional como “un proceso continuo y permanente que busca potenciar el desarrollo emocional como un complemento indispensable del desarrollo cognitivo”, considerando a ambos elementos “esenciales” para la personalidad integral. Y advierten que un descuidado o incorrecto manejo de las emociones “puede arruinar proyectos de vida, desaprovechar talentos”, así como “conducir a la depresión, trastornos alimentarios, agresividad, delincuencia y suicidio”.

    El propósito es que “el desarrollo emocional sea tenido en cuenta como uno de los objetivos orientadores del proceso educativo y que se reconozca como de interés general”. Por eso, se establece la necesidad de incorporar la educación emocional en las políticas y planes de la enseñanza formal y no formal, especialmente desde los niveles iniciales y hasta medio superior. La instrumentación sugerida es a través de la Comisión Coordinadora de la Educación, que integra a varios actores de la enseñanza pública y privada.

    La iniciativa tiene el respaldo de la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep), de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec), de la Universidad de Montevideo y de la Escuela de Psicología Social Uruguay (EPSU), instituciones que integran la comisión de apoyo a la ley. También fue recibida con interés por las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

    A nivel legislativo, la iniciativa avanza en las comisiones de Educación y Cultura de ambas cámaras, según confirmó Búsqueda. Los promotores de la propuesta mantuvieron contactos con el legislador y educador José Carlos Mahía (Frente Amplio), quien respaldó la idea, aunque expresó reparos sobre aspectos constitucionales. No obstante, Mahía remitió el asunto al titular de la Cámara de Representantes, Ope Pasquet (Partido Colorado), para convocar a una “instancia de debate multipartidario y multisectorial” el 11 de agosto en el Palacio Legislativo. Para este evento serán invitados, además de legisladores y autoridades del ámbito educativo, representantes del PIT-CNT y gremios del sector.

    Las emociones se educan

    Los elevados índices de fracaso escolar en Uruguay —seis de cada 10 alumnos desertan del sistema educativo sin terminar la educación media, según datos oficiales—, exigen otras respuestas, según la maestra Carmen Albana Sanz, radicada en Barcelona y coautora del anteproyecto de ley sobre educación emocional, junto con el jurista y ministro del Tribunal de Apelaciones Edgardo Ettlin.

    “¿Qué pasa después con esos jóvenes que abandonaron el sistema educativo…? ¿Y por qué no introducimos en Uruguay la educación emocional para que los chavales se conozcan, aumente su autoestima, la empatía y puedan mejorar sus vidas y los registros?”, plantea esta experta desde España, donde vive desde hace 18 años. Lo que plantea “no es la panacea”, dice, pero también sabe que las dificultades de aprendizaje provocan estados emocionales negativos, como la apatía o la depresión, y que eso está relacionado con deficiencias en el equilibrio emocional y los resultados académicos.

    “Un niño que no está emocionalmente estable, no aprende, como tampoco se aprende con hambre; las emociones también se educan y, por suerte, eso está al alcance de todos”, dice.

    Un menor formado para gestionar sus emociones e impulsividad “entra en equilibrio consigo mismo y con los otros”, y, así, “potencia sus habilidades cognitivas”, explica esta magíster —que está terminando un doctorado en Educación Emocional—, nacida hace 51 años en el Barrio Borro “en situación de extrema pobreza”.

    Se trata de un “importante predictor del éxito en la vida y del bienestar psicológico” de las personas, y es “una respuesta a ciertos comportamientos que no son suficientemente atendidos por la educación formal; como la violencia, el bullying, la ansiedad, la depresión, el coqueteo con las adicciones y el suicidio”, fundamenta. Sanz recibió el premio a la Maestra del Año en Cataluña por la Fundación Jordi Sierra i Fabra, en 2019, por su trabajo en educación emocional, además del reconocimiento a la excelencia educativa por la Fundación Gala; y fue dos veces nominada mejor docente de España.

    En su opinión, “el cambio tiene que empezar por la formación del profesorado”. Considera que la tarea docente es fundamental como agente de salud mental para trabajar en un programa pedagógico estas habilidades. Y si bien reconoce que el sistema educativo uruguayo incluye en su marco curricular los temas socioemocionales, entiende que todavía “no ofrece herramientas claras y sólidas a los educadores”.

    Los jóvenes con un mayor dominio de sus emociones no solo muestran un mejor rendimiento académico sino mejor predisposición para superar adversidades y menor probabilidad de implicarse en comportamientos de riesgo, como el consumo de drogas. Esto último surge de los resultados de estudios publicados por el Grup de Recerca en Orientació Psicopedagògica (GROP) de la Universidad de Barcelona, citados por la autora.

    La otra pandemia

    El auge de la educación emocional encontró eco en Uruguay en los últimos años, sobre todo en el sector privado, pero también en el público. Así es que varias instituciones de enseñanza empezaron a incorporar “herramientas” sobre educación emocional a su currícula. Es el caso de colegios y liceos como el Queen’s School o el Richard Anderson, además de instituciones gratuitas de gestión privada del interior y de centros de la Cuenca de Casavalle, como los de las fundaciones Los Pinos, Sophía o Los Rosales, y el Juan Pablo II, en Artigas, todas instituciones que integran a sus programas las llamadas habilidades blandas o soft skills.

    El Colegio Queen’s School es una de las primeras instituciones que sumó a su currícula la educación emocional en el país y que reformuló su propuesta pedagógica en 2018 para poner foco específico en el aprendizaje socioemocional. Enrique Morrone, director general del colegio, defiende esta medida por entenderla una “habilidad esencial” para formar personas más sanas y ciudadanía.

    “Hoy las emociones tienen tanto peso en la formación de los niños y jóvenes como los contenidos académicos que integran la currícula”, asegura a Búsqueda.

    Morrone entiende que es “clave” enseñar a los futuros maestros y docentes a entender y regular sus propias emociones para que sean capaces de dirigir a los niños y adolescentes en esa tarea. Dice que todo eso se puso a prueba durante la emergencia sanitaria, que la pandemia resultó ser una excusa oportuna para dimensionar la importancia que tienen las emociones: “Quienes estamos en cargos directivos tuvimos que brindar contención emocional a todos los equipos docentes y no docentes para enfrentar un contexto desconocido. Todo eso nos llevó a un nivel de estrés sin precedente; muchos docentes se fueron quebrando y las secuelas más grandes las estamos empezando a visualizar recién hoy”.

    “Ahora empieza la otra pandemia… La pandemia silenciosa, que nos trae un montón de casos de depresión y de situaciones atadas a otros problemas a nivel emocional. Porque nadie estaba preparado para enfrentarse a ese estrés tan extremo”, afirma. La pandemia también obligó a “regular las expectativas de logros académicos, para que se ajustaran a las realidades de las familias y de los niños, y así evitar que sus trayectorias se desarmaran y se perdieran en el camino, en una situación de mucho miedo”, agrega.

    Por eso entiende que la educación emocional es tan práctica y necesaria como lo es la formación técnica. No alcanza con enseñar lengua, matemáticas o robótica, opina Morrone, porque “comprender y manejar las emociones es igual de importante para la vida y más cuando la personalidad y el carácter están en etapas de formación”.

    La dimensión afectiva es fundamental en el aprendizaje, coincide Martín Rebour, gerente de formación del Ceibal, plan que integra la Red Global de Aprendizajes, una iniciativa de colaboración internacional que pone énfasis no solo en la integración de nuevas tecnologías y herramientas de aprendizaje, sino en cómo los niños aprenden y trabajan en pensamiento crítico, comunicación, trabajo colaborativo, creatividad, ciudadanía y carácter.

    Más de 10.000 profesores y maestros han sido capacitados sobre educación emocional en talleres gratuitos en los últimos años a través de la Universidad de Montevideo y del Plan Ceibal.

    Por todo esto, los expertos en el área consideran relevante que se procese un cambio en la currícula de enseñanza para introducir la gestión emocional en el aprendizaje en todo el sistema educativo para el desarrollo de niños y jóvenes emocionalmente sanos. En palabras de la maestra Sanz, para hacerles ver a los niños que son tenidos en cuenta, que se los escucha y que, además, se los comprende.

    Información Nacional
    2022-06-29T20:33:00

    // Leer el objeto desde localStorage