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    martes 11 de junio de 2024

    Aviones caza italianos: la opción de la Fuerza Aérea para equiparse contra el narcotráfico

    El Ministerio de Defensa y la FAU enviarán una misión para conocer la aeronave M-346FA de la empresa Leonardo; la decisión de adquirirlos depende del presidente

    En la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) el pedido permanece tan vigente como el 1 de marzo de 2020: la institución necesita aviones de combate más modernos para tonificar una flota que está desactualizada para combatir el narcotráfico aéreo que atraviesa las fronteras del país. La espera ya superó los cuatro años y, aunque desde la Torre Ejecutiva las señales políticas son moderadas, la Fuerza Aérea intenta avanzar en la adquisición de nuevo equipamiento. Para eso viajará a Italia una misión oficial, junto con miembros del Ministerio de Defensa Nacional, que estudiará el ofrecimiento de una de las aeronaves más promocionadas por la empresa Leonardo.

    “Con la finalidad de obtener nuevas plataformas aéreas es que la fuerza asesora al mando para una posible toma de decisión del poder político. Se enviará a Italia una comisión oficial idónea sobre el tema”, informó a Búsqueda el comandante en jefe de la FAU, Luis Heber de León.

    El avión de interés es el Aermacchi M-346FA, un caza ligero de múltiples funciones cuya primera variante ingresó al mercado en 2015 y que se puede utilizar para entrenamiento de pilotos de combate, ataque aéreo, reconocimiento, designación de objetivos y guerra electrónica. Está equipado con un radar multimodo y el identificador Friend or Foe (IFF, por sus siglas en inglés), un sistema criptográfico que distingue aeronaves de vehículos enemigos. “Proporciona a una fuerza aérea la máxima similitud, flexibilidad operativa y capacidades avanzadas. Disponible para una amplia variedad de armas aire-aire y aire-tierra y varias cargas externas, incluyendo vainas por cañones, reconocimiento, designación de objetivos o de guerra electrónica”, señala la empresa Leonardo en la presentación de la aeronave.

    El costo por unidad del M-346FA es de aproximadamente US$ 25 millones. Nigeria cerró en 2021 un acuerdo con Leonardo por 24 aviones a un precio de US$ 30 millones, en un contrato más amplio que alcanza casi US$ 1.000 millones en total al incluir, entre otras cosas, apoyo logístico por 25 años. Además de Nigeria, las Fuerzas Armadas de Italia, Grecia, Israel, Polonia, Catar, Singapur y Turkmenistán tienen a la aeronave dentro de su flota.

    La posibilidad de la compra por parte de Uruguay se planteó con la participación directa del Estado italiano, que es parcialmente propietario de la empresa Leonardo a través del Ministerio de Economía y Finanzas, que posee cerca de un 30% de las acciones.

    En 2020 el sitio especializado Pucará Defensa había informado del ofrecimiento del M-346FA a Uruguay. En 2022 el mismo sitio entrevistó a Francesco Moliterni, vicepresidente senior comercial y jefe del Área Latinoamérica de Leonardo, quien destacó la polivalencia y la relación costo-beneficio como las ventajas que el avión presenta para los países latinoamericanos. “Lo consideramos como una opción particularmente en línea con los requisitos de la región, un área donde muchas fuerzas aéreas deben mejorar sus capacidades operativas con la adquisición de flotas de combate modernas, pero también, deben proporcionar el flujo adecuado de pilotos para operarlos”, señaló.

    Leonardo, una de las líderes europeas en la industria de seguridad y defensa, ya intentó acceder al mercado uruguayo con el Alenia C-27J, un avión de transporte táctico medio ofrecido al actual gobierno y también al anterior, del Frente Amplio. En 2020 se decidió desechar esa opción y comprar dos Hércules C-130H a España. También presentó ofertas de sistemas de interceptación y comunicación al Ministerio del Interior.

    Una vez que se cerró la adquisición de los Hércules, la FAU ha analizado técnicamente distintas aeronaves de combate que se consideran “adecuadas para la operación de defensa aérea del Uruguay”, explicó De León. Entre ellas estuvieron el arYak-130, un avión de ataque ligero introducido al mercado en 2010 por la empresa rusa Yakovlev; el L-15 Falcon, una aeronave supersónica operativa desde 2008 por la china Hongdu, y el L-39NG, en actividad desde 2018 y a cargo del fabricante de aviones checo Aero Vodochody. En abril del año pasado el entonces ministro de Defensa, Javier García, viajó a Brasil para mantener negociaciones por el EMB 314 Super Tucano, fabricado por la brasileña Embraer y en servicio desde 2003. El portal InfoDefensa informó que la compra finalmente fue descartada.

    “Hasta el momento se están evaluando diferentes propuestas ofrecidas por varios países, Italia es uno de tantos. Junto con esta propuesta italiana existen otras similares de diferentes países que oportunamente también serán evaluadas. La compra de aeronaves va a ser una decisión política”, afirmó De León a Búsqueda. Días atrás el ministro de Defensa, Armando Castaingdebat, también remarcó que la adquisición de los aviones de combate dependerá del presidente Luis Lacalle Pou. “Sobre los aviones de guerra se están manteniendo contactos. Hasta ahora, se han hecho los estudios y hay que tomar una definición”, dijo el miércoles 10 ante la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.

    La Fuerza Aérea dispone actualmente del A-37 Dragonfly, un avión biplaza de combate introducido en 1967 por la estadounidense Cessna. Está en servicio en Uruguay desde hace casi 50 años y es considerado por la FAU un avión de combate veterano con amplias dificultades para permanecer operativo. En 2017 se reemplazaron los asientos eyectables en seis de esas aeronaves por US$ 5 millones. “La instalación de los noveles asientos es una medida provisional que prolongará el ciclo de vida de estos venerables aviones. De lo contrario se retirarían de servicio”, argumentó entonces un documento técnico de la FAU. Además del Dragonfly, está en servicio el monoplaza PC-7U Turbo Trainer de la suiza Pilatus, mundialmente activo desde 1978.

    “Como especialistas en la materia, con preocupación vemos que las capacidades de combate de la Fuerza Aérea se han reducido peligrosamente en las últimas tres décadas, llegando a un nivel crítico en la actualidad, en donde están comprometidas las funciones principales que tenemos como fuerza armada”, dijo en julio del año pasado Pedro Cardeillac, director de Secretaría de la FAU. Entonces era comandante de la Brigada Aérea II de Durazno, donde operan los Dragonfly, y criticó el estado de la flota durante el 83er aniversario de la brigada, con la presencia de García y Lacalle Pou. “Gran parte de las sustancias estupefacientes que ingresan al país lo hacen por vía aérea. Si tuviéramos una disuasión creíble, sin dudas que estos transgresores analizarían más detenidamente la opción de usar nuestro espacio aéreo”, añadió.

    Información Nacional
    2024-04-24T19:11:00