Agro.
Las precipitaciones tendieron a normalizarse en el segundo trimestre, lo que favoreció el crecimiento de las pasturas y permitió recuperar el nivel de las aguadas para los animales.
Eso siguió a un fenómeno de déficit hídrico en los meses previos que afectó los cultivos de verano, principalmente la cosecha de soja, cuya producción cayó casi 60% en relación con la zafra anterior. Según el informe de situación realizado por el Instituto Plan Agropecuario (para el período 15 de abril al 15 de junio), el cultivo de esa oleaginosa alcanzó 1.100 kilos por hectárea, en promedio, de los más bajos de los últimos años; los peores rendimientos fueron de 400 kilos por hectárea y los mejores de 2.800.
Las áreas cultivadas con trigo y cebada aumentaron, de acuerdo con la información preliminar recogida por ese instituto.
Respecto a la ganadería los datos disponibles son acotados.
El Plan Agropecuario indicó que el estado de los animales fue medio-bajo, en términos generales, por los factores climáticos.
En abril aumentó la cantidad de cabezas de vacunos exportados “en pie”, pero en mayo la evolución fue la opuesta al comparar con los mismos meses de 2017, surge de datos del Ministerio de Ganadería.
Por otro lado, los productores ganaderos enviaron menos bovinos (11%) para su faena en los frigoríficos, aunque hubo un aumento de 32% en el caso de los ovinos, según estadísticas del Instituto Nacional de Carnes.
En la lechería la situación continuó siendo difícil, puesto que el déficit hídrico del verano afectó las reservas forrajeras. A pesar de eso, la remisión de leche a las plantas industriales aumentó 8,5%, conforme con datos del Instituto Nacional de la Leche.
Los problemas se vieron en toda la cadena, ya que algunas industrias enfrentan un alto endeudamiento y conflictividad sindical. El caso más notorio es de la sanducera Pili, que tras una larga agonía la semana pasada se presentó a concurso de acreedores.
Industria.
Sin incluir la refinación de petróleo que realiza Ancap, la producción fabril bajó 1,5%, informó el Instituto Nacional de Estadísticas el lunes 13. Incorporando la actividad de La Teja, el sector se expandió 20,9% debido a que se compara con meses de 2017 en los que la planta estuvo parada por tareas de mantenimiento.
La mitad de las ramas industriales redujeron su volumen físico de producción, como “Alimentos y bebidas” (4,2%), “Sustancias y productos químicos” (4,8%), “Construcción de maquinaria” (26,6%), “Otros equipos de transporte” (37%) y “Muebles y otras industrias” (31,6%). La otra mitad aumentó su actividad: “Textiles” (7,9%), “Prendas de vestir” (5,6%), “Madera y sus productos” (12,6%), “Minerales no metálicos” (24%), “Instrumentos médicos, ópticos y de precisión” (13,2%) y “Autos, remolques y semirremolques” (44,8%).
En tanto, las horas trabajadas y el personal ocupado en el promedio del sector industrial siguieron reduciéndose en el segundo trimestre (5% ambos).
Construcción.
Los datos relevados sobre este sector son contradictorios.
Por un lado, las ventas de acero y cemento para el mercado interno se mantuvieron, dijeron fuentes del sector. Por otro, los materiales que venden las barracas para arreglos de menor porte crecieron 9%, informó la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) en la encuesta de ventas difundida ayer, miércoles 15.
Una encuesta realizada en junio a 71 empresas mostró que estaban operando por debajo del 70% de su capacidad de producción, informó el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción. Asimismo, los últimos datos de personal ocupado informados por la cámara del sector, correspondientes a mayo, revelaron una caída de 2.200 respecto al mismo mes de 2017.
Comercio.
En un contexto de mayor cautela de los consumidores, aumento del precio del dólar, desaceleración del crédito y una menor afluencia de turistas desde el exterior, la actividad comercial creció, en general, aunque no todos los giros.
Las ventas del comercio minorista tuvieron un “moderado” crecimiento, aunque algunos rubros continuaron exhibiendo un “desempeño negativo”, señaló la CNCS. “Persiste un escenario con restricciones a nivel de la demanda interna”, si bien la Copa Mundial de Fútbol dinamizó la venta de electrodomésticos —en especial televisores— y de viajes comercializados por las agencias.
El turismo receptivo dio al comercio un empuje menor que el año pasado. En efecto, llegaron menos visitantes (baja de 17%), a la vez que su gasto total cayó 12% en términos reales, calculó Búsqueda a partir de datos oficiales.
Electricidad y gas.
La producción de electricidad disminuyó 1% en abril-junio, informó UTE. Eso fue, principalmente, porque cayó la generación en las represas (19%), ya que creció la térmica (49%), la eólica (27%) y la fotovoltaica (113%).
En tanto, la demanda de gas natural en la capital aumentó 9%, según datos de Montevideo Gas.
Transporte y comunicaciones.
La evolución de la producción en estos rubros fue dispar.
En el transporte por carretera, algunas empresas informaron que crecieron las cargas de mercadería importada (13%) y con destino al exterior (17%).
La actividad ferroviaria cayó 33%, de acuerdo con los datos del tráfico de AFE. A su vez, las toneladas por kilómetro en el modo ferroviario disminuyeron 16% y los ingresos de esa empresa estatal lo hicieron 2%.
La actividad en las principales terminales portuarias del país se redujo, según estadísticas de la Administración Nacional de Puertos. En Montevideo, hubo 6% menos arribos de buques y cayeron 18% los teus —unidad de medida de contenedores— movilizados. En Nueva Palmira la retracción fue mayor: 48% en el caso de la carga canalizada por esa terminal, principalmente por la disminución de la producción de soja.
En ambos puertos descendió la mercadería en tránsito desde Paraguay hacia terceros países, debido a los problemas de capacidad que el año pasado tuvieron algunos operadores para manejar la carga proveniente de la hidrovía. A eso se sumó la política de incentivos que los puertos argentinos están practicando para atraer más negocios.
A la terminal de Colonia llegaron menos buques (11%) y también disminuyó el arribo de pasajeros (9%).
El transporte colectivo en Montevideo mantuvo su actividad, según surge de la venta de boletos —se emitieron 66,8 millones— informada por las compañías de ómnibus.
En comunicaciones, la principal empresa del sector, Antel, no proporciona datos recientes, lo que impide analizar en profundidad cómo evolucionó esta actividad. Algunas compañías de telefonía móvil informaron que mantuvieron su facturación en términos reales.
El servicio postal mostró datos contradictorios: los envíos tipo carta disminuyeron 1,3% y los pequeños paquetes certificados aumentaron 1,4%, según El Correo estatal.
Otros servicios.
El desempeño fue dispar en los servicios financieros y otros relevados.
La actividad bancaria más tradicional, de captación de depósitos y concesión de créditos, registró un descenso cuando se analizan los stocks en dólares a partir de estadísticas que publica el BCU.
En el sector de seguros, la venta de pólizas se contrajo 7,3% en términos reales si se considera todo el mercado, aunque prácticamente se mantuvo (–0,2%) si se analizan únicamente las ramas en competencia, que son todas, salvo accidentes de trabajo y vida previsional. Según un análisis de la gremial del las compañías privadas, aumentó el volumen de pólizas de vida (5,9%), transporte (23%), robo (14%) e incendio (1%). En contrapartida, bajó la emisión de seguros de automóviles (4%), rurales (22%), ingeniería (6%) y crédito (9%), entre otros. También hubo una caída (23,3%) en las pólizas previsionales del Banco de Seguros del Estado por el impacto de la ley de los “cincuentones”, dijeron fuentes del sector.
Mientras, los servicios de escrituración se habrían expandido; eso sugiere el crecimiento tanto de la recaudación por venta de timbres (18%) como del papel notarial que usan los escribanos (3%). Sin embargo, los aportes previsionales que realizan esos profesionales —montepío— disminuyeron levemente (1%), informó la Caja Notarial.