En 2019 todas las entidades dieron ganancias, mientras bajó el stock de préstamos del sistema y crecieron los depósitos
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAdemás del giro en la política monetaria en Estados Unidos (EE.UU.) —la expectativa de una suba de tasas de interés que se frustró—, el negocio de los bancos en Uruguay enfrentó factores de incertidumbre domésticos: la economía siguió estancada y el mercado laboral deteriorado, junto con la incertidumbre de una elección que acabó con el ciclo del Frente Amplio en el poder. De todos modos, todas las instituciones bancarias —públicas y privadas— dieron ganancias en 2019.
De cara al 2020, los ejecutivos bancarios consultados por Búsqueda son optimistas; proyectan una mejoría en su negocio, en parte porque esperan cierta reactivación de la economía y un clima de negocios más favorable.
Los datos de cada entidad al cierre del año pasado fueron difundidos en los últimos días por el Banco Central (BCU), aunque siguen sin publicarse los del estatal Banco República (BROU), el mayor del sistema. Eso impide hacer un análisis con las cifras del conjunto del sector bancario.
En una entrevista con Búsqueda, el presidente del BROU, Jorge Polgar, había adelantado que la institución creció en patrimonio y tuvo ganancias récord, que rondaron los US$ 500 millones (Nº 2.054). Fue un año “muy positivo en materia de utilidades, incorporación de nuevos clientes y crecimiento de la utilización de los servicios del banco, en particular a través de e-BROU”, su plataforma digital, complementó en diálogo esta semana.
El otro banco estatal, el Hipotecario, ganó unos US$ 80 millones, aunque cerró el 2019 con un stock de préstamos y depósitos más chico que en diciembre de 2018, según las cifras informadas.
Los nueve bancos privados dieron ganancias e Itaú fue el que tuvo el mejor resultado expresado en dólares (US$ 147 millones) calculado por Búsqueda. Su director de Banca Minorista y Marketing, Carlos Ham, dijo que el desempeño fue “bueno” y por encima de lo presupuestado. Le siguieron Santander (US$ 116 millones) y BBVA (US$ 46 millones). Incluso dio ganancias —US$ 200.000— la filial del Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela, que en sus primeros años había dado pérdidas. Fuentes de la entidad aludieron a ese resultado como “equilibrado”, en un ejercicio “marcado por una reducción general de la actividad” a raíz de la sanción aplicada por el gobierno de EE.UU. en marzo de 2019.
En conjunto, los bancos privados ganaron US$ 360 millones en 2019, frente a los US$ 283 millones del ejercicio anterior.
Algunos ejecutivos prefieren comentar los números en pesos corrientes o constantes —quitando el efecto de la inflación— antes que en dólares, porque la variación de su cotización (una suba en 2019) afecta el análisis.
La reducción —en dólares— de la cartera de préstamos se dio en todos los bancos privados, salvo Itaú. Medido en pesos, el desempeño fue heterogéneo.
“Fue un año que registró mucha volatilidad a nivel internacional; incluso, al comienzo se previó una suba de tasas internacionales y finalmente terminaron disminuyendo. De todas formas, los bancos aprendimos a acompañar los ciclos y en el caso de Santander, nos trazamos como objetivo reforzar nuestra estrategia de negocio, caracterizada por ser universal y atender a todos los segmentos. El negocio de la banca es cada vez más dinámico y no podemos permanecer rígidos si queremos ser más productivos”, dijeron desde esa entidad.
En el caso de Santander, los créditos vigentes bajaron en algo más de US$ 100 millones, si bien su stock (US$ 2.901 millones) fue el mayor entre los privados.
“Los créditos en moneda local en el sistema crecieron levemente por encima de la inflación. En Santander registramos un crecimiento cercano al 20% nominal, un poco por encima de la media. Estamos conformes con el comportamiento dada la coyuntura económica”, dijeron voceros de esa institución.
En valores reales (constantes), la cartera en pesos de Scotiabank creció cerca del 1%, un porcentaje que Luis Álvarez, su vicepresidente y director financiero, consideró “aceptable, teniendo en cuenta que además se logra sin un incremento de la morosidad”.
En términos generales, para esa institución el 2019 fue un año “positivo”, evaluó. “Si bien desde el punto de vista económico-financiero el banco sigue siendo rentable y obteniendo resultados positivos, los mayores logros se pueden observar desde otras ópticas”, dijo ese ejecutivo. Por un lado, Scotiabank se ha “consolidado” en el camino de ir brindando cada día a sus clientes una “experiencia digital, sin perder el contacto personal” a través de la red de sucursales. Por otro, destacó el “apoyo” dado a las pequeñas y medianas empresas clientas, que son un “pilar de la estrategia comercial del banco, aun en un entorno macroeconómico muy desafiante como es el que ha tenido el país en los últimos años”.
Heritage tuvo una leve reducción en el stock de créditos que su gerenta general, Graciela Reybaud, explicó por una “cautela de muchos clientes en virtud del contexto macroeconómico” que “llevó a tomar menos deuda”.
Desde Bandes remarcaron que en su cartera bruta de préstamos hubo un comportamiento diverso entre los segmentos; hablaron de una “estabilidad” para referirse a la baja de 5% en familias y una caída de 19% entre empresas. Considerando nuevas concesiones y renovaciones, ese banco tuvo 5.318 y 34.597 en uno y otro segmento, en el caso de las empresas principalmente en líneas relacionadas con satisfacer necesidades de capital de giro, corto plazo, y leasing en unidades indexadas a la inflación.
La morosidad aumentó, en general, pero a un ritmo más lento del que venía teniendo.
El pedido de refinanciación o alargamiento de plazos por parte de las empresas creció en algunos casos puntuales, informó el vicepresidente de Scotiabank, sin que sea un aspecto preocupante. Algo similar se dio en Itaú, aseguró Ham. En Heritage esa tendencia fue algo más generalizada, que Reybaud asoció a “períodos de baja del ciclo económico, sumado a las complejidades presentadas a nivel del comercio regional y también internacional”.
Entre los sectores de actividad con mayores dificultades durante el año pasado, algunos ejecutivos bancarios mencionaron la construcción, el comercio, el arrocero y los frigoríficos.
Mientras la demanda por préstamo se mantenía débil, en general los bancos privados continuaron captando dinero de sus clientes, pese a que pagan tasas relativamente bajas o nulas en el caso de las modalidades de cuenta más utilizadas (cajas de ahorro). A fin de diciembre pasado las nueve instituciones tenían US$ 14.866 millones en depósitos, unos US$ 475 millones más que un año atrás.
Solo en Bandes, BBVA, Nación Argentina y Citibank hubo más retiros que nuevos depósitos, al comparar esos períodos.
Desde Santander destacaron un buen crecimiento en las cuentas en moneda extranjera, cercano a 9%, influido por el pasaje de algunos clientes a dólares. En pesos, el crecimiento fue algo menor.
Álvarez, de Scotiabank, también consideró positivo el aumento de casi 4,5% —sin considerar los efectos de la variación del tipo de cambio.
Para este año “están dadas las condiciones para continuar exhibiendo un desempeño positivo en estos aspectos”, declaró Polgar a Búsqueda. También estará la posibilidad de incrementar la participación del BROU en el mercado de tarjetas de crédito y de los préstamos al consumo, especialmente a trabajadores, aseguró.
Entre los ejecutivos de los bancos privados consultados, algunos aludieron a la expectativa de una mejora en el clima de inversiones que termine dinamizando su negocio, si bien se mantienen atentos a las decisiones que tomará el gobierno que asumirá el 1º de marzo.
En Santander apuestan a “ciertas inversiones ya confirmadas y algunos proyectos que también podrían materializarse” para “visualizar una mejora”.
“Para el 2020 prevemos ingresos a la baja producto de los niveles de tasas internacionales —se espera que, en promedio, sean menores que en 2019—, lo que nos obliga a poner el foco en los costos”, dijo Ham, de Itaú.
Desde Scotiabank, Álvarez expresó “confianza en una mejora de la situación en general”. Y dijo que el banco continuará invirtiendo para poder brindar “la calidad de servicio que el mundo de hoy requiere”.
Heritage también es optimista. Su gerenta espera que se “fortalezca la tendencia de crecimiento ya dada en 2019 y con mejoras por un clima de inversiones más positivo según recientes encuestas”.