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    Bancos ponen en contexto su negocio: recesión, competitividad “muy deteriorada” y “temperatura” electoral en ascenso

    Bajándole la cortina al 2022, entre marzo y la última semana de abril los bancos llevaron a sus accionistas los números junto con los informes de gestión de un ejercicio que tuvo, en general, mayor tamaño de negocio pero menos ganancias que en el anterior. Algunas de las memorias aludieron al proceso recesivo en el que entró la economía uruguaya en el segundo semestre por la sequía y a la “muy deteriorada” competitividad exportadora. Y con la discreción de los banqueros, una institución también se refirió al marco político y presagió un 2023 con más “temperatura” al encenderse el fuego electoral.

    Para los bancos privados, que reportan a dueños europeos, norteamericanos y sudamericanos, la asamblea de accionistas es, habitualmente, un trámite con la pasión de los escribanos realizado por intermedio de representantes. Ya sea en sus sedes en Ciudad Vieja, el Centro o en el World Trade Center (WTC) del Buceo —hacia donde ha migrado parte de la actividad financiera en los últimos tiempos—, a lo sumo en una hora y media se agotan los temas del orden del día y queda labrada el acta con la aprobación del balance, la memoria y, eventualmente, el reparto de dividendos o algún otro asunto administrativo.

    En el Banco República, una entidad pública, el “balance general” se votó en una sesión del Directorio de febrero pero todavía no se publicó su memoria anual. Hasta comienzos de esta semana tampoco lo habían hecho la sucursal de Citibank ni la de Nación Argentina.

    Las memorias anuales son elaboradas con distintos formatos y extensiones. Algunos bancos también entregan informes de gestión o cartas del presidente o del directorio. En estos documentos, además de exponer los números de la propia entidad y repasar acciones tomadas —en un caso, de “redimensionamiento”—, se estila presentar el marco internacional y el de la economía local en el año del ejercicio. Todo con una redacción típicamente corporativa.

    Recesión y fraudes

    El relato que se pone en manos de los accionistas suele resaltar los logros en términos del negocio.

    El BBVA destacó que en el ejercicio pasado siguió aumentando su clientela —que superó los 241.000 particulares— e incorporó 35.900 nuevos usuarios en sus canales no presenciales, un fenómeno de digitalización de la actividad que también creció en varias otras instituciones. Sin embargo, la filial uruguaya de ese banco español redujo su stock de préstamos, así como de depósitos, “en un contexto de incremento de las tasas internacionales y escasa retribución” para las cuentas en moneda extranjera en la plaza local. De todos modos, logró mayores ganancias que en 2021.

    En su memoria anual, aprobada en la asamblea efectuada el 27 de abril, BBVA hizo algunas referencias al entorno en Uruguay para el 2023: “Se aguarda un enlentecimiento en el ritmo de crecimiento de los precios, lo cual se trasladaría a reducciones en las tasas de política monetaria. En un año donde se comienzan a delinear estrategias políticas de cara a las elecciones de 2024, se prevé un año con mayor ‘temperatura’ en las discusiones de los diferentes temas de la sociedad, máxime tomando en cuenta algunos proyectos de ley de gran importancia como el de la reforma de la seguridad social”.

    Los accionistas de Itaú Uruguay también aprobaron la memoria y el balance el 27 de abril pasado. La entidad captó más depósitos y aumentó el volumen de préstamos, si bien sus utilidades netas en 2022 ($ 1.839 millones) fueron 42% menores que las de 2021, afectadas por la apreciación del peso uruguayo.

    En el documento el banco repasó que, en setiembre, por primera vez hizo una emisión de deuda subordinada por US$ 200 millones para “fortalecer sus índices de capital regulatorio” y tratar de consolidar el proceso de crecimiento orgánico del negocio.

    Bajo el apartado “evaluación de riesgos”, Itaú mencionó el problema de los fraudes digitales a clientes, que vienen en aumento en todo el sistema financiero uruguayo. Eso, contó, llevó a la institución a intensificar las campañas de concientización y a la adopción de mayores medidas de seguridad, incorporando por ejemplo un software “de última generación”, y actualizó procesos para asegurar la generación de “alertas tempranas” de ese tipo de delitos.

    En una hora de asamblea, en la mañana del 28 de abril los representantes de los accionistas de Santander Uruguay aprobaron el balance del año pasado.

    La memoria de esa filial enmarca la evolución del negocio en el contexto económico de Uruguay. Señaló la caída del Producto Bruto Interno (PBI o PIB) registrada en la segunda mitad de 2022, ocurrida por los “impactos negativos asociados a la sequía”, que determinó “reducciones significativas en la actividad agropecuaria (también afectada por una menor actividad en el complejo cárnico) y en el sector de energía eléctrica”. Subrayó que también en “varios otros sectores predominó una tónica recesiva”.

    Agregó que hubo una caída de las exportaciones y aludió a la depreciación del peso ante el dólar. Según Santander, eso “acentuó aún más el deterioro de precios relativos que viene registrando Uruguay desde hace varios años con los países vecinos. También se revirtió la mejora de competitividad que se había generado durante 2020 y 2021 frente a otras referencias relevantes para nuestro país, como Australia, Nueva Zelanda y China”.

    Sobre el negocio en sí, evaluó que a pesar del crecimiento del volumen “la rentabilidad del sistema bancario volvió a resentirse en 2022”: el resultado neto conjunto rondó los US$ 480 millones, unos US$ 120 millones menos que en el ejercicio de 2021.

    Sin embargo, Santander fue de los bancos que incrementó sus ganancias (US$ 109 millones) en comparación con el ejercicio anterior (US$ 79 millones). Eso se produjo por el aumento en los ingresos, “gastos controlados” y un “ahorro en previsiones” por incobrabilidad, ya que “la calidad de la cartera sigue mostrando una buena foto, es sana”. Su indicador de morosidad fue 1,3%.

    Para el ejercicio en curso ese banco apuesta a un “crecimiento sólido” del negocio.

    También Scotiabank se refirió al asunto de la competitividad en una “carta del Directorio”. Allí señaló que, como en otros países, Uruguay registró un repunte de la inflación anual —a casi 10% en setiembre— y, con “precios de exportación muy altos durante gran parte del año y una política monetaria más restrictiva”, el tipo de cambio en 2022 cayó “significativamente” (10,3%), una magnitud que no se veía hace “más de una década”. Dado que el peso uruguayo fue “de las pocas monedas que se apreció frente al dólar”, la “competitividad en precios con otros países siguió muy deteriorada. A modo de ejemplo, el tipo de cambio real con Argentina permaneció en torno a 40% por debajo del promedio histórico”.

    Cuando se redactó su memoria todavía no se conocía la medición oficial del PBI al cierre del año pasado, que arrojó un crecimiento promedio de 4,9%. Por eso Scotia alude a las “últimas estimaciones”, que apuntaban a una expansión de 5,5%, aunque gran parte se daría por el “efecto arrastre (estadístico)” de la recuperación de la economía en 2021.

    Acerca de la actividad del sistema bancario en su conjunto, esa entidad de origen canadiense ponderó el “crecimiento destacado” del volumen de negocios en 2022. Pero las instituciones no ganaron tanto como en 2021, ante un “cierto deterioro del margen por servicios” y menores utilidades por diferencias de cambio, que fueron contrarrestados por una mejora del margen financiero y pérdidas operativas. De todos modos, al referirse a sus propios números, Scotiabank consideró el 2022 como “un año de despegue” gracias a algunos nuevos productos y ciertas decisiones comerciales.

    Además de aprobar el balance, en su asamblea del 27 de abril se designó como nuevo director a Daniel Kennedy, un canadiense con carrera dentro del grupo en plazas como Puerto Rico y Chile.

    Por su lado, HSBC celebró en la memoria el “significativo cambio en la performance y el posicionamiento” que logró durante el ejercicio pasado a partir de una estrategia orientada a crecer en el segmento de clientes de ingresos medios y altos, así como de empresas medianas de alta transaccionalidad. Ganó casi US$ 20 millones, un monto “significativamente mayor” que en el ejercicio previo (US$ 12,4 millones), resaltó.

    En su informe se explayó en el análisis de la coyuntura económica. Uruguay entró en “recesión técnica” en el segundo semestre, ya que el sector externo “fue perdiendo dinamismo a medida que el escenario internacional y regional se deterioraba”, a la vez que aflojó el empuje de la inversión para construir la planta de UPM 2 y surgió el problema de la sequía.

    Para HSBC, en 2023 y 2024 Uruguay registraría una desaceleración económica y sus “motores del crecimiento cambiarán”; la demanda interna “deberá recuperar protagonismo”.

    El banco habló también del asunto de los precios relativos frente a los vecinos. La diferencia se ubica “en los niveles más elevados de los últimos 20 años”, y si bien el país ha logrado “desacoplarse, al menos parcialmente”, en particular de Argentina, la inestabilidad económica de la región “sigue impactando sobre la economía uruguaya”. Identificó tres canales de transmisión: menores flujos de turismo receptivo, ya que Uruguay “resulta muy caro para los visitantes argentinos”; el daño al comercio de frontera y más contrabando; y un encarecimiento relativo de las exportaciones uruguayas que compiten con bienes de la región en terceros mercados.

    Su asamblea tuvo lugar el 27 de abril en su nueva sede central en el complejo del WTC, a donde se mudó en noviembre.

    Banque Heritage aprobó en marzo el balance y la memoria del 2022. Destacó el crecimiento que tuvo su negocio y señaló la expectativa de seguir por ese camino este año. Para eso se apoyará en un desembolso inicial de US$ 8 millones, en el marco de un acuerdo de asociación estratégica con DEG, subsidiaria del KFW Bank de Alemania, suscrito a fines de 2021.

    Lograr ganancias ha sido un desafío para el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), una sociedad uruguaya perteneciente al Estado venezolano que se instaló en tiempos de amistad entre el entonces gobierno frenteamplista y el chavismo. En 2022 las utilidades fueron de apenas US$ 270.000.

    En su informe de gestión indicó que dirigió sus “esfuerzos a mantener la actividad mientras diseñaba un nuevo “plan estratégico”, aprobado en el segundo semestre, que tuvo como uno de sus ejes el “redimensionamiento del banco”. En este marco, el nivel de actividad de la filial se “mantuvo estable”, si bien desde setiembre logró un “leve aumento del stock de créditos al sector no financiero, revirtiendo la caída que estaba aconteciendo los primeros meses del año”. Según Bandes, la economía uruguaya crecerá 2,5% en promedio este año.

    Economía
    2023-05-10T19:06:00