La inflación está desalineada respecto de lo que espera el gobierno, pero se encuentra en un nivel “razonable” y en una “zona de confort” para los uruguayos, sostuvo el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara.
La inflación está desalineada respecto de lo que espera el gobierno, pero se encuentra en un nivel “razonable” y en una “zona de confort” para los uruguayos, sostuvo el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEse jerarca reflexionó en torno al comportamiento de los precios minoristas en una entrevista publicada el jueves 13 por la agencia de noticias “uy.press” bajo el título “El banquero de la izquierda”.
La inflación es la suba generalizada de los precios de los bienes y servicios. “Está controlada; está un poco por encima de lo que desearíamos como rango objetivo”, afirmó Bergara.
En los doce meses cerrados en agosto, el alza de precios al consumo fue 7,88% en la medición del Instituto Nacional de Estadística. Dicho guarismo excede el nivel establecido como objetivo por el equipo económico de gobierno, que es de entre 4% y 6% para este año y también para 2013.
Sobre ese objetivo, Bergara aclaró que se trata de “una orientación de políticas y uno tiene que ser creíble en cuanto a que hace una política que apunta a ese rango. La inflación puede estar un poco por encima si hay factores que lo explican; por ejemplo: altos precios internacionales, alta demanda doméstica en un país que viene creciendo muy fuerte durante siete u ocho años. En ese caso es razonable que la inflación esté uno o dos puntos por encima del objetivo. Malo sería si estuviéramos con la inflación alta en un contexto de recesión y bajos precios internacionales. Ahí habría una inconsistencia de política”. E insistió: “Vemos con atención el tema, nos preocupa —es uno de los mandatos del Banco Central mantener la inflación bajo control—, pero entendiendo la situación y el contexto al estar con la inflación bajo control, aunque sea un poquito por encima del rango objetivo, no nos genera desesperación”.
Para el jerarca bancocentralista, la “sociedad uruguaya convive muy razonablemente con niveles de inflación del 5 al 7 u 8%. Tampoco hay una demanda en el sentido de que la gente esté dispuesta a un esfuerzo grande en otras áreas para que la inflación caiga al 3%. Estamos en una especie de zona de confort”.
Remarcó que la historia de los últimos setenta años en Uruguay es de “inflaciones del 40, 60, 80 o 100%” y contrastó eso con los registros de un solo dígito de aumento del costo de vida que se dio en la última década, y con la excepción de 2003. “Antes la gente se despreocupaba de la inflación; o se la veía en oposición al crecimiento o el empleo. Ahora está claro que tener inflación alta es malo. Ese es un aprendizaje cultural de la sociedad. Hoy se produce un desvío de un uno y medio por ciento por encima del rango objetivo y se convierte en un tema de discusión pública. Eso es positivo, porque es una señal de que la gente incorporó que tener inflación fuera de control es negativo. La inflación es el impuesto más regresivo que hay; lo pagan los pobres”, señaló.
El Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), que años atrás presidió el actual ministro de Economía, Fernando Lorenzo, advirtió en un análisis difundido el lunes 17, que la inflación tendencial —que indica el comportamiento de mediano y largo plazo de esta variable— se ubicó en 9,3% en los doce meses finalizados en agosto. “Este registro ratifica la existencia de firmes presiones inflacionarias, que descartan el cumplimiento de las metas” tanto para este año como el próximo.
De cara a la reunión del Comité de Política Monetaria del BCU que está prevista para fines de este mes, el Cinve entiende que lo conveniente sería que la tasa de referencia fuera mantenida en 8,75% anual. “Es así que la moderación de las presiones inflacionarias debería provenir de la mesura en los incrementos salariales y la política fiscal sin esperar” por la monetaria, ya que esta “tiene muy poco margen de maniobra” sin que implique “costos indeseados”.
Según las proyecciones de ese centro de investigación y consultoría, la inflación en todo 2012 será de 8,2% y se moderará en 2013 (7,2%).
Bergara habló también sobre el negocio bancario en Uruguay, que está supervisado por la institución que preside.
Según su visión, la salida de entidades que se produjo en años recientes obedeció a “movimientos estratégicos”, sobre todo a partir de la crisis financiera internacional de 2008. “No hubo retiros de bancos por problemas de la plaza uruguaya. Más bien ha habido cambios de manos, que muchas veces responden a operaciones globales, como por ejemplo lo que fue Santander comprando a ABN-Amro o BBVA, que adquirió Crédit Agricole. (...) Scotia Bank compró el Nuevo Banco Comercial. Ahora hay otras operaciones en curso que aún no se han formalizado”, señaló, aludiendo al acuerdo al que llegó HSBC para vender su negocio en Uruguay al grupo Gilinski de Colombia y Lloyds por Banque Heritage.
“En ningún caso es que alguien diga: Uruguay no me sirve, me voy”, enfatizó.
“Sí, hay dificultades de rentabilidad en el sistema bancario hoy. La rentabilidad no es elevada, la regulación obviamente hace que se obligue a limitar la toma de riesgos y por lo tanto los bancos expanden de a poco su negocio. También hay elementos culturales desde el lado de los bancos: avanzan con muchísima cautela”, afirmó.
Bergara se explayó sobre el aspecto regulatorio y la comparó con la existente en 2002, cuando el sistema bancario uruguayo enfrentó una corrida de depósitos y otros problemas. A su entender, las diferencias son “infinitas. La tónica regulatoria ha cambiado sustancialmente; hoy tenemos bancos bien regulados, al nivel de las mejores prácticas internacionales e implementando, en muchos casos, elementos a la vanguardia a nivel global. Sobre todo en materia anticíclica y macro prudencial. También todos los indicadores que pueden implicar riesgos en el sistema bancario hoy muestran guarismos tranquilizadores. En términos de capital y de solvencia los bancos hoy tienen esencialmente el doble del capital requerido; en materia de liquidez el guarismo está en el 50%; la morosidad es muy baja —en el orden del 2%— y está muy contenida”. Además, dijo, la evolución de créditos y depósitos en la plaza uruguaya “es saludable, aun en las turbulencias del mundo y la región”, y los niveles de dolarización se han reducido, sobre todo en los préstamos.