La logística es compleja. Hay que “reservar” dirigentes, lo que implica que no puedan participar en las internas del 2024 para sí postularse en las elecciones departamentales del año siguiente. Tiene que crearse un lema nuevo para que los socios voten juntos. Y, sobre todo, es necesario contemplar las realidades distintas de los departamentos para poder obtener los mejores resultados sin que queden demasiadas heridas. Pese a las dificultades que implicará, los principales dirigentes del oficialismo comenzaron las negociaciones para conformar coaliciones en la mayor cantidad de departamentos posibles y así aumentar sus chances de ganarle al Frente Amplio.
El avance es mucho más lento de lo que muchos dirigentes desean, especialmente quienes tienen intenciones de competir en las elecciones departamentales o municipales y viven en departamentos en los que la lucha con el Frente Amplio promete ser cabeza a cabeza y el pleito suele definirse por unos pocos votos.
El miércoles 9 en el Palacio Legislativo, un encuentro formal entre representantes del oficialismo buscó dar un paso más en el tema y decidió instalar una mesa de trabajo que incluye una representación de todos los partidos de la coalición.
En la reunión del miércoles 9 se exploró la necesidad de implementar un lema nuevo en vez de utilizar uno de los ya existentes, una condición que Cabildo Abierto había dejado clara desde hace meses. Los dirigentes conversaron sobre la posibilidad de tener en cuenta la votación de octubre de 2024 como elemento para dirimir y ponderar posibles candidaturas de cara a mayo de 2025. También manejaron el nombre que podría tener el futuro lema a crearse: la Coalición Republicana, pero no fue una propuesta concreta, sino una mención al pasar en el encuentro.
La discusión mayor, hasta ahora, es en qué departamentos debería llevarse a cabo la coalición departamental. “Aspiramos a hacer la coalición en menos de 20 departamentos, pero en más de 18”, le dijo a fines de 2022 el ministro de Turismo, el colorado Tabaré Viera, al secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, para dejar en claro que las intenciones de su partido era llevar la coalición a todo el país.
“Tenemos que tener la capacidad de mirar lejos. Sabemos que la realidad de cada departamento es distinta, pero la idea es que no nos miremos el ombligo porque este es un instrumento que llegó para quedarse”, dijo a Búsqueda uno de los negociadores nacionalistas, el diputado y exintendente de Flores Armando Castaingdebat.
La propuesta de llevar la coalición a todo el país a nivel departamental es compartida por Cabildo Abierto y también por el Partido Independiente. Para los liderados por el senador Guido Manini Ríos, el principal requisito era que no se utilizara uno de los lemas ya existentes, como se hizo en Montevideo durante las departamentales de 2020, cuando la coalición compareció bajo el paraguas del Partido Independiente, en apoyo a la candidatura de la hoy precandidata nacionalista Laura Raffo.
Los cabildantes, no obstante, no se desvelan con concretar la coalición en todo el país, pero sí buscan que su partido tenga un candidato en todos los departamentos en los que haya acuerdo. El Partido Independiente, por su parte, cree que la coalición debería adaptarse a la realidad local de cada departamento y no se cierra a fórmulas genéricas, sino que está abierto a estudiar la posibilidad de una candidatura única en algún departamento o también que se utilicen lemas existentes, si la coyuntura lo amerita.
Tanto en el Partido Colorado como en el Partido Independiente hay un elemento que es clave en el intercambio: la posibilidad de habilitar el voto cruzado entre las elecciones departamentales y municipales, que son simultáneas. Esto permitiría votar por un candidato de un partido a la intendencia y a la junta departamental, y por otro al alcalde y a los concejos municipales. Los colorados buscan poner este elemento arriba de la mesa de negociación, junto con los departamentos en los que habría acuerdo.
Como el tercer nivel de gobierno no está reglamentado constitucionalmente, los colorados sostienen que la posibilidad de establecer el voto cruzado a nivel departamental y municipal podría realizarse a través de una resolución de la Corte Electoral. Esto fue impulsado por el Partido Independiente en 2014, y contó con el respaldo del presidente de la Corte Electoral, José Arocena, y de los dos ministros colorados, pero tanto los representantes del Frente Amplio como del Partido Nacional votaron en contra.
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Con estos elementos arriba de la mesa, el Partido Nacional le realizó una primera devolución a la propuesta colorada de llevar la coalición a los 19 departamentos, pero con una lista más corta. Los blancos incluyeron una nómina de siete: a Montevideo, que ya tuvo coalición en las últimas dos elecciones departamentales, se le suman Canelones, Rocha, Río Negro, Paysandú, Salto y Rivera.
La propuesta nacionalista no convence al Partido Colorado, que aspira a que la nómina incluya otros departamentos. De hecho, los colorados no están dispuestos a ceder Rivera, el único que gobiernan de forma ininterrumpida desde 1995, si los blancos no amplían la lista a otros departamentos. La propuesta nacionalista cayó mal en el resto de la coalición. “Son unos vivos”, dijo un dirigente de uno de los partidos menores, que reclamó “generosidad” para lograr los acuerdos.
La realidad de la coalición es muy disímil según la zona que se analice. En departamentos como Flores, San José, Tacuarembó, Durazno o Cerro Largo, la principal contienda suele darse a la interna del Partido Nacional, mientras que el litoral ambienta una disputa más pareja entre los partidos de la coalición y el Frente Amplio.
En Montevideo y Canelones, en cambio, la predominancia de la izquierda hace ineludible la alianza si es que los integrantes de la coalición quieren volver al poder. En 2025, el Frente Amplio cumplirá 35 años de gobierno ininterrumpido en la capital y 20 años en territorio canario.
Aprovechando la ausencia de la figura de Laura Raffo, ahora precandidata presidenciable nacionalista, los colorados buscan posicionarse como alternativa de la oposición en la capital, pero en los sectores del partido hay diferencias acerca de si posicionar un posible candidato ahora o luego de las internas.
En Canelones la diferencia principal es entre los blancos con el resto de la coalición. Los nacionalistas han votado mucho más que el resto de sus socios en las últimas elecciones, y ahora debaten si no es buena idea presentar más de un candidato propio a la intendencia, en caso de que dupliquen a sus socios en las próximas elecciones nacionales. Cada lema puede presentar hasta tres candidatos a una intendencia, por lo que una doble presentación nacionalista dejaría a colorados o cabildantes sin la posibilidad de presentar un postulante propio.
A fines de julio, una reunión de legisladores nacionalistas del departamento buscó definir los puntos generales. El diputado nacionalista Alfonso Lereté dijo a Búsqueda que es necesario avanzar en un denominador programático, otro electoral y un criterio para la reserva de nombres.
En Salto, uno de los departamentos donde toda la coalición considera indispensable una alianza, ya hay un acuerdo entre los dos principales referentes del Partido Nacional y Colorado: el presidente de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande, Carlos Albisu, y el senador y exintendente Germán Coutinho, que se presentarán juntos a las elecciones.
Si bien Paysandú estaba en la nómina inicial de departamentos que el Partido Nacional está dispuesto a negociar, la inclusión molestó a su intendente, Nicolás Olivera.
“Estas cosas no se resuelven en Montevideo”, dijo a Búsqueda Olivera. Y enfatizó que cada departamento debe evaluar la posibilidad de presentarse a las elecciones como una coalición “en función de su realidad”.
“Es lugar a lugar. Se tiene que analizar la correlación de fuerzas de cada partido. Las coaliciones terminan siendo acuerdo o coaliciones de hecho”, argumentó, y puso como ejemplo su propia experiencia en Paysandú. Olivera dijo que le “rechina” la posibilidad de un nuevo lema partidario para competir en algunos departamentos. “Hay que ver las formas y el fondo. Wilson siempre decía: ‘Lo importante no es ganar, sino que valga la pena’”.
Algunos dirigentes también barajan la posibilidad de que en otros departamentos existan “acuerdos” puntuales entre partidos o sectores, como ocurrió en algunos departamentos durante 2020, sin que eso implique comparecer como coalición con un lema común.