Los Bonos Globales en dólares se mantuvieron en los últimos días en torno a máximos en el año; son valores que algunos operadores ven “caros” y que no se condicen con los fundamentos de la economía uruguaya.
Los Bonos Globales en dólares se mantuvieron en los últimos días en torno a máximos en el año; son valores que algunos operadores ven “caros” y que no se condicen con los fundamentos de la economía uruguaya.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Global que vence en 2027 (uno de los más operados) cotizó cerca de 106%, un valor que no registraba desde inicios del año pasado.
A medida que los precios suben, baja el rendimiento que pagan a quien los posee. La diferencia o spread entre ese retorno con el que dan los títulos soberanos estadounidenses a similar plazo siguió en torno a 1,5% anual, según República AFAP; eso indica el “riesgo país” de Uruguay. Son mínimos en el año.
“Ese spread ha venido bajando. Pero 150 puntos básicos está por debajo del promedio de los últimos cinco años. Debería haber una corrección en el precio de los bonos. Porque los fundamentos de la economía uruguaya causan alguna preocupación: los datos de crecimiento son magros y podríamos entrar en un año levemente recesivo, y el déficit fiscal no se va a arreglar este año”, analizó Diego Rodríguez, del escritorio de bolsa Gastón Bengochea.
En ese contexto, algunos inversores han comenzado a apostar por activos de fuera de la región. El mes pasado vencieron dos Bonos del Tesoro, lo que, además de presionar al alza a los Bonos Globales con vencimientos a corto plazo, se volcaron hacia papeles latinoamericanos de empresas estatales o similares. Algunos también compraron bonos estadounidenses, que pagan un interés cercano al 2,5%. “Son tasas como para mantener la liquidez en el corto plazo”, explicó Rodríguez a Búsqueda.
En esos rendimientos impactan las noticias acerca de la dirección que pueda tomar la política monetaria de Estados Unidos (EE.UU.). Ayer, miércoles 10, se divulgaron las actas de la última reunión de su banco central federado que abrieron la posibilidad de que las tasas suban o bajen, dependiendo de los datos que surjan de la economía. “Varios” de sus miembros señalaron que podrían “cambiar en cualquier dirección” sus apreciaciones con respecto al rumbo que debe tomar la política monetaria “basado en la información obtenida y otros acontecimientos”, señala el documento. Esta semana se conoció, por ejemplo, que la cantidad de puestos de trabajo creados en marzo superó las expectativas de los analistas, y la tasa de desempleo se mantuvo por debajo de 4%.
Por ahora, la mayoría de los agentes del mercado espera que las tasas de interés de referencia en EE.UU. sigan en el nivel actual (entre 2,25% y 2,5%). Sin embargo, cada vez son más los que anticipan una baja para fin de año: 40% considera que descenderán un cuarto de punto porcentual, frente a 45% que estima una estabilidad.
Por su parte, el Banco Central Europeo decidió esta semana mantener sus tasas de interés. En este sentido, la calificadora Standard & Poor’s adelantó que la perspectiva de tasas bajas en el mundo habría “calmado” la aversión que existía entre los inversores por activos de mercados emergentes, como los de América Latina. Esa confianza, además, se veía “reforzada” por las buenas perspectivas para las negociaciones entre EE.UU. y China por cuestiones comerciales.
Los inversores siguen también de cerca las novedades con respecto a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).
Ayer, la primera ministra Theresa May elevó a sus pares europeos una propuesta para atrasar hasta fines de junio el denominado Brexit. Una prórroga permitiría al Parlamento británico aprobar algún tipo de acuerdo y lograr una salida negociada.
Por ahora, el efecto financiero de este dilatado proceso se ha reflejado en el precio de la libra, y no tanto en la Bolsa de Londres, que en las últimas jornadas cerró con estabilidad o leves pérdidas. Es que buena parte de las empresas instaladas en ese centro financiero aguardan una resolución para determinar si siguen adelante —o no— con sus planes de mudanza a otros países europeos. El de ayer era el segundo aplazamiento del proceso bajo consideración, luego de que la UE permitiera una prórroga de dos semanas (hasta mañana, viernes 12).
En el mercado local, ayer se emitió el Fideicomiso Bosques del Uruguay IV administrado por Agroempresa Forestal. Tuvo una demanda de US$ 479 millones, para US$ 330 millones que se habían ofrecido; se proyecta una tasa de retorno de 7,67% para estos certificados de participación a 20 años de plazo.
La empresa utilizará el dinero obtenido en la compra de campos para la explotación de bosques de pino y eucaliptos en Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres. Dichos predios forestales pertenecían al fondo de inversión de la Universidad de Harvard (Búsqueda Nº 1.999).
Varias administradoras de ahorro previsionales (AFAP) se habían mostrado interesadas en la operación. Se trató de una de las emisiones más grandes en las bolsas locales, muy cerca del hito del Fondo de Deuda para Infraestructura que lanzó en 2016 la CAF-Banco de Desarrollo para América Latina por US$ 350 millones (que tuvo una segunda versión por US$ 500 millones).