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Después de varios discos en solitario, Neil Young volvió a convocar a sus muchachos de Crazy Horse, lo cual refuerza el interés de Colorado, el cuadragésimo disco del viejo cowboy de Ontario. Publicado por Reprise Records el octubre pasado, fue bautizado en honor al estado donde —tras siete años— el cantautor canadiense se reunió con el Caballo Loco, en el estudio In The Clouds, en un pueblo de las Rocosas. En vez del histórico guitarrista Frank Poncho Sampedro, en las seis cuerdas está Nils Logfren, un caballero con la escarapela de haber integrado la primera formación de Crazy Horse, 45 años atrás.
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En las diez canciones, grabadas con la banda tocando a pleno, predomina un aire calmo y rústico, un sonido crudo y descarnado. Basta oír, por caso, Help Me Lose My Mind, con su riff de solo dos acordes que se abre paso con todo el aplomo que la canción demanda. Sobrio y contundente como siempre, a sus 74 años y con varias nanas a cuestas, Young conserva dignamente su voz aguda, de caudal algo más débil, obvio, pero sin carraspeos ni problemas de afinación.
Hay que escuchar la belleza de acorde que los vejetes armonizan en la desoladora Green Is Blue, que expresa su acentuado sentir ecologista. Así relata el incendio forestal que destruyó su casa, en California: Escuchamos las llamadas de alerta / Y las ignoramos / Vimos el clima cambiar / Incendios e inundaciones / Hubo mucho que no hicimos. También la desesperada Shut It Down impone la emergencia ambiental, con Neil a los gritos: Gente tratando de salvar a la tierra / De una horrible muerte/ Tienen que hacer caer el sistema completo / Apáguenlo y constrúyanlo desde cero / Trabajen para la eternidad. Y en She Showed Love, cuando tras encenderse el tan ruidoso como noble motor de las violas de Crazy Horse, el viejo remite a un clásico: la hermosa After the Gold Rush: He visto viejos hombres blancos tratando de matar a la madre naturaleza/ Ella me mostró amor.
En Olden Days, la lógica melancolía de quien ya conoce bastante sobre el transcurrir del tiempo y el alto precio que se paga al asistir al velorio de un amigo: Estoy viviendo en los viejos tiempos / He encontrado amigos a lo largo del camino / Algunos están conmigo ahora / Mientras otros han desaparecido. Pero también están Milky Way y I Do para demostrar que la gratitud y el espíritu contemplativo contagian hasta a los viejos rockeros.