Con este discurso, Cabildo Abierto instauró “una nueva forma de hacer política” en Uruguay, considerada “disruptiva” y “populista”, en la medida en que “desafía al sistema político en su conjunto” y a su vez “pugna por la representación del pueblo”, que ejerce “principalmente contra el Frente Amplio”, al resignificar algunos principios y símbolos de la izquierda. Esto destaca la politóloga Rossanna González en su tesis de Maestría de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Udelar), que partió de una pregunta inicial motivada por aquellas afirmaciones de Radaelli recogidas por Búsqueda.
El tribunal que evaluó la tesis estuvo integrado por Constanza Moreira (tutora; también exsenadora frenteamplista) y Julián González Scandizzi (ambos de la Facultad de Ciencias Sociales), Javier Franzé (Universidad Complutense de Madrid) y Julián Melo (Universidad Nacional de San Martín, de Buenos Aires).
La tesis incluye el discurso de los referentes de Cabildo Abierto en sus primeros tres años de vida política, comprendiendo el período que va desde marzo y abril de 2019 –momento en el que el partido y su líder se lanzan a la política electoral– hasta mayo de 2022, cuando se realiza el Segundo Congreso Nacional cabildante, como parte de la coalición desde hace más de dos años y una vez aprobadas las principales leyes del gobierno de Luis Lacalle Pou.
Operando sobre “algo ya roto”
La pregunta guía del trabajo académico giró en torno a si la forma de hacer política de Cabildo Abierto podía ser conceptualizada en términos formales como “populista”.
“La respuesta es sí”, aseguró a Búsqueda su autora. González argumentó que el discurso cabildante “contiene todos los elementos constitutivos que otorgan su especificidad” y añadió que a este modelo se lo ha llamado “derechas alternativas” u “otras derechas”. Se explica al “analizarlo como una lógica política populista”, agregó la politóloga, que para elaborar su tesis recurrió a “la Teoría Política del Discurso”, “la Teoría de la Hegemonía” y al concepto de populismo del filósofo y teórico político argentino Ernesto Laclau, fallecido en 2014.
Según la experta, “en Uruguay se vive un momento populista”, que se cristaliza a partir de la “exitosa” irrupción de Manini Ríos y de Cabildo Abierto –varios de cuyos principales dirigentes provienen de la “familia militar”– en la política nacional, a partir de la elección de 2019, debido a su caudal electoral (11,5% de los votos, cuarta fuerza política nacional); esto posibilitó el triunfo de la coalición gobernante y lo posicionó como “un actor fundamental” para el mantenimiento de la coalición.
“El éxito de la lógica de ruptura del momento populista se basa en canalizar la frustración y el descontento popular con la clase política gobernante centrada en el Frente Amplio, luego de 15 años de gobierno”, y prometer “una solidaridad entre todas las demandas que se sienten excluidas por el sistema, construyendo una frontera –‘un ellos y un nosotros’– y una nueva promesa de plenitud”.
Para la académica, Cabildo Abierto logró convocar a votantes del Partido Nacional, principalmente al voto ruralista, dentro del movimiento Un Solo Uruguay, y disputarle el electorado del Movimiento de Participación Popular en barrios de la capital y zonas del interior; dentro del Partido Colorado su apoyo estaría dado por simpatizantes del bordaberrerismo. “No podemos sostener que Cabildo Abierto recoja un voto de clase o ideológico propiamente dicho”, puntualizó.
Así es que el nuevo partido “desestabilizó la hegemonía política dominante”, apuntó González, al explicar que “rompe con el clásico alineamiento entre izquierda y derecha en la lucha política, e introduce la tensión entre la clase y el pueblo como sujeto político”.
“El populismo no es la crisis, sino que opera sobre algo ya roto”, completó la politóloga. “Contra la tendencia de privilegiar el consenso, las políticas de Estado y lo políticamente correcto en Uruguay, hay que tener en cuenta que la sociedad está dividida –más allá de grietas o no– y que el descontento cuando queda huérfano por una crisis de representación lleva al éxito creciente de los populismos de derecha”, añadió.
Esta idea es desarrollada en un contexto político, académico y mediático que remite al término populismo casi exclusivamente a su “conceptualización peyorativa”, basado en la idea generalizada de que “el populismo no tiene cabida en Uruguay”.
“Manini es el orden y es Artigas”
Del análisis discursivo surge que Cabildo “le disputa la representación del pueblo al Frente Amplio” y que “el principal significante flotante” en esa disputa con la izquierda es “el artiguismo”.
Al desafiar al Frente en su hegemonía, según la autora, Cabildo “tuvo que jugar el juego político, pagando el precio de parecérsele en aspectos socioeconómicos”, y “generando una nueva explicación de los males que aquejan a los más frágiles”.
En ese juego, el partido de Manini Ríos resignificó “el ideario artiguista”, presentándose “en contraposición a las élites y al capitalismo global”, y en su estrategia “logró una mayor legitimidad en su proximidad al pueblo”, señaló la autora. Y ese discurso partió de “una figura militar asociada a la derecha y al ruralismo”, aunque trascendía ese ámbito y desafiaba al sistema de partidos hegemónico, porque “los corría tanto por izquierda como por derecha”, dijo.
González aludió a otros tópicos del discurso cabildante, como el “antiglobalismo” y la cruzada contra “la nueva agenda de derechos”, aparte de sus cuestionamientos a la justicia y al sistema político.
Pero, además, la formación cabildante “coloca al Ejército como una institución política patriótica nacional, una institución total”; esto es, como “el único portador de toda la nación, a diferencia de los partidos que la fragmentan y segregan al pueblo”.
Y entre “los principales núcleos nodales del discurso cabildante” destacan las referencias al orden (“Se acabó el recreo” fue el lema de campaña). “De acuerdo a su discurso, Manini es el orden y es Artigas”, sostuvo la politóloga.
“Al igual que Artigas, que, según Manini, representa a lo nacional y popular y es caracterizado por él como un insubordinado ideológico, contra el orden ideológico imperante de la época”, el propio líder cabildante “se catapulta a la carrera política mediante un acto de insubordinación al poder político y a la ideología que estaba engañando al pueblo”.
Como sea, la irrupción de Cabildo presenta “un desafío doble, no solo de contenidos, sino principalmente en la forma de hacer política, ya que surge en un sistema altamente institucionalizado”, insistió la autora, y afirmó que esa formación “es un desafío para todo el sistema de partidos, incluso para sí mismo”. Cabildo “pone a prueba la capacidad de respuesta y adaptación” de todo el arco político y entonces “la pelea por la identificación popular, por la lucha hegemónica, es clave”.
“La dinámica política del populismo depende de la reproducción de la frontera interna”, remarcó la politóloga y contó que por eso Cabildo “se comporta como oposición incluso dentro del gobierno”. También dijo que Uruguay tiene que “mirar mucho más a la región y a algunos procesos europeos” –en particular el español, sostuvo–, para entender su coyuntura y futuro político.