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El principal cambio en la estructura sectorial de las exportaciones de América Latina y el Caribe en las últimas dos décadas fue el aumento de casi 10 puntos porcentuales en la participación de los bienes primarios (de 27% a 36%), que estuvo acompañado de una caída en el peso de las manufacturas de baja y alta tecnología. Al menos en parte, Uruguay también vivió ese fenómeno.
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En 1999-2001, el 38,7% de las exportaciones de mercaderías uruguayas eran bienes primarios, una proporción que saltó al 58,1% en 2019-2021. En contrapartida, aumentó el peso de los envíos al mundo de manufacturas basadas en recursos naturales (de 21.4% a 27%). El resto correspondió a productos industriales más sofisticados que tuvieron una evolución disímil según su grado de incorporación tecnológica: crecieron de 6,3% a 11,8% los de “baja tecnología”, cayeron de 6,3% a 1,7% los de “media” y aumentaron levemente de 1,7% a 2,3% los de “alta”.
En el trienio analizado más reciente, las carnes (40%), la madera en bruto (14%), los preparados de cereales (5%), los productos de plástico (4%) y los farmacéuticos (3%) representaban prácticamente dos terceras partes de las exportaciones de bienes desde Uruguay, analizó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en un informe de perspectivas para el comercio internacional de la región que lleva como subtítulo acorde con los que muestran esos números: El desafío de dinamizar las exportaciones manufactureras.
La relativa primarización del comercio es una realidad al menos para el promedio de los países latinoamericanos y caribeños. El aumento de la participación de los bienes primarios en las exportaciones de bienes primarios fue “especialmente pronunciado en América del Sur”, de casi 17 puntos porcentuales, para llegar a representar el 58% del total, al tiempo que bajó el peso de las cuatro categorías de manufacturas. En Centroamérica se dio la tendencia opuesta, si bien allí las manufacturas de baja tecnología son actualmente su principal segmento exportador (27% del total), en gran medida por los envíos del sector de las confecciones.
Las exportaciones regionales de manufacturas están altamente concentradas en cuanto a su procedencia, y tanto a inicios del presente siglo como en la actualidad, México y Brasil representan cerca de tres cuartas partes del total.
En cuanto a los rubros, en 2000-2002 el principal sector exportador de manufacturas de la región era el de maquinarias y aparatos eléctricos, con casi un cuarto del total, seguido del automotor (18%) y el de química y farmacia (10%). En el trienio 2019-2021, automotores y sus piezas y partes se ubicó en el primer lugar, con el 20% de las exportaciones regionales de manufacturas, seguido del de maquinarias y aparatos eléctricos (19%). Alimentos, bebidas y tabaco pasaron a ocupar el tercer lugar, con el 13%. Pero si se excluye a México, la distribución sectorial de las exportaciones de manufacturas cambia notablemente y el principal rubro pasa a ser el de alimentos, bebidas y tabaco (24%), seguido por el de metales y productos de metal (16%), ambos vinculados al procesamiento de recursos naturales en América del Sur. En cambio, los sectores automotor y electrónico dejan de figurar entre los sectores más relevantes, de los que México es un fuerte exportador.
Potencial
Como parte del estudio, presentado en enero, los especialistas de la Cepal hicieron un ejercicio de estimación del comercio intrarregional potencial de manufacturas para 13 países sobre los que se pudo obtener datos completos acerca de sus exportaciones, desglosados por grandes sectores económicos, entre 2010 y 2021. En el caso de Uruguay, las ventas fueron por US$ 1.548 millones en promedio entre 2019 y 2021, cuando el potencial fue de US$ 2.475 millones, una brecha de US$ 927 millones (37,5%).
En todos los países analizados se constató una brecha “considerable”, de entre 33% (El Salvador) y 46% (Argentina) entre el valor de las exportaciones concretadas y las potenciales. En promedio, el nivel de las ventas se ubicó para el trienio más reciente analizado 38% por debajo del monto predicho por el modelo, lo que en términos absolutos implicó que se habrían dejado de exportar alrededor de US$ 58.000 millones anuales, dadas las estructuras productivas y exportadoras existentes.
Como conclusión, el documento señala que, en conjunto, América Latina y el Caribe exhiben un “desempeño exportador poco dinámico en el ámbito de las manufacturas”, salvo México. “La región solo es un actor relevante a nivel mundial en las industrias automotriz y de alimentos, bebidas y tabaco y, en ambas, su capacidad exportadora se concentra en las economías” más grandes, afirma.
Agrega que, actualmente, los principales actores de la economía mundial están implementando iniciativas de política industrial orientadas a desarrollar la capacidad manufacturera en sectores estratégicos como el farmacéutico, el de los microprocesadores y la electromovilidad. “En el caso de América Latina y el Caribe, parece claro que, por sí solas, las señales del mercado no serán suficientes para revertir el rezago exportador en el ámbito de las manufacturas. Así pues, la necesidad de una política de fomento productivo no está en discusión, sino más bien sus características, objetivos e instrumentos”, enfatiza la Cepal.