“Cientos de extranjeros vinieron a pasar la pandemia, en busca de calidad de vida y a trabajar desde acá. Tenemos consultas de inversión y cinco o seis proyectos de urbanización importantes —motivados por la ampliación de las exoneraciones tributarias— que empezaron a entrar con planes de fraccionamiento, en barrios en José Ignacio, la zona del Centro de Convenciones, La Barra de Manantiales, en el balneario Buenos Aires. Pero mucha gente de la construcción todavía está sin trabajo. No hay que generar expectativa, soy optimista a largo plazo y pragmático en el corto, con obras que van a ir avanzando”, declaró Antía a Búsqueda.
“No veo que este año haya un aumento del personal ocupado; va a ser una foto muy parecida al 2020, con un promedio de entre 3.500 y 4.000 trabajadores. Las obras se van terminando y lo que se sume servirá para mantener el actual nivel. El panorama no está sencillo, hay que mirar los números fríos; estamos como en una meseta y cayendo. Esa es la realidad”, señaló por su parte Gustavo Robayna, secretario general de la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este.
Apuntó que enero es de los meses con menor actividad y ocupación en el sector. Estimó que unos 3.000 obreros están ocupados actualmente.
Desde Punta Ballena hasta el puente ondulado de La Barra están en construcción 27 desarrollos inmobiliarios (con oferta de apartamentos a la venta o edificios recién terminados), según el 16º relevamiento de la consultora argentina Reporte Inmobiliario realizado en diciembre y cuyos resultados se presentaron en un evento virtual el jueves 14. Los precios de venta cayeron 7,66% en promedio, en relación al año anterior, y reflejan, con oscilaciones año a año, un estancamiento a lo largo de la última década, agrega.
Menos área
Según las estadísticas de la Intendencia de Maldonado, en 2020 se redujo la cantidad de edificaciones finalizadas (con certificado de “final de obra”) y el área comprendida. En todo el año pasado, la comuna emitió 1.109 certificados por una superficie total de 361.153 metros cuadrados. Eso fue 12% y 17% respectivamente menos que en 2019, año en que también habían disminuido la cantidad de obras finalizadas y el metraje asociado en relación al 2018 (4% y 10%).
A su vez, en 2020 cayeron 60% los metros cuadrados autorizados por la administración de Antía, que en noviembre asumió su segundo período consecutivo. El jerarca también estuvo al frente de la comuna entre 2001 y 2005.
En todo el año pasado se aprobaron permisos de construcción por 212.257 metros cuadrados, el dato más bajo desde 2004 según una comparación histórica proporcionada por la Intendencia. En relación al 2019, con una superficie aprobada de 531.710 metros cuadrados, el 2020 también fue el peor año del período en el que Antía aprobó desgravaciones impositivas a nivel departamental, flexibilizaciones normativas urbanísticas y exoneraciones de contribuciones inmobiliarias para aquellas propiedades que estaban a estrenar pero no habían podido ser vendidas.

El segundo gobierno de Tabaré Vázquez también promovió la inversión en construcción inmobiliaria en todo el país (que puede obtener la declaratoria de interés nacional con los beneficios asociados de exoneración de Renta, IVA, Patrimonio, etc.) y, adicionalmente, dio ventajas impositivas para las obras de gran dimensión, que amplió la administración de Luis Lacalle Pou. Esas condiciones generaron una “onda de presentación” de proyectos que en el último quinquenio sumaron más de dos millones de metros cuadrados en permisos aprobados en todo Maldonado y que significaban una inversión privada superior a los US$ 4.500 millones, destacó Antía. “Esa fue una movida fuerte de inversión, sin tener que hacer una vía férrea; está bien, no pagan impuestos, pero después empiezan a pagar, y el edificio no se lo pueden llevar y hay que mantenerlo”, apuntó.
El jefe departamental explicó que “mucha” obra aprobada está empezando y recibió la confirmación de los grandes proyectos anunciados, pero que estaban “en la nebulosa si arrancaban o no” por el contexto de la pandemia, como las autorizaciones para operar un casino, compra de tierra y demás. Se refirió al hotel del grupo Cipriani (donde estaba el emblemático San Rafael), que si bien se hará en etapas —comenzará construyendo uno de los tres edificios que tenía el plan original—, abarcará unos 188.000 metros cuadrados de construcción total; al proyecto de Altius Group de 120.000 metros cuadrados (con torres para residencias, oficinas, un hotel y un shopping center) que iniciará las obras en abril; y la torre de 25.000 metros cuadrados de World Trade Center en Punta del Este. “Esas son buenas noticias por delante”, señaló Antía.
Precios y potencial repunte.
De acuerdo con el relevamiento de Reporte Inmobiliario, en Punta del Este la cantidad de obras y la superficie ofrecida es similar a la que había un año atrás. Sin embargo, con la disminución de la demanda por la falta de visitantes extranjeros y la retracción de la inversión ante la pandemia de Covid-19, los precios de las propiedades cayeron 7,66% en relación al 2019. Según el sondeo, el metro cuadrado a estrenar en ese balneario y sus áreas de influencia se ubicó en US$ 3.994.
El director de esa consultora inmobiliaria, Germán Gómez Picasso, dijo que hace una década (desde 2011) que los precios están “amesetados”.
Según el reporte, la mayor baja de valor fue en la zona de la playa Mansa (12,7%), donde la oferta de apartamentos es más grande. En tanto, las propiedades en la punta de la península fueron las que defendieron mejor el precio, registrando la menor caída (4,55%).
“El Covid-19 pegó muy fuerte al mercado. Hay casos en los que ni se informan valores, porque los desarrolladores quieren esperar a ver qué pasa”, señaló el ejecutivo.
Manuel Valdes, gerente de comercialización de la constructora Criba Uruguay, admitió que en el último año y medio debieron bajar los precios tres veces de los apartamentos a estrenar de Art Tower, y, finalmente, decidieron amueblarlos para “sostener su valor”. Algunos los pusieron en alquiler temporal (como parte del cambio en la comercialización del proyecto, que estaba pensado para inversores argentinos) ya que durante el 2020 creció la demanda de arrendamientos anuales por parte de ese público, puesto que “muchos” se mudaron a Uruguay y están tramitando la residencia fiscal. Valdes estima que luego del año, resuelvan ser propietarios. “Punta del Este está dejando de ser un mercado pura y exclusivamente vacacional para ser de residencia permanente”, indicó.
Destacó los beneficios fiscales aprobados por el gobierno para impulsar la construcción y dijo que gracias a ello ha “crecido muchísimo” el interés por lanzar nuevos desarrollos que estaban en cartera aguardando mejores condiciones. Además de las ventajas impositivas, Valdes aludió a la estabilidad del mercado uruguayo, seguridad jurídica y económica.
En la misma línea, el asesor inmobiliario Juan Irala y Hernández, señaló que el “efecto Covid-19 deja cosas buenas para Punta del Este al consolidar la tendencia que ya existía, de convertirse en una ciudad de residencia donde ya viven unas 36.000 personas, y de refugio para inversores europeos”, entre otros. Además de los millonarios argentinos que han resuelto cruzar el charco, hay público internacional que dadas las restricciones que sus países han tomado por la pandemia, la estabilidad política e institucional de Uruguay y la infraestructura tecnológica de fibra óptica ven atractivo radicarse aquí.
Explicó el estancamiento de los precios en el hecho de que en los últimos dos o tres años el 80% de los compradores fueron uruguayos, cuando lo habitual era que esa participación fuera de argentinos. Igualmente, dijo que hay “negocios muy buenos”, con renta de entre 5% y 6% anual en dólares.
A su juicio, para invertir en desarrollos de alta categoría la “clave” es la diferenciación, porque se construyó “muy parecido en los últimos años”, y por eso, también los precios no han tenido aumentos. “Hay una competencia muy grande solo por precio (…) Hay que salir del commoditie y armar el producto en función de la demanda futura, no para hoy”, opinó.