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Coco Parentini, un lateral derecho juvenil devenido en la voz que desde el Penal de Libertad instruye crímenes barrabrava
El autor intelectual del asesinato del hincha de Nacional ordenó los desmanes del clásico de 2016, según escuchas telefónicas del Ministerio del Interior
imagen de Coco Parentini, un lateral derecho juvenil devenido en la voz que desde el Penal de Libertad instruye crímenes barrabrava
La quinta división juvenil de Peñarol del año 2008 pasó más bien inadvertida. En el mejor de los casos, quizás alguno de esos hinchas memoriosos que atesoran apellidos de futbolistas pueda recordar al golero Leandro Gelpi, al lateral izquierdo Yefferson Moreira o al delantero Nicolás Mezquida, que llegaron a jugar luego algún partido con el primer equipo. Nadie tendría demasiados motivos para acordarse del joven espigado que jugaba como lateral derecho o defensa central en aquella generación y, sin embargo, su nombre se repitió en los últimos días en diarios, informativos, audiencias judiciales y charlas cotidianas.
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Erwin Coco Parentini fue imputado esta semana como “autor intelectual” del asesinato del hincha de Nacional Lucas Langhain. Es el que por tres tizas de pasta base y $ 10.000 consiguió que Gaby Esteban López disparara seis tiros a los hinchas de Nacional que caminaban por la calle 8 de octubre. Es el dueño de esa voz que en un audio viralizado le dice a alguien: “Escuchame hermano, a ver si rescatá un pibe en una moto, o cualquiera en un auto que lo deje a la vuelta, que le voy a dar con la pistola, ñeri, ahí cuando vayan saliendo del Parque a todos, ñeri”.
Aunque aparezca ahora como nueva, esa voz es largamente conocida por el Ministerio del Interior, que en 2016 interceptó los teléfonos de varios barra bravas de Peñarol y que escuchó a Parentini mover los hilos de los desmanes que derivaron con la suspensión del clásico de noviembre ese año. Tres años después, aquel lateral derecho juvenil que desarrolló luego un largo prontuario delictivo volvió a demostrar que con su voz, y sin salir del Penal de Libertad, es la principal amenaza de la hinchada de Peñarol.
Las escuchas y el “éxito” de la garrafa
El 2016 fue un año difícil en Peñarol para la gestión de la seguridad y el control de su hinchada. Las pruebas sobran. Hubo un ataque con 34 disparos a la casa y al auto del barrabrava Fernando Rodríguez. Otro barrabrava, Bolívar Falero, fue baleado en un baño de la Amsterdam en un partido contra Fénix. El año se cerró con los desmanes del clásico, que incluyeron el saqueo de un puesto de venta de Coca Cola, el lanzamiento de un garrafa al vacío que hirió a un policía y, por supuesto, la suspensión del partido.
Por esos días, la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior estaba investigando a los principales referentes de la hinchada aurinegra con escuchas telefónicas. Primero interceptaron los teléfonos de Gastón Sánchez y Bladimir Suárez, y a partir de ellos fueron cayendo en cascada otros teléfonos, entre ellos el de Coco Parentini.
El mar de fondo de los conflictos de Peñarol con su hinchada era un cambio en la comisión de seguridad del club y la interrupción de los beneficios que se les otorgaba a los principales referentes a cambio del control de la tribuna. De una serie de actas judiciales de ese año, surge que unos cinco referentes recibían dinero y unas cincuenta entradas cada uno.
Coco Parentini estaba preso en el Penal de Libertad por coautoría del homicidio de otro barrabrava de Peñarol, Renny Auditore Ferreira, pero desde ahí jugaba sus cartas. La mayoría de las escuchas telefónicas aludidas en las actas corresponden a conversaciones entre Parentini y Gastón Sánchez, el dueño del primer teléfono pinchado, que era uno de los principales referentes del momento y que estaba en libertad.
Parentini lo presionaba y le daba indicaciones para que hiciera gestiones con jugadores y dirigentes para recuperar los beneficios perdidos. Afuera del Penal eso se traducía, por ejemplo, en que un grupo de hinchas colocaba un auto en la puerta de Los Aromos para evitar el ingreso del ómnibus de los futbolistas de Peñarol y poder hablar con ellos.
Daba órdenes porque podía. Durante años ascendió en la escala social de la barra, primero yendo a todos los partidos y en enfrentándose a las hinchadas rivales y a la policía. Después, imponiéndose en los enfrentamientos internos hasta llegar a la cúpside de la pirámide.
La molestia con la directiva queda clara en una de las conversaciones registradas en las actas. En un diálogo con Sánchez, Parentini se queja de que hacía más de cinco partidos que “no recibía un peso”, y le atribuye la responsabilidad a la nueva comisión de seguridad. Le dice que va a conseguir las direcciones de los integrantes de la comisión, que va a mandar gente a pasar por ahí y remata la frase haciendo sonido de disparos.
Los desmanes que ocurrieron el día del clásico de noviembre de 2016 también pasaron por el teléfono de Parentini. En las escuchas, según recogen las actas, quedó registrada una conversación en la que “le ordena a un menor que saquee el puesto de Coca Cola y le pegue un tiro a uno de los empleados”. El objetivo era lograr la suspensión del partido y perjudicar deportivamente a Peñarol para que su directiva diera marcha atrás y les volviera a dar dinero y entradas.
Ese mismo día, después de la suspensión del partido, Gastón Sánchez recibió un mensaje en el que Parentini le decía que los desmanes en la tribuna habían sido “un éxito”.
En el clásico de ese día la Policía incautó un arma que un hincha intentó ingresar. Según dijeron fuentes policiales, ese hincha tenía instrucciones de Parentini de matar a alguien dentro del Estadio.
“Protagonismo”
En la Policía creen que la rápida resolución del asesinato de Luchas Langhain se debe a que Parentini quería que se supiera que el responsable era él. Las fuentes indicaron que hay dos elementos que refuerzan esa teoría. Uno de los audios en los que se basó la investigación se viralizó horas después del crimen y no se trataba de la comunicación clave con la que el autor intelectual le dio las instrucciones al sicario. Con el transcurso de la investigación dieron con otros intercambios más contundentes. Por eso, interpretan que el audio viralizado fue un intento de Parentini de “sacarse chapa”.
La actitud que tomó al declarar ante el fiscal Juan Gómez abona esa tesis. Según las palabras del fiscal, Parentini “confesó con lujo de detalles”.
La Policía cree que la intención final del episodio es demostrar poder. Según indicaron las fuentes, se trata de un mensaje hacia la barra de Peñarol, que Parentini ya no lidera; hacia la barra de Nacional; a la interna carcelaria y a las autoridades. Es un recluso extremadamente violento, de los más peligrosos del sistema carcelario, a quien comparan con Luis Alberto Betito Suárez.
Las actas de las investigaciones de 2016 incluyen un interrogatorio al ex referente de la barra brava de Peñarol, Jorge Rivero. Al Jorgito le preguntaron por qué a Parentini le interesaba que se suspendiera aquel clásico entre Peñarol y Nacional, y que la directiva retomara los beneficios a la barra brava si él estaba preso. La respuesta que dio tiene puntos de contacto con la tesis que maneja ahora la Policía.
“Protagonismo, que estando preso tenés protagonismo, y que si está preso algo le mandan”, dijo.