Por entonces se conocían datos del mercado laboral al cierre del 2018 que mostraron la tasa de desocupación más alta (8,3%) desde 2007; a lo largo del 2019 las cifras oscilaron, pero el promedio del año no estará muy lejos de ese guarismo. En un Consejo de Ministros abierto efectuado en Durazno, el presidente Tabaré Vázquez enojó a más de uno cuando atribuyó a la “evolución natural de cualquier país” el concurso de la citrícola Caputto, la reestructura en Colgate Palmolive y el cese de la producción fabril de Fleischmann.
Marzo empezó con una defensa de Vázquez de su gobierno en un acto con la escenografía de campaña electoral en el Antel Arena, al que oficialmente se le dio el nombre de una “rendición de cuentas” a la ciudadanía.
Pocos días después Búsqueda reveló un yerro en los números fiscales informados por el MEF; en lugar de bajar, como había dicho, el déficit anual aumentó (Nº 2.011). El resultado de las cuentas públicas se ubicó siempre no muy lejos del 5% del Producto Bruto Interno (PBI) si se dejan de lado los ingresos extraordinarios que genera la desafiliación de las AFAP de los llamados “cincuentones”. El dato divulgado esta semana situó el desequilibrio en 4,8% del PBI en el año a noviembre.
El general Guido Manini Ríos entraba de lleno a la escena política: tras ser cesado como comandante en jefe del Ejército, se transformó en el candidato presidencial del naciente partido Cabildo Abierto (y más adelante, ya en las urnas, en el dueño de uno de cada 10 sufragios). Otro recién llegado al tinglado, el empresario Juan Sartori, a fuerza de sonrisas, jugadas sucias en las redes y la promesa de crear 100.000 empleos, buscaba como precandidato hacerse un lugar en el Partido Nacional, sin entender mucho de su liturgia.
El tercer mes del año se fue con una sucesión de datos negativos: el Banco Central (BCU) reportó para octubre-diciembre de 2018 una baja en el nivel de actividad, que al acumularse a otra en el segundo trimestre instaló la discusión acerca de si se entró o no en una recesión “técnica”. Además, se estancó el nivel de pobreza y el déficit fiscal se mantuvo alto. Todo eso pasó a segundo plano tras la revelación de El Observador de que un represor reconoció ante un Tribunal de Honor haber tirado a un río el cuerpo de un militante tupamaro en 1973, un episodio que hizo rodar cabezas de varios generales y la cúpula de Defensa, y dejó mal parado a Vázquez y a su mano derecha en la Torre Ejecutiva.
A fines de abril las cifras oficiales confirmaban que el sector turístico la había pasado mal en el verano, con caídas de 29% tanto en la cantidad de visitantes arribados del exterior como en su gasto. Algunos sectores del agro también acusaban problemas; ante una caída de la demanda externa y altos costos, casi la mitad de la capacidad productiva de los molinos arroceros estaba “prácticamente paralizada” y el Banco República anunciaba refinanciaciones para ese rubro.
Danilo Astori debe “hacerse responsable por el fracaso de su política económica”, que deja una “situación compleja” al próximo gobierno, fustigaba Azucena Arbeleche, designada ministra de Economía del entonces precandidato blanco Luis Lacalle Pou (Búsqueda Nº 2.017). Mientras, algunos jerarcas promocionaban a Uruguay ante una delegación de empresarios japoneses como “un oasis” en medio de una región que se iría convulsionando (Nº 2.018).
A comienzos de mayo la agencia Standard & Poor's confirmó la calificación de la deuda uruguaya dentro del grado inversor (investment grade) y su perspectiva “estable”. Una “buena noticia” y, otra vez, “confianza” en el país, tuiteaba el director de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Christian Daude, quien desde agosto fue uno de los voceros en el área del precandidato frenteamplista Daniel Martínez.
El empresariado marcaba perfil de cara al cambio de gobierno. En un evento en el Hotel Sheraton al que asistieron Lacalle Pou y el también presidenciable blanco Jorge Larrañaga, además de Edgardo Novick, del Partido de la Gente, y algunos asesores colorados, la Confederación de Cámaras Empresariales presentó el 27 de mayo un documento con reclamos y propuestas, muchas alineadas con las de los partidos de oposición.
A instancias de dos gremiales empresariales, en junio la Organización Internacional del Trabajo decidió examinar a Uruguay por su régimen de negociación colectiva. El gobierno se enojó, atribuyendo una intencionalidad política a la gestión.
Llovía y a la tarde la selección del maestro Tabárez debutaba en la Copa América de Brasil cuando el 16 de junio Uruguay sufrió un apagón —histórico por su alcance y duración en algunas zonas— originado por fallas en el sistema eléctrico argentino. Por ser domingo, el impacto económico del corte y las críticas a UTE fueron acotadas.
Dos domingos después llegó el primer mojón de la carrera electoral; ni el mercado cambiario ni el de los bonos, ni tampoco los depósitos bancarios mostraban indicios de inquietud de los agentes en torno al proceso político. Festejaron Martínez, Lacalle Pou y también Ernesto Talvi, que sorprendía al adueñarse de la interna colorada.
Por esos días celebraban también funcionarios de gobierno del Mercosur y de la Unión Europea tras firmar un acuerdo de libre comercio que venían negociando desde hacía más de 20 años; el texto todavía debe ser aprobado por los Parlamentos para salir del papel.
También surgían novedades sobre algunas inversiones. Por un lado, Petrobras acordaba dejar la distribución del gas por cañería en el país y transfería el negocio al Estado uruguayo. Por otro, la finlandesa UPM aprobaba, finalmente, el proyecto de construcción de su segunda planta, una megainversión que desde el oficialismo ansiaban confirmar para dar esperanzas de nuevos empleos y reactivación de la economía. En junio la desocupación había rozado los dos dígitos (9,8%).
Fórmulas, peronismo y debates
Mientras muchos uruguayos jugaban a verse viejos con la aplicación FaceApp, el reacomodo del tablero político tras las internas trajo alguna sorpresa en julio. El candidato presidencial por el Frente Amplio terminó de redondear una desprolija búsqueda de compañera de fórmula anunciando para el cargo a Graciela Villar, una dirigente poco conocida que en sus primeros discursos retrotrajo a la izquierda setentista. Lacalle Pou había primeriado con una jugada también inesperada para muchos: Beatriz Argimón sería su vice. El otro binomio competitivo por entonces quedó conformado por Talvi y Robert Silva. Manini Ríos y sus cabildantes ya dejaban abajo en las encuestas a Novick, Pablo Mieres y al PERI de César Vega.
En agosto Argentina profundizó su crisis económica y política; el presidente Mauricio Macri salió mal parado de unas primarias obligatorias que anticiparon a Alberto Fernández como ganador en octubre. Con el dólar volando y las reservas esfumándose en medio de la desconfianza, el mandatario jugó la carta del relevo de ministro de Economía. Pocas semanas después se reinstalaría un “cepo” topeando la compra de divisas. Con ese clima de incertidumbre, en los colegios de Punta del Este aumentaban las consultas y preinscripciones de argentinos temerosos de lo que pudiera venir en su país (Nº 2.036). Más adelante los depósitos en la plaza uruguaya de no residentes empezaron a crecer y a noviembre totalizaban US$ 3.074 millones, según datos del BCU.
En la campaña uruguaya, la candidatura al Parlamento de El Gucci, impulsada por un grupo del Frente Amplio, fue frenada por Martínez ante la oposición de sectores feministas, y el cantante de plena terminó demandando por daños. El anuncio por parte del presidenciable de un equipo de 20 asesores económicos (aunque no de su eventual ministro del área) operó como cortina de humo ante ese papelón.
Uruguay pasó vergüenza también cuando fue capturado en Hamburgo un contenedor desbordante de cocaína que nadie detectó en el puerto de Montevideo. Golpeado, el director de Aduanas perdió el poco apoyo político que le quedaba y se fue.
En los últimos días de agosto Vázquez hizo público su tumor pulmonar y recibió el respaldo de todo el sistema político. Por entonces, preocupados por las encuestas, dirigentes frenteamplistas pedían a sus militantes salir a convencer indecisos de cara a la “batalla final” de octubre.
Las cifras del PBI de abril-junio, conocidas en setiembre, ratificaron el estancamiento productivo (0,1% frente a un año atrás). La inversión no dejaba de caer.
El movimiento Un Solo Uruguay, que reclama bajar el “costo país”, se manifestó frente al Palacio Legislativo dejando un monolito —con la inscripción “Luchando por el país que nos merecemos. Sin banderas políticas... por una patria para nuestros hijos”— que la Intendencia de Montevideo luego retiró.
Octubre empezó exponiendo en las pantallas de televisión a un Lacalle Pou más solvente que Martínez. Ultrarregulado por sus equipos de campaña, el debate dejó gusto a poco.
Por esos días Búsqueda informó que el gigante Google había acordado, tras una negociación con el gobierno, la instalación de un centro de datos regional en Uruguay (Nº 2.043). Desde el oficialismo se volvió a destacar la “confianza”. Mientras, el índice de Competitividad del Foro Económico Mundial mostró al país estancado en cuanto a su entorno para los negocios y perdiendo un lugar (del 54º al 53º) en el ranking global. Chile, aunque mejor ubicado (33º), se prendía fuego en las calles con una suba del boleto del subte como mecha.
Un presunto abuso de poder con trasfondo sexual por parte del intendente de Colonia, revelado en audios filtrados, hizo temer a los blancos que se estropearía una campaña hasta entonces prolija. Sin embargo, la elección del 27 de octubre posicionó a Lacalle Pou con fuerza para el balotaje con Martínez. El mismo día, en Argentina el peronismo de los Fernández —Alberto y Cristina— ganaba en primera vuelta.
Balotaje y transición
Noviembre empezó con la formalización del acuerdo “multicolor” entre cinco partidos respaldando a Lacalle Pou. Por su lado, Martínez recurría a los viejos líderes dándoles un lugar en su eventual gabinete –Astori como canciller y Mujica al frente de Ganadería—, junto a otros con capital político en construcción como Mario Bergara (Economía) y Gustavo Leal (Interior). Pocos días después ambos presidenciables tendrían su segundo round televisivo, esta vez con un formato que permitió una confrontación más directa; si hubo un ganador, fue por puntos.
Conaprole, una de las mayores empresas privadas, anunciaba el cierre de un ejercicio con pérdidas. Petrobras presentaba su estrategia de venta de todos sus activos en Uruguay. Y en un año de recesión para el sector fabril, su día fue celebrado con un festejo “austero” en la Cámara de Industrias.
Con su rival proyectado como favorito en las encuestas, Martínez descolocó a su equipo al salir a prometer la creación de 90.000 empleos si era electo. Pero, aunque de manera ajustada, Lacalle Pou ganó el balotaje del 24 de noviembre; en un último papelón, el derrotado pidió esperar el recuento de los votos observados para no admitirlo, aguando la fiesta a la oposición.
La ratificación del Poder Ejecutivo saliente de que no ajustará las tarifas públicas el próximo enero calentó el inicio de la transición en los primeros días de diciembre. Es “una avivada”, se quejó el presidente electo, enojado además por un análisis de la calificadora Fitch Ratings señalando dudas acerca de la fortaleza de su coalición. Mientras, como si siguiera la campaña, el ministro de Trabajo repitió su augurio de que el futuro gobierno desmantelará, en los hechos, los Consejos de Salarios.
El poder de compra de los sueldos se redujo 0,3% entre enero y noviembre, erosionado en parte por una inflación que durante 2019 estuvo en el eje del 8% anual (y tendió a subir recientemente).
A mitad de mes se informó que la actividad económica había insinuado un repunte en julio-setiembre (0,9% frente a un año atrás), empujada por más exportaciones, y un aumento del consumo y la inversión del sector privado.
En Argentina, el nuevo gobierno peronista aprobó con trámite urgente una ley de “solidaridad social y reactivación” que entre otras cosas gravó la compra de dólares para ahorrar y los gastos con tarjeta en el exterior; los operadores turísticos esteños se preparan para una temporada que puede venirse a pique después de la primera quincena de enero. La administración de Fernández también anunció la vuelta de las licencias de importación, una herramienta proteccionista que en el pasado reciente ya padecieron algunos industriales uruguayos.
Entre un sicariato contra un hincha de fútbol y otra carga gigantesca con drogas disimulada en un embarque de soja —esta vez sí capturada antes de zarpar—, Lacalle Pou presentó al futuro gabinete ministerial pentapartito, de perfil tanto político como técnico, y mucha testosterona. Esa misma semana una misión del Fondo Monetario Internacional, liderada por una mujer, cerró su visita anual al país urgiendo a revertir la “acumulación de desequilibrios”. Sugirió un ajuste mediante recortes del gasto, revisar las exoneraciones tributarias que se dan como estímulos, la adopción de una regla fiscal para evitar excesos y reformar la seguridad social, en sintonía con la agenda de cambios de una coalición “multicolor” que en 2020 tendrá a la economía como un desafío central.