Ninguno de los dos había nacido cuando Julio María Sanguinetti ganó las elecciones nacionales por primera vez un 25 de noviembre de 1984. Ninguno tenía edad escolar cuando cayó el muro que dividía Berlín. Si suman sus años, el resultado da 66, apenas por encima del promedio de edad del gabinete de Tabaré Vázquez.
Gonzalo Civila y Santiago Soto, los dos competidores que disputan la secretaría general del Partido Socialista, tienen menos de 35 años, lo que da un aire de renovación a la competencia política uruguaya. La aparición de sus candidaturas, sin embargo, no escapa a la división que existe desde hace años en el partido que tuvo entre sus filas a Tabaré Vázquez y que aspira a poner a otro integrante en la presidencia de la República a partir del 2020.
Mientras que Soto (32) representa al ala denominada de los “renovadores”, Civila (34) responde a la conocida en la interna como la de “removedores” u “ortodoxos”. Esa división sobrevoló en el debate entre los candidatos organizado el viernes 25 por la Juventud del Partido Socialista y, entre otras cosas, expuso diferencias respecto al papel del sector en la campaña presidencial de Martínez.
Seguridad
El viernes por la tarde, en el camping La Ponderosa, en Canelones, Soto y Civila esperaban sentados en sus sillas de plástico blancas a que empezara el debate. Entre ambos estaba la periodista Eleonora Navatta, quien estaría a cargo de moderar el evento.
Desde el comienzo quedó claro quién ocupa un cargo de gobierno y quién no. El primer tema en discusión fue la reforma constitucional que impulsa el senador blanco Jorge Larrañaga y que alcanzó las firmas necesarias para ser plebiscitada junto con las elecciones nacionales. Entre las medidas planteadas, se encuentra el levantamiento de la prohibición de realizar allanamientos nocturnos y la creación de una Guardia Nacional con efectivos de las Fuerzas Armadas.
Soto, subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), politólogo y economista, dijo que hay que combatir esa reforma y que sería bueno recurrir a la “experiencia” de la campaña que se opuso a la baja de la edad de imputabilidad durante la elección del 2014. Planteó que el Frente Amplio debería construir un discurso que exponga que las medidas propuestas por Larrañaga “son un retroceso” y “no sirven”.
Civila, diputado por Montevideo, profesor de Filosofía y coordinador del área de Desarrollo partidario, dijo que compartía parte de lo que dijo su rival. Pero no del todo. Está bien recurrir a experiencias anteriores, sostuvo, pero hay que “anclar” la discusión en la realidad actual. El oficialismo debe plantear el debate “en términos de izquierda”, lo que implica también cuestionarse algunas medidas adoptadas por el gobierno.
“No está bien que nosotros hayamos armado la Guardia Republicana como la armamos, no está bien que estemos haciendo operativos con lógicas represivas que no tienen relación con nuestras ideas de seguridad, como las que tratamos de impulsar desde el 2005”, afirmó Civila.
Apoyos
Las dos corrientes del Partido Socialista se han asegurado victorias en los últimos años. La actual secretaria general Mónica Xavier, del ala “renovadora”, fue electa en 2015 tras derrotar por 22 votos (en un padrón de 2.157 habilitados) a Daniel Olesker. Sin embargo, en esa misma elección, la lista de los “ortodoxos” obtuvo 26 de los 51 cargos elegibles del Comité Central y ganó en varias departamentales claves como Montevideo y Canelones.
Esa división también se trasladó al gobierno nacional. Mientras que en la actual administración Vázquez hay cargos ocupados por “renovadores” —Álvaro García (director de la OPP), Jorge Basso (ministro de Salud), Julio Bango (director del Sistema de Cuidados) y el propio Soto, entre otros—, en el gobierno de José Mujica la situación era inversa: Olesker fue ministro de Salud, Roberto Kreimerman de Industria y Roberto Conde, vicecanciller.
Las diferencias se vieron reflejadas en el actual período. Los “ortodoxos” plantearon en varias ocasiones una visión que está lejos de la política del gobierno. Así, son muy críticos con el intento de la Cancillería de aprobar tratados de libre comercio y en las últimas discusiones presupuestales estuvieron más cerca de aquellos sectores oficialistas que planteaban revisar la política impositiva.
Soto dijo a Búsqueda que su candidatura cuenta con el apoyo de cuadros socialistas que integran los tres niveles del gobierno, entre ellos Basso, Bango, la senadora Tourné, la exministra de Defensa Azucena Berruti y el asesor del intendente Martínez, Eduardo Lalo Fernández. Sostuvo que lo respalda gente que “acompañó” al excanciller Reinaldo Gargano —un “ortodoxo” de primera línea— y que en el interior puede tener su mayor caudal de votos.
La postulación de Civila tiene el respaldo de los exministros Olesker, Kreimerman, Díaz, la bancada completa de diputados socialistas por Montevideo, dirigentes sociales, entre otros. El legislador relató a Búsqueda que tiene el respaldo de la “mayoría de militantes” de los centros socialistas de Montevideo y Canelones, y que está cosechando más apoyo en el interior, “incluyendo referentes departamentales” que en la elección pasada apoyaron a Xavier.
Elecciones o “la raíz”
El resultado de la elección prevista para el 24 de marzo también provoca interés fuera del Partido Socialista. Los grupos que apoyan la precandidatura de Martínez en la interna frenteamplista esperan que la disputa socialista no distraiga esfuerzos de cara a junio, mientras que los que respaldan a sus rivales —en particular a Carolina Cosse— aspiran a que suceda lo contrario, dijeron a Búsqueda fuentes políticas.
En el debate del viernes quedó claro que Soto y Civila tienen enfoques diferentes sobre el rol de su partido en la campaña de Martínez.
El subdirector de la OPP sostuvo que los socialistas tienen el “peso muy importante” sobre sus hombros porque Martínez es, según las encuestas, el precandidato con más chance de ganar la interna. El desafío, dijo, es “liderar un espacio de acumulación política para toda la izquierda” y construir “la síntesis” de los apoyos que tiene el intendente.
La nueva dirección socialista que asuma “entra con la cuarta puesta para poner la quinta e ir para adelante en un proceso de acumulación” que permita al Frente Amplio ganar la elección. Minutos antes había dicho que el partido tenía que acompañar a Martínez en su proyecto, “que es el nuevo impulso” de las políticas del Frente Amplio, una alusión al eslogan de la campaña del intendente.
Civila recogió el guante. Dijo que estaba de acuerdo con que los socialistas debían “hacer su mayor contribución” para que el Frente Amplio gane el cuarto gobierno y que tenían en la cancha un candidato que “construyó su historia política, su militancia, su formación política en este partido”. Pero en seguida añadió: “No vamos a lograr avanzar en esos objetivos tan importantes solo con eslóganes, con consignas. Tenemos que meterle mucho trabajo y mucha cabeza a esta campaña electoral”. En ese sentido, para Civila más que síntesis de los apoyos, la “identidad socialista” tiene que aparecer en la campaña, “tiene que aparecer una propuesta centrada en la participación social”.
Los dos candidatos tuvieron un par de minutos para una “reflexión final”. Civila, que a mitad del debate había dicho que el Partido Socialista se había “replegado en la lucha ideológica” y había perdido terreno en la construcción del “poder popular”, retomó esas ideas. “Quiero un partido radicalmente socialista. Cuando digo radical, alguno puede asociarlo con lo ultra, radical es ir hacia la raíz”, aseguró. “Quiero un partido radical, que es el que soporta la presión del proyecto y de la realidad, de construir con los pies en la tierra, con la gente abajo, sabiendo que todos los cambios se producen de abajo para arriba”.
Soto, quien había asegurado que “gobernar es plantearse problemas” y que la realidad siempre es más compleja que la teoría, centró su mensaje de cierre en las elecciones nacionales. La pregunta que se debe hacer el partido, dijo, es cómo va a “liderar un proceso que arranca en la renovación del partido en marzo”, que sigue en junio con Daniel Martínez, en octubre cuando vaya a “disputar para tener una gran bancada del Frente Amplio” y que termina en noviembre. E insistió: “Creo que eso está en juego, el puntapié inicial de un enorme proceso de renovación”.
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Información Nacional
2019-01-31T00:00:00
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