Acaso como nunca antes en todo este período electoral, en la última semana la campaña giró en torno a la seguridad. Hubo varios episodios que abonaron a este debate en el que pocos quisieron quedar afuera.
Acaso como nunca antes en todo este período electoral, en la última semana la campaña giró en torno a la seguridad. Hubo varios episodios que abonaron a este debate en el que pocos quisieron quedar afuera.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl candidato blanco Luis Lacalle Pou encendió la mecha cuando anunció su intención de reforzar el patrullaje policial y pedir documentos de identidad en caso de ser necesario. “A nadie de bien le va a caer mal que le pidan la cédula. Tenemos que tener un gobierno en el que los móviles anden en la vuelta, que la policía esté presente”, dijo el domingo 22 durante un acto en el Cerro. Y empezó la catarata. Primero le respondió el asesor del candidato frenteamplista Daniel Martínez, Gustavo Leal. Lo acusó de estar “desinformado”. “Lacalle tiene esa actitud de querer demostrar que él va a ejercer la autoridad diciendo cosas rimbombantes y él en realidad nunca gestionó nada, entonces me parece que repite cosas”, dijo en el programa radial Fuentes Confiables. A Leal le respondió el asesor de Lacalle Pou, Álvaro Garcé, quien le reclamó “humildad” y que admita su “fracaso” en las políticas de seguridad. Y atrás de Leal salió a trancar el propio ministro del Interior, Eduardo Bonomi, que le respondió a Lacalle Pou que la Policía pide la cédula unas “450.000 veces al año”, y luego ironizó: “Hoy la tecnología permite cosas que cuando su padre gobernaba no existían”. Y después vinieron nuevos encontronazos vía Twitter entre otros dirigentes y técnicos, como Andrés Ojeda, el asesor en seguridad del candidato colorado, Ernesto Talvi, y el senador frenteamplista Charles Carrera, exfuncionario del Ministerio de Interior. La seguridad y todas sus variantes estuvieron en la agenda: que si gatillo fácil, que si más o menos patrullaje, que si más o menos comisarios, que si más o menos cárceles.
Y en medio de tanto tiro cruzado sobre la seguridad: Jorge Larrañaga. El senador blanco lanzó en la noche del martes 24 su campaña Vivir sin Miedo para apoyar el plebiscito que pretende reformar la Constitución para incluir cambios en la seguridad pública. En un evento en el Ateneo, y luego de que se escuchara a distintos dirigentes refrescar los datos de criminalidad y alabar la propuesta de reforma, Larrañaga subió al estrado y empezó con un tono calmo y reflexivo. Pero a los pocos minutos su discurso fue tomando temperatura hasta mostrar su cara más combativa. Casi a los gritos, el líder de Alianza Nacional dijo que muchos le preguntaban qué harían los otros sectores de su partido respecto a la iniciativa, si la iban a acompañar o no. Y que él “chapurreaba” respuestas hasta que se hartó y lanzó una especie de catarsis: “¡Y a mí qué me importa! ¡La reforma va a salir igual, la gente la va a pedir, la gente va a votar! ¡Qué me importa si no quieren ensobrar! ¡Que no ensobren! ¡Si no quieren apoyar, que no apoyen! ¡No me importa más nada lo que puedan hacer o decir los dirigentes, me importa lo que diga la gente!”, exclamó ante un auditorio que lo aplaudía de pie. Larrañaga y su perfil más aguerrido, algo que siempre le resulta. En Alianza Nacional reconocen que el resto de la dirigencia blanca “no ha acompañado” esta propuesta, que incluye allanamientos nocturnos y apoyar a la Policía con una guardia de efectivos militares. Pero aseguran que eso los tiene sin cuidado. “El apoyo ciudadano es contundente y ha quebrado fronteras sectoriales y partidarias y sobre todo ha vencido a los verticalazos de los dirigentes. Por esa misma demanda de cambio que existe, el ensobrado pasa a segundo plano, la propia gente se procura la papeleta”, dijo a Búsqueda una fuente del sector de Larrañaga.
En Alianza también se sienten en soledad ante “los ataques del gobierno y de sus organizaciones satélites” a la reforma Vivir sin Miedo. Entre esas embestidas señalan a la Institución Nacional de Derechos Humanos —que emitió dos comunicados contra la reforma, uno el 17 de junio y otro el martes 24, el mismo día que Larrañaga lanzaba la campaña— y a la Universidad de la República, cuyo Consejo Directivo Central (CDC) se ha pronunciado también en contra de la iniciativa. “A pesar de esos embates Larrañaga está dando la cara por la reforma, la pelea solo contra el viento, pero al final de cuentas es solo viento, la gente está con la reforma. Y va a haber reforma”, señalaron desde el entorno de Larrañaga. Una reciente encuesta de la empresa Cifra reveló que 56% del electorado apoyaría el plebiscito. “Nosotros no queremos generar el miedo y no somos socios del miedo. Los que generan miedo y son socios del miedo son los delincuentes y aquellos que pudiendo combatirlos no lo hacen como el actual gobierno”, concluyó el líder de Alianza en su discurso en el Ateneo.